Naciones Unidas nos bombardea periódicamente con informes que muestran el rostro más perverso del ser humano. Pobreza, violencia, desigualdad, devastación ambiental, guerra... Pero ayer, UNICEF presentó el informe más triste de todos los que divulgamos. Se trata de la radiografía de la situación mundial de la infancia.
El subtítulo lo dice todo: "Excluidos e invisibles". Las cifras de muertes y explotación de niños y niñas en todo el mundo son una bofetada para esta generación, con capacidad financiera y tecnológica suficiente para erradicar esta lacerante situación. Panamá es signataria de los llamados Objetivos del Milenio: un conjunto de deseos universales que, por primera vez, pueden ser realizables si existe la voluntad política en cada uno de nuestros países.
No hay excusas, ni puede haber dilación. Cada niño o niña que se queda sin educación, o que es explotado comercial o no comercialmente, o que no tiene acceso al sistema de salud es una posibilidad menos de desarrollo para nuestro país. La infancia primero. |