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Reportaje especial
Panamá, viernes 24 de marzo de 2006
 

AMPLIACIÓN DEL CANAL.

Sí a un legado de patria y desarrollo

Álvaro Cabal

Sí es necesario ampliar el Canal de Panamá para atender la demanda permanente y en aumento de utilizar la vía interoceánica que administramos, operamos y mantenemos los panameños de manera segura, eficiente y rentable con todo lo que ello implica para el aumento de los ingresos por el uso del Canal, servicios conexos y el desarrollo socio-económico del país.

El canal construido por Estados Unidos a inicios del siglo pasado y que revirtiera a Panamá en los albores de este siglo, dado el auge sostenido del comercio mundial globalizado, se restringe cada vez más.

La ya estrecha vía construida por los estadounidenses —ahora operada por los panameños—, cada vez tiene menos capacidad para transitar en forma expedita la cantidad de buques que la utilizan, particularmente los de empresas navieras que mueven grandes volúmenes de carga abaratando los costos a través de economías de escala y que, de no mantenerse un movimiento eficiente y expedito a través del Canal, optarán por otras alternativas.

Sabemos que el canal construido por los estadounidenses respondió fundamentalmente a una estrategia de movimiento y posicionamiento naval-militar y no precisamente a una estrategia comercial de ese país, lo cual facilitó en cierta medida no hacer más complicado, por no decir imposible, que los estadounidenses entregasen la vía y su infraestructura a los panameños. Lo cierto es que se logró la nacionalización del Canal de Panamá y los panameños hemos demostrado al mundo que podemos operar y administrar el Canal en forma eficaz y eficiente, manteniéndolo competitivo y a la vez logrando una considerable rentabilidad para la nación.

Pero la competitividad y la rentabilidad del canal construido por los estadounidenses, como estamos viendo ya (basta observar los anclajes en ambos extremos del Canal llenos de buques esperando transitar), están siendo mermadas por una falta de capacidad para atender la ingente demanda del intercambio comercial mundial globalizado, lo cual presenta la visión y oportunidad única para que los panameños seamos los constructores del Canal del futuro sobre la base de una estrategia propia de mantener la vigencia productiva de la vía y ruta marítima por Panamá en el siglo XXI, quedando garantizada la obra en sus propios méritos y en los de una institución cuyos ingresos provienen totalmente de los peajes que pagan los usuarios (los transportistas y el comercio marítimo internacional) por el uso del Canal y de los servicios conexos y relacionados que presta la Autoridad del Canal de Panamá, los cuales son altamente competitivos y permiten ajustes para la realización de la obra sin comprometer de forma alguna dividendos para el país y sin requerir el aval público.

La decisión de ampliar el Canal: decir "sí" a la prolongación de un canal eficiente, competitivo y rentable proyectado para el desarrollo económico y social de las generaciones de panameños que votaremos por esta propuesta, dará lugar también a algo muy particular y trascendente: la transformación del Canal, que ya no será el canal construido por Estados Unidos, sino el "auténtico Canal de Panamá". Será el culmen de la nacionalización de nuestro más importante recurso económico; la impronta final de la soberanía panameña sobre nuestro Canal, y el legado de patria, desarrollo y bienestar de las presentes generaciones para las venideras.

El autor es abogado


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