| PRIVATIZACIONES.
El ‘Toro’ no tiene quien le escriba
José Blandón Figueroa
Con sorpresa escuché a un distinguido miembro del CEN del PRD pretender tomar distancia de la decisión de privatizar el IRHE que se tomó durante la Administración de Pérez Balladares. Según la curiosa interpretación de la historia que hace dicho aspirante a la presidencia, el responsable y culpable de dicha privatización y por consiguiente, de las altas tarifas que hoy pagamos es exclusivamente el señor Ernesto Pérez Balladares. El PRD como partido, según esta curiosa versión, no tiene responsabilidad alguna en lo sucedido entonces ni en lo que sucede ahora.
Al comentario en cuestión, siguió un encendido intercambio epistolar, lleno de insinuaciones, insultos bastante directos y recriminaciones mutuas, que retratan de cuerpo entero a sus autores. Conocidas son las diferencias públicas que he tenido y mantengo con el señor Pérez Balladares, quien, considero, tiene mucho que explicar al pueblo panameño sobre el origen de su inmensa fortuna, pero al mismo tiempo no puedo aceptar como buena esa versión conveniente y desvergonzada, según la cual los actuales gobernantes no tienen responsabilidad en la privatización del IRHE.
Comencemos por señalar que la privatización del IRHE tiene como fundamento legal la Ley 6 de 1997, que fue reformada por el Decreto Ley 10 de 1998. Ese Decreto Ley fue firmado, entre otros, por Martín Torrijos como Ministro de Gobierno a.i., Ricardo Alberto Arias (actual embajador), Jorge Eduardo Ritter (actual asesor presidencial) y Leonor Calderón (actual asesora presidencial). En otras palabras, la privatización del IRHE no habría sido posible sin un Gabinete que la aprobara y una mayoría legislativa complaciente en la Asamblea que la ratificara. En aquel entonces, Fernando Aramburú Porras decía en la Asamblea lo siguiente, que hoy resulta irónico: "Y hay motivos para pensar, en cuanto a las tarifas, que tanto nos preocupan, si subirán o bajarán, de que no deben subir. Yo no me atrevo a decir que bajarán, porque yo no soy, es el ente regulador quien va a tener esa facultad, pero todo hace pensar que deben bajar, porque las tarifas en Panamá son las más altas de Centroamérica y tienen que bajar, porque tenemos que competir" (30 de diciembre de 1996). En ese mismo día, participó del debate, obviamente para hablar a favor del Proyecto de Ley que se convertiría en la Ley 6 de 1997, el entonces viceministro del Mippe y hoy Ministro de Obras Públicas, Carlos Vallarino. El proyecto fue aprobado con los votos de la bancada del PRD, la cual luego otorgó facultades extraordinarias al Órgano Ejecutivo para revisar esa misma Ley. Muchos de los legisladores perredistas de entonces son hoy diputados, entre ellos, el propio Presidente de la Asamblea, Elías Castillo, además de César Pardo, Denis Arce, Juan Manuel Peralta y Carlos Alvarado. Era también legisladora la hoy ministra de Vivienda.
Entonces, cuando se afirma que los responsables de la privatización fueron castigados electoralmente y volverán a ser castigados, ¿a quién le cae esa peña? ¿Solamente a Pérez Balladares o a todo su gobierno? ¿Y qué decir de los que públicamente abanicaron su reelección? ¿Acaso no avalaban con ello las políticas económicas defendidas por el Toro? Yo recuerdo un debate en Medcom, en el que al finalizar, el hoy Alcalde Navarro apostó conmigo de que el Sí ganaba. Obviamente, perdió y debo admitir que pagó su apuesta. Pero, ¿cómo pretender ahora que no respaldó las decisiones que se tomaron en aquel entonces?
El muerto de la privatización y el efecto negativo del aumento de las tarifas en el bolsillo de todos los panameños lo debe cargar, quienes crearon ese Frankestein. Y ese monstruo no fue obra exclusiva del Toro, allí la responsabilidad primordial es del partido en el Gobierno, el PRD. Al igual que con la Caja de Seguro Social, crean el problema y luego se quejan de sus efectos y pretenden hacer pagar a otros el resultado de sus políticas y sus tropelías. Y cuando la gente olvida la historia, logran colar sus mentiras.
El autor es diputado panameñista
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