| MERCADO SAN FELIPE NERI. ARRENDATARIOS TIENEN NUEVOS CLIENTES.
Dos meses después de la mudanza
Los dueños de puestos de venta coinciden en que, por ahora, todo está mejor y que llegan más y nuevos clientes.
La administración dice que están en la etapa de capacitar a los arrendatarios en administración e higiene.
| LA PRENSA/Jihan Rodriguez |
|
|
| QUEJA. Los arrendatarios no están de acuerdo con el alza del impuesto mensual de sus locales.659310 |
Cecilia A. Fonseca S.
cfonseca@prensa.com
Limpieza e higiene, más seguridad y área de estacionamientos fueron algunas de las bondades que trajo consigo el nuevo edificio que alberga el Mercado Público San Felipe Neri del distrito de Panamá. Pero no fue lo único. Para la mayoría de los dueños de abarroterías, el perfil de su clientela varió: ganaron nuevos clientes.
Luzmila Estrada es una de las que ha notado el cambio: "se vende más, todo está limpio ‘por ahora’ y viene gente nueva", cuenta. Ella llegó al mercado hace 42 años, cuando apenas cumplía los 21.
Antes de la mudanza del área del terraplén, el 24 de enero de este año, su familia tenía siete puestos de venta; ahora solo tiene dos. Sin embargo, Luzmila reconoce que le va mejor en la Avenida B y que vende más a pesar de que tiene menos locales.
En sus dos metros de tienda, los clientes encontrarán desde maíz pilado, tamarindo, vinagre y miel de abeja, hasta servilletas e hilo del que se usa para amarrar tamales y bollos.
A unos 300 metros del puesto de Luzmila está el de Nancy Villarreal, quien tiene cuando menos 10 años de ofrecer viandas y almuerzos en su fonda Rony. Para ella, las ventas también aumentaron y dice con satisfacción que ahora llegan "más señoras".
UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA
Pero no todo es color de rosa. Para Dorinda Arias, quien también es dueña de una abarrotería dentro del mercado, las cosas no están tan bien. Dice que a ella le iba mejor en el viejo. "La mayoría de los clientes se quedó allá", relató.
Su balance tras 35 años de faena en estas lides es que antes podía ganarse hasta 150 dólares por día, mientras que en sus primeras faenas en la "casa nueva" solo ha logrado vender 50, a pesar de que abre su negocio a las 6:00 a. m. y lo cierra 10 horas después.
Luzmila también saca de su bolso algunas cosas que no le han gustado del cambio: el aumento en la cantidad que se les cobra por pesas –que antes era de 3.50 dólares por año y ahora es de 12–, el alza del impuesto mensual –antes de un dólar y ahora de cinco–, y que tuvo que invertir 300 dólares para garantizar la seguridad de su mercancía, ya que les entregaron los puestos sin ventanas de hierro. "En la remodelación del 70 nos pusieron todo y luego lo descontaron", recuerda.
Además, la nueva administración del mercado le ha "impuesto" como obligación a cada contribuyente el mantener su espacio limpio y colocar lámparas. "Por mi parte, yo siempre he sido muy aseada", dijo Luzmila, quien educó a tres hijos hasta la universidad con el producto de su trabajo, pues enviudó a los 31 años.
Pero aun después de este corto rosario de inconformidades, Luzmila, Dorinda y Nancy –quienes tienen en promedio 25 años de trabajar en el mercado– están contentas. A ellas les tocó vivir los años mozos y la decadencia del mercado junto al muelle fiscal, y confían en que este cambio conlleve una nueva actitud tanto en sus compañeros como en los funcionarios.
SIGUEN LOS CAMBIOS
Y como el refrán que dice "casa nueva, escoba nueva" se aplica para todo, la administración del Mercado Público está ahora bajo la responsabilidad de Eduardo Herrera.
La antigua administradora cumple nuevas funciones. Para él, la nueva estructura construida a un costo de un 1.8 millón de dólares es lo mejor que pudo pasarle a los arrendatarios-contribuyentes, que tienen un mejor lugar de trabajo al que "pueden llegar personas de todos los estratos sociales". Y este era uno de los objetivos del Municipio de Panamá, confió el funcionario.
Pero el proyecto del mercado no ha concluido. Ahora está en ejecución la fase de capacitación y concienciación en aspectos de salud, presentación del producto y cómo operar con eficiencia, entre otros aspectos. Todo, según Herrera, con la idea de que el Mercado San Felipe Neri se convierta en el mejor de Latinoamérica.
Mientras Herrera proyecta sus jornadas de capacitación con el asesor higienista industrial Roberto Torres, en el primer alto del edificio, el movimiento en los puestos de los vendedores en la planta baja se acelera. Uno de los pocos que no se afana mucho es Ubaldino Sánchez, vendedor de hojas de bijao y flores. Para él, la mejor temporada es diciembre cuando sus pedidos de bijao pasan de las mil unidades diarias.
Además en Panorama
• Secuestro es caso ‘cerrado’ para Panamá • Segunda vuelta en Perú • Nueva ronda de negociaciones • Adrenalina pura en la final • Inicio de la Semana Santa • TAL CUAL • El largo camino del perfeccionamiento electoral • Para profundizar la democracia • Mora en designación de dos comisionados • Solidaridad pide apoyo a sociedad civil • Fletcher reconoce la falta de supervisión • Niegan impedimento a magistrado de DRP • El pasado y el presente del Defensor • Don Liborio García Correa, esclavo de sus propias palabras • Dos meses después de la mudanza • Diputados buscan consenso • Residentes de Pacora cuestionan representación de concejal Henríquez • Planean primer hospital universitario • Se resuelve el conflicto laboral • Artesanos piden más promoción • Una condena y la sospecha de siempre • Los efectos de la reforma al Código Electoral • Conversatorio sobre el futuro del Canal • ONG se actualizan en pobreza e impuestos • Realizarán jornada de cirugías pediátricas • Incendio devora un caserón en Marañón • Pasos elevados peatonales presentan deterioro • A finales de abril llegan las vacunas • Secuestradores aún sin identificar
• Condenan a policía por abuso
• Rechazan denuncia contra la DRP
|