Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, lunes 17 de abril de 2006
 

MERCADO AFGANO.

Ejército ofrece dólares a cambio de información

Carlotta Gall

BAGRAM, Afganistán. -Un oficial militar estadounidense, flanqueado por seis guardaespaldas de complexión muy fuerte, se paraba en las calles lodosas del bazar de esta ciudad el viernes para comprar todas las unidades de almacenamiento rápido para computadora que pudiera encontrar dando efectivo por los componentes del grosor de un dedo que han desaparecido por veintenas, algunos de ellos con copias de archivos militares secretos de la base aérea cercana.

Esta fue claramente la forma en la que el Ejército estadounidense abordó las noticias, reportadas por Los Angeles Times el lunes, de que información militar delicada almacenada en computadoras portátiles se podía encontrar a la venta en el bazar afuera de la base en Bagram. El Ejército ordenó una investigación de las acusaciones y una revisión a las políticas de seguridad relativas al soporte físico y programas y aplicaciones de las computadoras. Sin embargo, para recuperar el material perdido, el Ejército decidió depender del todo poderoso dólar.

Sacando un montón de billetes del bolsillo, el oficial, quien portaba chaleco blindado y pistola al lado, pero ninguna placa con su nombre, bromeaba y regateaba amablemente con los afganos que entregaban los componentes. Terminó pagando lo que aquí es una suma considerable: 35 dólares la pieza, en la mayoría de los casos. Muchachos afganos, evidentemente actuando a nombre de otros, extendían puñados de unidades de almacenamiento rápido, algunas de las cuales parecían nuevecitas y otras tenían señales de uso.

"Más despacio", decía a cada rato el oficial a su traductor mientras el clamor aumentaba a su alrededor. "Voy a pagar, voy a pagar, no hay problema". Un soldado corpulento de las fuerzas especiales protegía las espaldas del oficial y alejaba jóvenes que seguían acercándose para ver qué estaba pasando.

El oficial se negó a hacer comentarios sobre su actividad, pero cuando se le preguntó si esta era la mejor forma en la que el Ejército podía recuperar el material para computadoras robado, asintió con la cabeza. "No son gente mala", dijo.

El Ejército había considerado hacer una redada en el bazar destartalado, que se extiende varios cientos de millas a ambos lados del camino que conduce a la entrada de la base, según los encargados de los puestos. Sin embargo, los propietarios se negaron a acceder, y el gobierno local convenció al Ejército que pagar por los componentes sería un plan más exitoso, dijo un encargado negándose a proporcionar su nombre. "Compramos estas cosas, así es que perderíamos dinero", dijo.

Los puestecitos del bazar están abarrotados de artículos electrónicos, equipo militar y productos alimenticios occidentales, la mayoría de los cuales parece provenir de la base aérea. Catres militares están colocados verticalmente afuera de las tiendas, y bolsas de dormir, botas militares y uniformes de camuflaje están apilados en las entradas, algunos de ellos claramente usados, que quizá fueron desechados.

Dentro, cada tienda tiene un mostrador de cristal con relojes, lentes para el sol, cuchillos y linternas militares. Cajas de barras energéticas, suplementos para fortalecer los músculos y salsa Tabasco están acomodados en los estantes. Algunos productos todavía están en empaques de plástico y es evidente que provienen de la tienda de la base; camisetas con el precio en las etiquetas de 24.99 dólares se venden en sólo cuatro dólares en las tiendas afganas, lo que indica que no fueron obtenidos legalmente.

Un encargado de una tienda tenía computadoras portátiles polvosas apiladas en un rincón y media docena de reproductores maltrechos de DVD en el mostrador. Dos de las computadoras tenían las pantallas rotas, pero una tercera parecía estar funcionando bien. Las vendía en 100 dólares cada una.

"Recogen muchas cosas de la basura", dijo un adolescente. Sin embargo, otro tendero, quien no quiso dar su nombre, dijo: "Sabemos que la mayor parte es robada". En su mostrador tenía un pesado compás militar en una caja negra. Instrumento calibrado del ejército estadounidense y el nombre S. Lee, estaban escritos en el compás.

Cientos de afganos trabajan en las bases militares limpiando o como peones, y choferes civiles afganos transportan suministros a las bases en todo el país. "Muchos choferes que llevan comida a distintas bases nos la venden a nosotros", dijo el propietario de la tienda. Incluso, "la están llevando a Paquistán".

El grupito de soldados estadounidenses hizo caso omiso del contrabando el viernes, pero después de un par de horas de recorrer las tiendas llevaban alguna ropa de camuflaje en grandes bolsas de plástico, y una bolsa de lona llena de varios cientos de unidades de almacenamiento rápido. Prácticamente habían comprado todo los que había en el bazar y debieron haber gastado miles de dólares.

"Agotados, compraron todos", dijo el empleado de una tienda. "Pero venga mañana", agregó con un grito alegre. "Vamos a tener más".

New York Times

Además en Perspectiva

Ejército ofrece dólares a cambio de información
Hamas conserva índice de apoyo
Vaivenes democráticos



 
 
 
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2006. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá