| ESTADO DE LA NACIÓN.
La posición del ciudadano
I. Roberto Eisenmann
El Miércoles de Ceniza el presidente Martín Torrijos presentó ante la Asamblea Nacional el informe de sus primeros 18 meses de gestión o, como lo catalogan en el Norte, Informe de Estado de la Nación. A lo mejor fue por haber caído en el día del entierro de la sardina que ningún medio escrito recogió el informe completo y el gobierno tampoco se preocupó en publicarlo, así es que sin el beneficio de tenerlo a mano haré un esfuerzo objetivo por opinar como ciudadano sobre el estado de nuestra nación.
Veamos:
Se logró una importante reforma tributaria que era necesaria, aún cuando todavía está por verse si termina siendo demasiado profunda y recesiva, y requiera ajustes posteriores. También es importante saber en qué se gastan los fondos adicionales recaudados, porque si se van en subsidios paternalistas y más burocracia, no habremos logrado nada.
Se logró una reforma consensuada de la Seguridad Social que garantiza su sobrevivencia, algo que muy pocos países han podido lograr. Ahora, faltan las reformas administrativas y de sistemas operativos —sobre todo del servicio médico— que ofrezcan el servicio que merecen los asegurados.
La economía crece al 6.4%, un crecimiento bueno. Aún cuando podría ser peor, también podría ser mejor. Muchos de los sectores de mayor crecimiento —como la Zona Libre, turismo, puertos, transporte aéreo, etc.— responden al dinamismo de nuestro sector empresarial.
Hay avances significativos de los TLC, algunos ya firmados o por firmar con Singapur y Chile, y otros en proceso con EU y países de Centroamérica. Este movimiento —iniciado en el gobierno anterior y continuado en éste— es imprescindible para el progreso de la nación panameña.
La industria portuaria camina bien. Se resolvió el entuerto costosísimo de Panama Ports, y la licitación del Mega-Puerto del Pacífico ha provocado el interés de todos los grandes operadores del mundo. Habría que decidir si se debe dar en concesión el puerto o su operación.
El proyecto de ampliación del Canal parece estar casi listo para el necesario debate nacional, dentro del cual nuestro enfoque ciudadano debe ubicarse en analizar y medir los riesgos: el riesgo de hacer versus el de no hacer.
Por lo que he escuchado hasta ahora, se han reducido los riesgos a niveles razonables y aceptables (gracias en parte a las protestas y opiniones públicas expresadas). De aprobarse la expansión —como creo que va a ocurrir— el efecto positivo para la nación irá mucho más allá de los dólares de inversión y de los empleos generados por el proyecto mismo. Es que Panamá se convertirá en uno de los países del orbe con "un mejor futuro que pasado" (como decía un entusiasta inversionista español), y se provocará una mayor avalancha de inversión extranjera en el país (recordemos Los Cuentos Chinos de Oppenheimer). Los países que progresan son los 'capta-capitales', y los que fracasan los 'espanta-capitales'.
Hay otros tres proyectos (estudiados hasta la saciedad) que se han iniciado. Uno es la modernización del transporte público, que es vital terminar durante este gobierno, atendiendo el clamor del desesperado ciudadano de a pie y la necesidad de mejorar nuestra productividad como nación. Otro es de salud pública: la limpieza de la bahía, que además pondrá a brillar el activo más importante de nuestra capital… y, finalmente, el del Museo Gehry que nos pondrá en el mapa mundial del turismo de cultura y conocimiento de alta calidad. Este proyecto está ahora en manos del ministro Ferrer, quien es de los que en este gobierno logra cosas importantes.
En términos de salud pública, sobre todo respecto a la investigación científica, es importante lo logrado con el Instituto Gorgas. En el ramo ambiental se pararon las amenazas al Camino de Cruces, del camino equivocado de Boquete a Volcán, se votó correctamente contra la cacería de ballenas, y la Ley de protección al tiburón refuerza nuestra posición como país ambientalista.
En la política 'Cero Corrupción', se derogó el Reglamento de la Ley de Transparencia, se transparentaron las partidas discrecionales y se nombró a una Procuradora General de la Nación que constituye luz de esperanza. Pero, en la Corte Suprema la cosa sigue constituyendo una mueca a la justicia, que es inaceptable para la ciudadanía. Su próximo desafío será el cumplimiento de las condenas a un liberado Noriega. El proyecto 'Cero Corrupción' requiere de nueva acción y vigorización por parte de el Presidente.
En Educación, la fuerza vital de cualquier modernización, se requiere recobrar y ejecutar los acuerdos del Consenso para la Transformación de la Educación que se logró con la iniciativa de los gremios magisteriales y la sociedad.
Referente a la urgente tarea de modernización del Estado, lo logrado con Inaforp, Banco Nacional, Ente Regulador, Clicac y la Autoridad de Seguridad de Alimentos, es un buen inicio de un programa vital para lograr que los gobiernos respondan a lo exigido por la ciudadanía.
En turismo, hay que aumentar y seguir el plan de promoción y publicidad. Se termina la modernización necesaria del aeropuerto y hay que revisar los incentivos para impulsar aún más el turismo residencial… un regalo exportador que nos cayó del cielo.
En cuando al sector no gubernamental, hay que continuar insistiendo en la justicia de la Justicia, en la profundización del programa 'Cero Corrupción', en la modernización de los partidos políticos (la base de la democracia) y en el vital logro de un Pacto Social Nacional entre obreros y empresarios… para luego incluir sociedad civil y gobierno, ofreciendo al país un claro camino de Estado (a la Irlanda) dedicado primariamente a incluir a los excluidos de nuestra sociedad para asegurar que el necesario crecimiento económico se traduzca en desarrollo social.
Así, señaladas las áreas claras de preocupación y acción ciudadanas, considero que el estado de la nación es razonablemente bueno y que podemos sentirnos objetivamente optimistas en cuanto al futuro de nuestro país.
El autor es presidente de la Fundación para la Libertad Ciudadana
Además en opinión
• El homicidio y las penas: Agustín Sanjur Otero • El ‘Toro’ no tiene quien le escriba: José Blandón Figueroa • La posición del ciudadano: I. Roberto Eisenmann • Sí a un legado de patria y desarrollo: Álvaro Cabal • Policlínica San Juan de Dios: Ana María Arosemena T.
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