| PERSONAJE. UN MEGALÓMANO.
Los 65 años de Bertolucci
La filmografía de este director italiano ha estado marcada por la polémica, la censura y los ideales políticos de la época.
| LA PRENSA/Archivo |
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| El Cello. Bertolucci toma un descanso en una de sus más recientes producciones. 646944 |
Carolina Proaño Wexman
carolinap@prensa.com
Bernardo Bertolucci nació en Parma, Italia, el 16 de marzo de 1941. De signo aries, es también "serpiente" en el horóscopo chino: "Confía en su propio juicio más que en ningún consejo de terceros y generalmente tiene la razón. La serpiente es un signo kármico; su vida comienza y termina en el triunfo o en la tragedia". Desde películas destinadas al fracaso hasta éxitos descomunales y Oscares, el cine de Bernardo Bertolucci vivió entre censuras, encarcelamientos, polémicas y, a veces, violentos cambios de rumbo. Y él mismo lo explica, sencillamente: "Nunca he podido separar mi cerebro de mi corazón".
Bertolucci inició su camino por el celuloide con cortometrajes que le consiguieron entrar como asistente de dirección a la planilla de Acattone, cinta de su primer maestro y gran influencia, Pier Paolo Passolini. Otros héroes del director han sido Godard, Kurosawa y Rosellini.
Su debut en largometrajes fue con La commare seca. En 1964 dirigió Antes de la revolución, una de las obras juveniles más intensas de esos años y colaboró en el guión de Hasta que llegó su hora, de Sergio Leone. Más adelante dirigió Partner, inspirado en El doble de Dostoievski, La estrategia de la araña de Borges y El conformista de Moravia. Novecento, La luna y El cielo protector son algunas de sus cintas más interesantes y con El último Emperador ganó nueve Oscares.
Pero una de sus películas más exitosas ha sido El último tango en París, protagonizada por Marlon Brando y María Schneider. Por esta cinta, Bertolucci fue encarcelado y censurado, pero la historia del cine la considera una de las grandes de todos los tiempos y ejemplo de lo que es el verdadero erotismo cinematográfico.
El realizador panameño Luis Franco y el publicista Eduardo Harker eran muy jóvenes cuando la vieron en el cine: "nosotros también soñamos con la mantequilla", bromean, haciendo alusión a una de las escenas más recordadas y perturbadoras del filme (—¿Santa Familia?, ¡Templo de los buenos ciudadanos! ¡La libertad es asesinada ahora por el egoísmo!— gritaba Brando mientras untaba mantequilla sobre Schneider). Franco y Harker quedaron "en shock" al ver la cinta de este director, megalómano e individualista, autor de obras maestras y bochornosos fracasos.
Bertolucci sigue filmando a sus 65 años.
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