El asunto del desabastecimiento de agua potable no sorprende ni sobresalta a muchos, principalmente a quienes no se enfrentan a estas carencias cotidianas. Pero, la revelación de la magnitud del problema y las cifras que maneja el Idaan son para poner cuidado al tema, especialmente porque no todos estamos conscientes del tamaño del hueco que estamos cavando a futuro.
Mientras las políticas gubernamentales no trasciendan a todos los actores, de modo que realmente haya una estrategia interinstitucional extensiva a la sociedad civil, no estaremos contribuyendo a disminuir el faltante de agua potable, sino todo lo contrario. El país crece –y eso queremos todos–, pero la infraestructura no acompaña tal crecimiento, lo cual solo agrava el problema.
Hoy, el tamaño del déficit en la capital roza los 20 millones de galones diarios de agua potable… en unos años la proporción puede ser inversa a la existente y escasearán los afortunados a quienes sí les llegue el líquido, antesala a la anunciada carencia. Manos a la obra, más planes conjuntos sumados a acciones concretas entre las oficinas de Gobierno, debidamente divulgadas, para conocimiento y apoyo ciudadano. |