Buscando a un salvador
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. La designación de un técnico para que dirija a una selección nacional siempre va a traer ronchas, pero al final primará el criterio de la federación correspondiente. Panamá no escapa a esa corriente y menos ahora que terminamos el 2005 como segundos en la Copa de Oro de la Concacaf, entre los seis mejores del área en la pasada eliminatoria, y entre los sententa y pico en el ranking de la Fifa.
No nos digamos mentiras, lo vivido el año pasado ha sobrevalorado el sentir de una gran mayoría haciendo que se le suban las revoluciones con la exigencia de un técnico con pergaminos, porque de acuerdo a muchos – que aquí es importante que no caigamos los medios de comunicación– Panamá está obligada a clasificar en el Mundial de Sudáfrica en el 2010.
La federación panameña tiene una lista de técnicos, pero solo tres en la mira: el colombiano Reinaldo Rueda, el rumano Mario Lacatus y al argentino Néstor Clausen, estos dos últimos mundialistas. Los tres son los de más opción, pero Rueda es el que despierta mayor atención; sin embargo, su fichaje depende principalmente de la propuesta final que presente la federación colombiana de fútbol, que lo tiene como candidato para que continúe en el banquillo de la selección cafetera, aunque Ariel Alvarado es un convencido que el técnico que dirija a Colombia será un extranjero, de acuerdo a sus contactos. Yo no le veo nada pecaminoso si Rueda, Lacatus o Clausen vienen a entrenar a Panamá. Al rumano lo vi trabajar en la Copa de Naciones de Honduras cuando estuvo de asistente de Mihail Stoichita y conozco de sus capacidades; lo contrario de Clausen, del que no tengo mayores referencias, pero sus credenciales no dejan de ser importantes. Tenemos que tener los pies sobre la tierra.
Pensar en Passarella, Gallego, Bianchi, u otro de estos técnicos renombrados, le costaría a la federación tres veces más de lo que se le pensaba pagar a Mario Alberto Kempes. La gente acá hizo alboroto con esos 20 mil dólares que se insinuó le iban a dar mensualmente al ex jugador y hoy comentarista de ESPN. Lo que dice mucho del aficionado panameño, que exige técnicos, pero se escandaliza por sus salarios.
Hasta donde sé, Rueda es menos costoso y tiene interés de venir a Panamá, una plaza que conoce porque desde que dirigía a la Sub 20 de Colombia, en el 2003, enfrentó a Panamá dos veces en Armenia, otras veces más en el Rommel Fernández, y dos en Estados Unidos. No es la octava maravilla del mundo, pero es un técnico que salió tercero en el Mundial Juvenil de Emiratos Árabes, que dirigió a Colombia en la pasada eliminatoria a partir de la quinta jornada, con una marca de 6 victorias, cuatro empates y tres derrotas, no la clasificó, pero es evidente que conoce de la materia. Antes que pensar que Panamá se merece más por lo que hizo en el 2005 habría que meditar en que la selección comienza de cero, independientemente del gol de chilena de Tejada o de lo que se hizo en la Copa de Oro. Es verdad que subimos nuestro autoestima, pero con recuerdos y entusiasmo no se llega a un Mundial.
Soy de la opinión que ningún técnico en estos momentos puede garantizar que Panamá esté en el próximo mundial, como lo insinuó el entrenador anterior, porque este cuento no solo incluye a los técnicos sino también a los jugadores, dirigentes, aficionados y los medios. Lo que sí es seguro es que el próximo técnico que dirija a Panamá la tendrá bien difícil, porque su rendimiento se lo valorará respecto a lo que hizo el Cheché Hernández, que consiguió clasificar por primera vez a Panamá a la liguilla final de la eliminatoria y a un segundo puesto en la Copa de Oro. Nada fácil.
El autor es periodista
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