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Reportaje especial
Panamá, Lunes 24 de abril de 2006
 

MOVILIDAD EN LA CIUDAD.

Y se pasó la luz roja...

Ana Carolina Fong

La movilidad , uno de los rasgos que caracteriza a las sociedades modernas, es un tema que muchas veces queda en el olvido.

Pero es primordial, pues todos nos vemos afectados de una u otra manera por la dinámica de esa movilidad. Una ciudad con buena movilidad ahorra tiempo, dinero, energía humana y, por ende, contribuye a que la sociedad sea más productiva. Cuando hablamos de movilidad nos referimos a todo el conjunto de tecnologías de transporte y redes de las que depende, encerrando el consumo de recursos necesarios y el impacto de este gasto energético sobre el medio ambiente, incluyendo la contaminación social en el sentido en que afecta la calidad de vida del individuo.

Si tuviéramos que describir la movilidad de la ciudad de Panamá, nos alarmaríamos al darnos cuenta de lo caótico de la situación. Hace pocos meses un grupo de personas de diversas edades, intereses, estratos socioeconómicos se unieron para redactar una carta dirigida al Alcalde de Panamá, donde solicitaban un acceso a la movilidad, como derecho ciudadano. Estas personas alegaban estar conscientes de la importancia vital de la protección del medio ambiente y con la que el gobierno panameño aseguraba estar comprometido. Manifestaban no estar de acuerdo con utilizar transportes que contribuyeran con la contaminación, en todas sus dimensiones. Por otro lado, tenían una postura política y no estaban de acuerdo en apoyar el alza del combustible, para contribuir también a la americanización del mundo, por parte del gobierno norteamericano. Con todos esos argumentos, estas personas redactaron varias líneas en las que solicitaban el acceso a una ciclo ruta, o ruta ciclista, a lo largo de toda la ciudad.

Según la visión de estos, una ciclo ruta ayudaría a mejorar la movilidad en la ciudad, pues al consumirse menos gasolina, disminuiría notablemente la contaminación, lo que contribuiría sobre el estado salud de todos los ciudadanos. Le pedían al señor Alcalde que no viera esto como un gasto, sino como una inversión a largo plazo, como el grano de arena a una ciudad más interesante, más tolerable, más accesible, más efectiva. Incluso el turismo se beneficiaría de todo ello. Pero aquella carta quedó en el olvido, quizá por la desmotivación que se derivó de todas las conversaciones que se tuvieron alrededor de la misma. Alguien dijo, que aún no había gobierno que pensara en el beneficio a largo plazo, pues todos sus integrantes sufrían de la crisis de lo inmediato.

Con el tema de la movilidad, me puse a pensar uno de estos días, mientras conducía hacia mi trabajo, en el tranque matutino: ¿qué sería de la movilidad de la ciudad de Panamá si simplemente se evitara que los autos se estacionaran en lugares prohibidos o en calles principales, si los policías del tránsito ejercieran su potestad de multar a quienes entorpecen la vía pública; a todos esos camiones que aparcan en medio de la calle para descargar su mercancía, a los taxis que detienen sus vehículos sin ninguna señal y en cualquier lugar, a los buses que paran en todas las esquinas, contando con la existencia de paradas para esos fines? ¿Qué pasaría si se sacara de circulación a todos esos vehículos que atentan contra la seguridad, que contaminan el ambiente y, si todo conductor entendiera que el carril izquierdo es para ir más rápido y para rebasar… qué sucedería? Quizá tendríamos la posibilidad de llegar con más tiempo a nuestro destino y de tener más tiempo para realizar cosas productivas, seguramente compraríamos menos combustible y de pronto iríamos más al cine, respiraríamos menos smog, e indiscutiblemente, una cadena de cosas buenas se derivaría de todo ello.

Y supongamos que además de eso llegara aquella famosa carta a manos del Alcalde, y el Municipio decidiera construir una ruta ciclista… Qué bueno es tener la posibilidad de soñar, pero mejor aún, de hacer esos sueños realidad… ¿En manos de quién estará esa posibilidad?

La autora es fonoaudióloga

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