FOTODENUNCIA
Como botón de muestra
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FOTO CORTESÍA|Mauricio Weinstein |
TRÁNSITO | Frente a la Junta Comunal de Bellavista y a la subestación policial, hay un letrero de no estacionar, donde obviamente siempre hay un vehículo mal estacionado. La arteria de tres vías queda reducida solo a una vía. Notable.
La situación tristemente irrisoria, que muestra la falta de efectividad, dejación y apatía de las autoridades, y explica en gran parte el comportamiento de los ciudadanos que viven con la “certeza del no castigo”, y por lo tanto no tienen incentivos para cambiar esta conducta.
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Una misión que deja huellas
Es casi una norma que los defensores del lector desempeñen sus funciones por términos de tiempo establecidos, así que siempre estamos con las maletas listas.
Mileika Bernal
mbernal@prensa.com
El periodo para el que fui designada como defensora del lector de La Prensa llegó a su término. No quiero partir sin antes decirles que me voy agradecida por la tarea que me encomendaron los directivos de este diario: representar los derechos de los lectores en el seno de la Redacción. Ahora le corresponde a una nueva defensora, Marianella Ferrer, asumir la difícil pero necesaria función de ser el punto de encuentro entre los periodistas y sus fuentes, y de hacer valer sus derechos.
La tarea no fue nada fácil, aunque ya sabía que no tenía porque serlo. Vigilar el desempeño ético de los periodistas, además, publicar una columna diciendo que nos habíamos equivocado me producía la misma sensación que tengo hoy, una especie de desazón con el corazón latiendo rápido.
Fueron muchos los reclamos que llegaron al escritorio de la defensora y cada uno requería su atención y una buena investigación. Por ejemplo, en los inicios de mis funciones, en mayo del 2003, los padres de un niño de cinco años llegaron al diario "disgustados" porque el periódico había publicado una foto donde aparecía su hijo, como uno de los tantos pequeños que trabajan en la calle.
Sus argumentos eran que el niño no trabajaba, que por el contrario, estudiaba como cualquier pequeño de su edad, por lo que exigían una rectificación para que se aclarara lopublicado.
Por principio, siempre parto del hecho de que nadie se quiere equivocar y menos en su trabajo. En el caso de un periodista, menos aún, porque las equivocaciones afectan directamente su credibilidad y también la del medio para el que trabaja.
En esa ocasión tuve que publicar nuevamente la foto en la página del lector, con un pie donde ofrecíamos disculpas al niño y a su familia. Lo hicimos el reportero gráfico y yo, convencidos de que eso era lo que correspondía. Y desde allí fueron muchas las veces que tuve que escribir columnas, siempre dándole la razón a quien la tenía: a veces a las fuentes, a veces a los periodistas.
Aparecer en la columna de la defensora o en la página del lector no es agradable para los periodistas, editores y directivos, pero a pesar de lo doloroso que es, un periódico no se puede dar el lujo de obviar que se equivocó, por ende, debe rectificar y a tiempo. Y esas son las razones que justifican la publicación de la página de los lunes, miércoles y viernes.
Ante la posibilidad de que haya errores -porque se trata de un producto que se elabora todos los días-, los medios de comunicación más importantes de mundo han decidido incorporar a sus redacciones la figura del defensor del lector, con la misión de establecer un control de calidad, que beneficie al lector, con independencia y autonomía.
Por ello, no me quiero ir sin antes reconocer públicamente que trabajé con libertad y que cada vez que tuve que defender el reclamo de un lector, lo hice con entereza y con propiedad, incluso en momentos de gran tensión, que no vale la pena comentar aquí.
A mí me entregó el cargo un periodista que dejó huellas en su ejercicio profesional, especialmente aquí en La Prensa: Herasto Reyes. Sabía, desde el momento que recibí el cargo de manos de Herasto, que esto me iba a significar un reto y mucho orgullo. Así fue, sin duda, y solo confío en haber estado a su altura. Ahora se lo entrego yo a Marianella.
De mi compañero colombiano Javier Darío Restrepo, maestro en el tema de la ética periodística en América Latina, aprendí que "la figura del defensor del lector es como la conciencia en el ser humano: habla, no ordena; elogia o condena, pero en silencio. Nunca calla, no obedece a cálculos ni presiones, siempre mantiene claro qué es lo correcto y qué es lo incorrecto".
Después de tres años en el ejercicio de este oficio, puedo agregar convencida que es un "punto de encuentro" entre los periodistas y los lectores, donde debe primar la justicia, tanto para los lectores, a quienes se representa a lo interno del diario, como para las fuentes, que ofrecen la materia prima con la que los periodistas elaboran la información.
Restrepo me comentaba que entre los múltiples retos que tuvo como defensor del lector, el que más lo impresionaba era el de la "soledad" del defensor. Es el cargo más "solitario" en un periódico porque en razón de la autonomía necesaria para su oficio, no tiene a quién consultar a la hora de decidir los términos de una carta o los de su columna habitual, de modo que lo que escriba, bueno o malo, erróneo o acertado, eso aparecerá tal cual porque está en una situación en que no tiene autoridad alguna sobre él, ni tiene autoridad sobre nadie; sólo sabe que debe responder ante los lectores en cuya representación trabaja, pero siempre con justicia, equidad y equilibrio.
Hoy les puedo decir, ahora que me marcho, que siempre que tuve que escribir una columna sobre alguna falla de un compañero, -como es lógico y humano- me generó tensión, especialmente porque se trataba de un colega. Al fin y al cabo también soy periodista y entiendo muy bien la profesión. Pero esa era mi función.
