| ¿HÉROE O VERDUGO?
Milosevic sigue agitando emociones
Thomas Brey
"Ni condena ni reconciliación", describe el reputado periódico Politika de Belgrado su reacción a la muerte de Slobodan Milosevic. La imagen del ex presidente de Yugoslavia sigue siendo, tras su muerte, controvertida entre víctimas y victimarios.
"El verdugo de los Balcanes muere sin sentencia" y "El segundo mayor asesino tras Hitler", titulan periódicos croatas. "Defendió en La Haya el honor de Serbia", alaba por su parte el Partido Socialista a su jefe, al que presenta como un héroe. Milosevic sigue agitando los sentimientos también después de su muerte.
"Siento que muriese tranquilamente mientras dormía", dice Danica Draskovic, la esposa del que hoy es el ministro de Exteriores de Serbia- Montenegro, Vuk Draskovic. "Debería haber muerto con gran sufrimiento, como sus víctimas", dice agriamente la mujer, que perdió a su hermano en un atentado ordenado por Milosevic.
"Su balance de muertes es tan grande que no se puede sentir la pérdida de un asesino semejante", opina también Branka Prpa, que imputa a Milosevic la muerte de su marido, Slavko Curuvija.
"Murió inocente", formula Tomislav Nikolic, jefe de partido de los radicales nacionalistas, la posición contraria. Como el Tribunal de la ONU "trabaja contra Serbia y el pueblo serbio" y no pudo probar ninguna acusación contra su ex hombre fuerte, "fue asesinado antes de que finalizase el proceso", dijo Nikolic a la agencia de noticias Tanjug. Con su defensa en La Haya "hizo mucho bien a Serbia", alabó Nikolic al que una vez fue aliado de su partido, que hoy se ha convertido en la mayor fuerza política en el país.
El periódico liberal de Belgrado Dunas opina lo contrario. Durante sus más de 13 años de dominio, Milosevic "arruinó económicamente a los agricultores serbios. Los jubilados fueron conducidos a una desesperación suicida, los trabajadores a la economía sumergida. Milosevic destruyó todo lo que habían levantado las generaciones anteriores. Dejó como herencia pobreza, criminalidad, corrupción y ausencia de derechos".
Y sin embargo, los secuaces de Milosevic consiguieron, cuando terminó el dominio de éste, en octubre de 2000, salvarse en los nuevos tiempos. Muchos de los camaradas de alto rango del ex presidente vuelven a estar al frente de las palancas de mando de la justicia, la policía, la economía y hasta del gobierno, y qué decir de los servicios secretos.
De los socialistas, que han decrecido mucho, sigue no obstante dependiendo el gobierno de minoría del conservador nacionalista Vojislav Kostunica.
Más aún: aquéllos que eran considerados los favoritos del ahora fallecido y que consiguieron enriquecerse han quedado impunes y siguen determinando hoy a grandes rasgos la economía del país. Aquellos que pudieron sacar grandes sumas de dinero del país están comprando con el dinero ya lavado empresas serbias. Incluso el periódico sensacionalista Kurir, normalmente pro Milosevic, informó la semana pasada de que el clan Milosevic va tomando una empresa tras otra.
De ahí que sus víctimas y críticos estén luchando en contra de que las fechorías del ex hombre fuerte de Yugoslavia queden tapadas con el manto del silencio. "No debemos olvidar nunca que es el criminal más horrible que Serbia ha dado nunca", apeló a sus compatriotas el crítico Momcilo Veljkovic.
DPA
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