La noticia de que la actual responsable de la lucha contra la corrupción también cobró en efectivo vacaciones acumuladas, confirma la preocupación ciudadana. Se trata de una costumbre perversa en la cual son los jefes de despacho (y todos cuentan con suplentes) quienes terminan favoreciéndose a sí mismos.
El tema, señor Contralor General, no solo se limita a saber quiénes en este momento han acumulado vacaciones atrasadas, sino que corresponde una investigación exhaustiva para conocer cómo las autoridades responsables de decidir sobre planilla y recursos humanos en los anteriores gobiernos han manejado el asunto.
Ahora nos ronda la pregunta de cuántos ex presidentes, ex magistrados o ex jefes de despacho salieron de sus cargos con cuantiosos cheques por vacaciones, ya que supuestamente su abnegación no les dejó espacio para el descanso. Los resultados de la pesquisa deben ser públicos ya que, sobra decir, los empleadores somos los contribuyentes y exigimos saber cómo se han favorecido, alegremente, tantos funcionarios con nuestros impuestos. |