| LUCHA.
Policlínica San Juan de Dios
Ana María Arosemena T.
En los pueblos, los hechos que se suscitan por lo general van marcando huellas y situaciones que se convierten en íconos que signan su historia y dan significado a los hitos que nos identifican.
Se proyecta, en fecha próxima, la inauguración de la moderna e imponente estructura física de la policlínica San Juan de Dios de Natá de Los Caballeros, institución de la CSS, lo cual invade de orgullo a todos los natariegos y por ende a Coclé y al país. No obstante, en muchos de nosotros surgen en nuestros recuerdos, como pasajes y cuentos de la niñez y de la adolescencia, las tertulias, reuniones, comisiones y discusiones características de los pueblos, entre los adultos y autoridades de la época, cuando se logró la primera institución de salud de esta índole, que en su momento marcó un signo de gran trascendencia.
Es allí en donde surgen nuestros recuerdos y como sacados de ese cofre que guarda nuestros íntimos sentimientos, nos abrogamos la responsabilidad de rendir en esta fecha un homenaje al natariego visionario, señor Alfonso Berrocal Alverola, quien es historia viva de esa ocasión en la cual, al escoger el nombre de esa institución en la comunidad natariega, y quien en su afán por unir el sentimiento cristiano y solidario de los hijos de Natá, con una elocuente nota dirigida a las autoridades, solicita se le asigne a esa nueva institución el nombre de Policlínica San Juan de Dios, porque con ello se perpetuaba la vocación de servicio, que en cada mes de marzo, un pueblo colonial recuerda y fortalece con su gesto solidario hacia los hermanos más necesitados rindiendo tributo al patrono San Juan de Dios.
Es por ello que sentimos la responsabilidad de expresarle a Don Alfonso que, para esta comunidad, hoy con la hidalguía y prestancia de sus 99 años, él es el invitado más especial a la inauguración de esta magna obra. Por su empeño recordamos y tendremos aún más presente nuestra fortaleza cristiana y la guía espiritual de San Juan de Dios. También le decimos a Don Alfonso que la sencillez de la obra que junto a él concibieron todos los natariegos que en ese momento lucharon por la misma, se convierte hoy en un símbolo majestuoso de la prestancia y dignidad del pueblo de Natá de los Caballeros.
La autora es doctora en educación
Además en opinión
• El homicidio y las penas: Agustín Sanjur Otero • El ‘Toro’ no tiene quien le escriba: José Blandón Figueroa • La posición del ciudadano: I. Roberto Eisenmann • Sí a un legado de patria y desarrollo: Álvaro Cabal • Policlínica San Juan de Dios: Ana María Arosemena T.
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