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Reportaje especial
Panamá, viernes 21 de abril de 2006
 

EN PRO DE UNA NUEVA POLÍTICA.

Las ideas centrales producidas por CADE

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Como co-presidente -con Jaime Porcell- del CADE, no voy a escribir sobre el éxito o no de su organización y menú de oradores; tocará a otros evaluar ese tema.

Solo me dedicaré a lo que para mí fue lo medular: en un momento en que existe una crisis de ideas respecto a la crisis y desafíos, el CADE fue un maravilloso caldero de ideas. Ideas con la universalidad que produjeron los oradores internacionales, e ideas muy nuestras producto de los oradores nacionales.

Hubo además un sentido de tolerancia ejemplar. Hubo empresarios progresistas y conservadores, políticos (de distintos grados de derecha y de izquierda), académicos e historiadores de izquierda democrática, políticos del nuevo partido de "La Calle", de izquierda radical, y estudiantes politizados de distintos grados de izquierda… todos invitados por un gremio empresarial, lo que de por sí es un fenómeno supremamente importante.

Las ideas giraron alrededor de la Política (con P mayúscula): "el arte de gobernar el espacio público que compartimos los ciudadanos", de la civilización y los cambios de la irremediable mundialización representada en una frase sencilla que vivimos todos a diario sin realizar su impacto: por primera vez en toda la historia de la civilización, vivimos el que los hijos y nietos enseñan a diario a sus padres y abuelos… pensemos en el profundo significado de este cambio.

Al comparar a los empresarios y los políticos, se dijo una gran verdad: ‘empresario que no evoluciona a tiempo se lo lleva la corriente… desaparece’.

Sin embargo, hay políticos que tienen 25 años de estar exponiendo el mismo discurso ideológico dogmático (para esconder su falta de ideas), pero no pasa nada y siguen allí.

Una idea constante en las disertaciones de la mayoría de los oradores tanto nacionales como internacionales –de todas las tendencias– fue que los ‘países centrales’ (vs. los de la periferia) son aquellos que logran consenso nacional sobre un proyecto de país, llamado por otros Proyecto de Nación, Pacto Social, Proyecto Nacional de Desarrollo, Agenda Nacional, Visión de Largo Plazo; no importa realmente la etiqueta, sino la idea. Parece haber consenso sobre la necesidad de un diálogo social que produzca este Proyecto de Nación.

También parece que la idea es que el proyecto sea sencillo, de 4 a 5 puntos centrales: 1) La reforma del Estado y de sus instituciones para ser competitivos con procesos previsibles de toma de decisiones, más democracia, y que responda a la población en forma más eficaz… 2) Un inventario consensuado de proyectos que generen empleos… 3) Un inventario consensuado de modernización de la infraestructura física… 4) Depuración y fortalecimiento del sistema de justicia, y de la Justicia, con J mayúscula. Justicia tributaria, Justicia en la democratización de la educación y la tecnología, y la Justicia en la creación de nuestro capital humano.

Hubo sendos análisis brillantes de la accidentada historia de los partidos panameños, y de los sistemas presidencialistas vs. los parlamentarios. La idea de la Constituyente fue propuesta por varios oradores de las más variadas y diversas tendencias.

La idea de que la crisis de los partidos produce instituciones débiles que debilitan cualquier proyecto de país, pareció aceptada por todos.

Hubo una comparación importante entre lo que se requiere para gobernar una empresa y gobernar un partido, o una nación. En la empresa – por más participativa que sea – ninguno de sus directivos, asociados o empleados tiene duda sobre sus objetivos; discutirán mucho el "cómo", pero nunca el "para qué". En un partido o una nación se discute todo, se cuestiona todo. El secreto del político de éxito (de gobierno o de oposición) es hacer que todas las diferencias, intereses y complejidades humanas se unifiquen con entusiasmo en un proyecto de Nación.

La idea de que el proyecto de Nación tenga que ser balanceado -urbano/rural- también recibió consenso.

Todos los políticos partidarios contribuyeron, y aceptaron la crisis como una oportunidad de pasar de las posiciones dogmáticas a atender la vida pragmática de la gente. Aceptaron que ya no son los únicos intermediarios ya que la llamada sociedad civil y los medios son nuevos actores.

Proponen ir de la aprehensión hacia los nuevos actores, a la maduración política. Saben que la gente – aun cuando inscrita en los partidos en números importantes, cada día se siente menos representada por ellos. Se propuso un ‘gabinete en la sombra’ como método de actividad constante para partidos de Oposición, y se esbozó una lista real de razones para la pérdida de credibilidad de los políticos que - dicho sea de paso y según Sanguinetti- no son "una clase".

En conclusión: todos los partidos proponen una "nueva política" que fortalezca a los partidos y por ende a la democracia.

Ahora, hay que aprovechar este caldero de ideas para trabajar los consensos y producir un Proyecto de Nación o Pacto Social que pareciera ser lo que todos anhelamos.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana

Además en opinión

Las ideas centrales producidas por CADE: I. Roberto Eisenmann, Jr.
Conformismo: ¿un síntoma social?: Gerardo Antonio Guerrel Castillo
Panameños tendrán que tomar una decisión crucial para el país: Víctor Palma R.
Los males de los políticos: Julio E. Linares Franco
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