| DICTADURA.
‘Virar la página’ con Noriega
649195Betty Brannan Jaén
LaprensaDC@aol.com
SAN JUAN, PUERTO RICO - No debemos dejarnos engañar por el hecho de que el gobierno de Martín Torrijos está tratando de lavarse las manos de su copartidario Manuel Antonio Noriega mientras le tira un salvavidas a sus hijas.
La Prensa reconfirmó esta semana lo que yo había reportado desde septiembre del año pasado: que Noriega saldrá libre en septiembre de 2007. Como reporté entonces, esa información la obtuve inicialmente de la Cárcel Metropolitana de Miami (donde él está recluido desde principios de 1990) y la confirmé con Michael Truman del Buró Federal de Prisiones en Washington. Lo que no dije públicamente entonces es que en dos ocasiones le había avisado a funcionarios del gobierno de Torrijos que yo ya sabía que Noriega sería liberado en septiembre en 2007 y que quería darles tiempo para que formularan su respuesta a lo que para mí era un tema de Estado.
Como no obtuve esa respuesta, procedí a publicar la información y me sorprendió mucho la reacción pública de los funcionarios torrijistas. El canciller y vicepresidente Samuel Lewis Navarro la descartó tildándola de mera "especulación" como si no se tratara de una información requete verificada y verificable, ya que era facilísimo que la Embajada en Washington o la Cancillería llamara por teléfono al funcionario Truman para reconfirmarla. Si no lo hicieron entonces y no lo hicieron en todos los meses después fue porque, precisamente, lo que querían era seguir caracterizando la liberación de Noriega como "especulación" para no encarar el problema político de su extradición.
Ahora que otros reporteros de La Prensa han encontrado que la información está en blanco y negro en la página web del Buró Federal de Prisiones, esa táctica ya no sirve y la nueva estrategia es, como ha hecho Martín, lavarse las manos diciendo que la extradición de Noriega "no es un tema de Gobierno". Eso sería cierto si Noriega fuera un marciano sin condenas pendientes en Panamá en vez de ser la mano derecha del padre del presidente actual, cuyo partido político lesirvió a Noriega de instrumento indispensable hasta el último minuto de sus delitos contra el pueblo panameño. Noriega no cometió esos delitos solo, sino que los cometió con el apoyo y la complicidad del Partido Revolucionario Democrático (PRD), hoy el partido en poder, y con la presunta o consabida complicidad de varios perredistas que hoy forman parte del Gobierno.
La manera en que el gobierno de Torrijos y el PRD encaran esa realidad sí es, a mi criterio, "un tema de Gobierno" y una prueba de su compromiso democrático, prueba que hasta ahora han venido fracasando. Martín ha osado decir que es hora "de virar la página" sobre los crímenes de la dictadura, sin que se le haya hecho justicia a sus víctimas y sin que él mismo reconozca que esos crímenes son parte ineludible del legado torrijista con el que le gusta arroparse. En la misma línea, Martín responde con un alzar de hombros al reclamo ciudadano de que Noriega sea extraditado a Panamá para pagar por sus crímenes mientras que se afana por buscarle puestos diplomáticos inmerecidos a sus hijas. Independientemente de si es cierto que Thays ganó su puesto por medio de un concurso limpio (y sospecho que no lo es), yo sostengo que las hijas de Noriega no pueden volver a vivir de fondos públicos hasta que hayan devuelto todo lo que ilícitamente se apropiaron durante la dictadura y hayan pedido públicamente que el pueblo panameño las perdone por su complicidad con los crímenes de su padre. Que Martín no exija eso antes de poner a las niñas Noriega a vivir nuevamente del dinero del pueblo muestra una mentalidad de "virar la página" que yo encuentro ofensiva.
A todo esto, la procuradora Ana Matilde Gómez dijo a La Prensa que "si se da" la "liberación anticipada" de Noriega, ella no estima que eso obedezca a un análisis de fondo de su proceso; esa postura revela que ella todavía considera que este asunto es "especulación" y desconoce los procedimientos estadounidenses. Por enésima vez explico que se trata de una libertad definitiva —no condicional o anticipada— en que Noriega will max out [llegará al máximo de su sentencia] al cumplir más o menos dos tercios de la condena, con crédito por buen comportamiento. La liberación de Noriega en 2007 no es una mera posibilidad, sino un hecho definitivo y lo que queremos es justicia, no "virar la página".
La autora es corresponsal de La Prensa
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