| HOY DIVULGAN ESTUDIOS.
Ampliación del Canal
Arturo Rebollón Hernández
Este es un tema que apasiona a los panameños porque hemos aprendido a sentir que el Canal es nuestro, y nos sentimos con derecho a opinar al respecto. De igual forma debemos analizar fríamente lo que más conviene al país en conjunto, sopesar los comentarios en pro y en contra sobre el tema de la ampliación de la vía interoceánica.
Sin duda, el Canal es nuestro más grande activo, por eso debemos estar pendientes de su manejo y de sus planes. En ese sentido, nuestro deber es mantenerlo actualizado y competitivo.
En la actualidad, el Canal tiene copada su capacidad, tal y como lo atestigua la larga fila de barcos en sus entradas en ambos océanos; sólo por esa razón es evidente que la vía necesita una expansión, y si nos decidimos a hacerla, hagámosla con luces largas para un gran futuro que nos espera.
Por otro lado, algunos hablan de que un Canal seco, es decir, una carretera, es mejor alternativa para transportar contenedores del Pacífico al Atlántico y viceversa, se equivocan, puesto que si ese fuera el caso para poder equiparar el volumen de contenedores que son cruzados por un pospanamax, que llega a una cifra aproximada de los 10 mil unidades, se requeriría una fila de camiones más larga que desde Panamá a Colón, y el grado de congestión vehicular sería tal que haría nula la circulación en este trayecto y ni hablar del costo por unidad, que sería 10 veces más caro.
Solo imaginemos que sean varios los pospanamax que realicen esta operación de descarga de todos su contenedores para trasbordarlos a otro en la otra costa; sería imposible, entonces sí daríamos pie a que los utópicos canales secos por México, Nicaragua, Colombia sean competitivos con el nuestro.
Por otro lado, también se habla de un megapuerto en el área de Farfán como la alternativa a la expansión del Canal, con el objeto de que grandes barcos (pospanamax) descarguen allí los contenedores y se trasborden a un barco panamax que sí puede cruzar el Canal y llevarlos a su destino, pero debemos tener en cuenta que esta alternativa no aumentaría la capacidad del Canal, sólo haría más larga la fila en sus entradas, perderíamos eficiencia y se complicaría la logística del movimiento de contenedores, por lo que sería un negocio insostenible a esa escala.
Los megapuertos existentes en Oriente y Estados Unidos, son puertos de origen o terminales, no son de trasbordo intermedio, como es el principio en que se basa el proyecto llamado Megapuerto del Pacífico, allí radica la gran diferencia y que plantea serias dudas sobre su rentabilidad.
Como puertos de trasbordo tenemos aquí cuatro que están realizando sus operaciones con un nivel de eficiencia adecuado y tienen proyectos de expansión.
El trabajo de expansión del Canal es de tal envergadura que en la actualidad los panameños no estamos preparados financieramente para hacerle frente, pero el Canal, al ser rentable, es autofinanciable, por lo que el Estado no debe desviar fondos para su modernización, por lo que es viable en ese aspecto.
La decisión de ampliar el Canal es soberana de los panameños y considero que no debemos tener miedo de pensar en grande, a atrevernos a buscar y ocupar la posición que nos corresponde en un nuevo mundo globalizado, a continuar siendo líderes en servicio al comercio universal.
Mucho se ha hablado de que esta es una decisión ya tomada por el Estado, pero aunque todos los Gobiernos han soñado con hacerla, la cosa no es tan fácil, porque esta aprobación solo la puede dar el pueblo con su voto en el referéndum. Pero para que podamos decidir ha habido que adelantar e invertir en investigación, estudios, planes, análisis de posibilidades, análisis financieros para exponer los elementos de juicio que nos permitan tomar una decisión acertada.
Este país necesita trabajo, y esta es una oportunidad de incluir a los excluidos, sino directamente en el proyecto, en las otras plazas que el proyecto generará, en la gran movilidad en el empleo que seguramente se dará.
Es una lástima que entre las alternativas de ampliación del Canal se haya prácticamente descartado la de la cuenca de río Indio y su embalse, que hubiera podido extender beneficios más allá de sus orillas y llegar a esos humildes panameños en Coclé que podrían haber cambiado permanentemente su estado de pobreza, ignorancia, insalubridad, aislamiento y desempleo.
Es muy importante que el resto de los panameños pensemos y analicemos el proyecto una vez nos sea expuesto y que, por supuesto, con toda libertad preguntemos y aclaremos todas nuestras dudas y no repitamos el error de estos compatriotas que se automarginaron del progreso manteniéndose en el pasado siglo.
El autor es ingeniero civil
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