La figura del defensor también se describe como "un oficio en construcción" y durante mis tres años traté de construir, por ello me quedo con la satisfacción de que los lectores exigieron sus derechos con convicción y seguros de que serían escuchados, tal y como debe ser en un medio democrático y pluralista.Es importante que los periodistas, en el nivel que estén, comprendan que no están solos, que tienen un público que cada vez es más exigente de sus derechos, porque confía en el medio que eligió para informarse.
Para despedirme, solo quiere recordarles que la figura del defensor del lector le hace ganar credibilidad al medio, fortalece la confianza de sus lectores, obtiene una renovación permanente de ideas e iniciativas a lo interno y, sobre todo, un sistema de alerta que minimiza errores y que insta a rectificarlos.
También quiero agradecer a los lectores por confiar en mí y a los periodistas les pido excusas por todas las veces que los incomodé, en cumplimiento de mi deber. Los tres: la defensora, los lectores y los periodistas construimos juntos lo que hoy tenemos.
Embajador de Israel expone punto de vista
Con relación al Hoy por Hoy publicado en el diario La Prensa el miércoles 15 de marzo de 2006, me permito explicarle las siguientes ideas que no consideró el diario al emitir su opinión editorial.Las acciones ocurridas en la cárcel de Jericó el pasado 14 de marzo no contradicen el discurso de Israel, que repetidamente insiste en la protección de sus ciudadanos como deber principal de todo estado democrático.Cuando los inspectores internacionales que supervisaban la antedicha cárcel -en virtud de acuerdos alcanzados entre Israel y la Autoridad Palestina- se retiraron del recinto penal, debido a que la propia Autoridad Palestina ya no les garantizará su seguridad, el Estado de Israel y sus ciudadanos quedaron expuestos al peligro real que representaba la inminente liberación de los terroristas allí encarcelados.Durante las primeras horas del operativo, las fuerzas rodearon la prisión y exigieron que los terroristas buscados salieran del edificio.La facultad de autodefensa de un Estado frente a situaciones de peligro es un derecho universal.Por tanto es incorrecto decir, como lo hizo La Prensa, que hubo "violación de normas legales internacionales" por parte de Israel. No obstante, sí hubo por parte de la Autoridad Palestina incumplimiento de los acuerdos pactados al no ejercer el debido control penitenciario sobre individuos condenados por la propia Autoridad Palestina por el asesinato del ministro de Turismo israelí Rehavam Zeevi. Eso no lo enfatizó su editorial.
El mal manejo de la Autoridad Palestina de sus cárceles demuestra una vez más su falta de la capacidad para controlar los grupos terroristas y su poca voluntad de cumplir con los compromisos adquiridos.La Prensa tampoco consideró las palabras del vocero de Hamas, quien ya había declarado que una vez el grupo tuviera el control del Gobierno Palestino, liberaría a los prisioneros, en flagrante violación a los acuerdos entre palestinos, israelíes, estadounidenses y británicos. La Prensa tampoco mencionó que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, declaró que no objetaría la decisión de Hamas.Israel confió de buena fe la custodia de terroristas condenados a un recinto penal bajo administración de la Autoridad Palestina, y al conocer que la confianza fue transgredida, Israel tuvo que actuar para garantizar la seguridad y la vida de sus ciudadanos.Esta es la valoración objetiva que esperamos que un medio de su nivel haga sobre situaciones en las que un Estado ejerce su derecho a la autodefensa.
Menashe Bar-On Embajador de Israel
El oído sordo del defensor del pueblo y el PRD
Ayer, cuando observé lo que sucedió en la Asamblea nacional con la toma de posesión de Liborio García, nuevo defensor del Pueblo, vinieron a mi mente los tristes recuerdos del militarismo. El trato que se les dio a las mujeres que intentaban exigir respeto a sus derechos, por ser las principales víctimas del maltrato intrafamiliar, recordé los tiempos en que las botas imponían a fuego y sangre a los funcionarios "de a dedo".
Lo que pasó no quedará como una simple imposición del oficialismo, que contradice la política del presidente Martín Torrijos de supuestamente respetar los derechos humanos.
El mensaje fue muy claro: asistimos a una fiesta donde la música la pone el que paga la orquesta. Los efectos de los desmanes de ayer en la Asamblea no sólo se sentirán a lo largo de los cinco años de gestión de García, sino que será la inspiración del "voto de castigo" para el Partido Revolucionario Democrático (PRD) en las elecciones del 2009. En un país donde hay más mujeres que hombres, los perredistas van a sentir el peso de la única arma que tienen los panameños para desquitarse de los gobiernos que no cumplen su palabra: el voto.Señores del PRD, tanto Liborio García como ustedes se han quedado en los tiempos de las bayonetas, cuando los militares recetaban la medicina que ellos querían al pueblo.
Antonio Rodríguez Campos
La falta a las leyes en presencia de los policías
Leí el reportaje titulado "Descontrol en el área de Amador", publicado el 4 de abril del 2006 y me parece bueno y atinado todo lo que mencionan ustedes en dicho reporte sobre lo que ocurre en la calzada de Amador, pues se trata de un sitio de interés turístico importante, pero les faltó agregar lo que pasa en la vía de acceso hacia dicho lugar.
En la vía que empieza desde el edificio del YMCA (Asociacion de Jóvenes Cristianos) hacia dicho lugar las personas paran en distintos lugares comerciales a "cargar las baterias" (licor) y algunos consumen afuera de dichos establecimientoscomerciales.Lo más triste del caso es que la estación de Policía de Balboa está cruzando la calle y a pesar de eso, ninguno se da la vuelta aunque sea para darle las buenas noches.Es verdad que dos policías no pueden controlar a cinco mil personas, pero si creo que pueden controlar a menos de 10 personas, que visiblemente están faltando a lo dispuesto en las leyes.
Isaac José Villarreal Quintero
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