Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, jueves 16 de marzo de 2006
 

SITUACIÓN POLÍTICA.

Hugo Chávez, el provocador

Jorge Ramos

Lo único que no había tocado Hugo Chávez era la bandera venezolana. Pero ya hasta eso cambió. La bandera de franjas amarilla, azul y roja tendrá ahora un arco de 8 estrellas —en lugar de 7— tal y como Chávez quería en honor al libertador Simón Bolívar. Además, el caballo blanco del escudo mirará ahora a la izquierda y hacia adelante. A Chávez y a su hija Rosines no les gustaba que el caballo pareciera "dócil" y "entregado" y que viera a la derecha. Chávez y los 167 miembros de la Asamblea Nacional hicieron caso a la hija del presidente y ahora millones de pasaportes y documentos públicos tendrán que cambiarse. Los dólares del petróleo pagarán por este capricho.

Una vez más, Chávez se salió con la suya. Así ha sido durante los últimos siete años.

La estrategia de Chávez ha sido muy clara. Primero, ha acaparado el poder. Nada le es ajeno. Escribió la nueva constitución, organiza sus propias elecciones y sus simpatizantes dominan la Asamblea, la Corte Suprema y el ejército. Pocos periodistas se atreven a cuestionarlo. Y la oposición política, a veces, no parece tener ni pies ni cabeza.

Y segundo, se ha inventado un enemigo: Estados Unidos. "Me van a secuestrar a mí vivo y me van a llevar a una cárcel", dijo Chávez hace unos días en su programa Aló Presidente. Y luego, desafiante, añadió: "No. Pasarán sobre mi cadáver. Correrá mi sangre hasta la última gota por la dignidad de esta tierra".

Está última versión chavista reemplaza a la de una supuesta invasión norteamericana a Venezuela. Según Chávez, el plan ahora es sacarlo de Venezuela de la misma forma en que Estados Unidos removió del poder a Manuel Antonio Noriega en Panamá. El problema de esta teoría es que no hay ni una sola evidencia para sustentarlo.

Si Chávez fuera periodista ya hubiera perdido su trabajo por no usar fuentes fidedignas y verificables en sus declaraciones. Es cierto que Estados Unidos guardó un incómodo silencio durante el golpe militar de 47 horas contra Chávez en el 2002. Pero de ahí a planear una invasión o un secuestro hay un mundo de especulaciones.

¿Por qué hace esto Chávez? ¿Qué gana con decir todas las semanas que ahí viene el lobo?

Chávez, el provocador, lo hace porque así consolida su poder. Ante un enemigo, real o imaginario, cierra filas, justifica la represión contra la oposición política y acrecenta la censura de prensa.

Siguiendo un texto que parecería sacado de cualquier discurso de Fidel Castro, Chávez goza tratando de provocar al presidente de Estados Unidos, George W. Bush. Lo interesante del caso es que Bush —bien conocido por ser de armas tomar— nunca ha contestado un solo insulto de Chávez. Ni uno. Pero eso no le importa a Chávez. El sigue cargando.

Si Chávez se inventa un conflicto con Estados Unidos puede, de alguna manera, distraer la atención de la pobreza que crece en Venezuela desde que él llegó al poder. Quiere armar a un millón de ciudadanos y ya mandó comprar 100 mil fusiles rusos.

Las amenazas de Chávez, sin embargo, vienen vacías. Si Estados Unidos de verdad es su enemigo ¿por qué le sigue vendiendo petróleo? Yo no conozco a ningún otro gobernante en el mundo que reciba dinero de alguien que lo quiere secuestrar.

Por eso, en parte, el escritor mexicano Carlos Fuentes ha dicho que Chávez es un "Mussolini tropical" incapaz de apoyar con hechos sus palabras. Todos los días Venezuela le vende a Estados Unidos un millón y medio de barriles de petróleo. Y a pesar de las amenazas chavistas de que pudiera suspender el suministro petrolero al "imperio", no lo ha hecho.

Detrás de todo esto encontramos el deseo de Chávez de eternizarse en el poder. Aunque Chávez ha ganado varias elecciones, Venezuela hace tiempo que dejó de ser una democracia representativa. Un hombre, uno solo, controla los destinos de esa nación.

"A lo mejor no me voy de la presidencia en el 2013, sino en el 2019 y seis años más, sería el 2025, seis más, 2031", dijo amenazante ante la posibilidad de que la oposición no presente un candidato presidencial para las elecciones de diciembre de este año. La reelección consecutiva haría de Venezuela la "dictadura perfecta", quitándole ese deshonroso título a los gobiernos mexicanos del PRI que se sucedieron por 71 años.

Cuando Chávez ganó las elecciones y tomó el poder en 1998 me dijo, en una entrevista en Caracas, que dejaría el poder en el 2003. "Claro que estoy dispuesto a entregarlo". Mintió. A mí y a los venezolanos. Por cierto, tengo la entrevista grabada en video por si ya se le olvidó.

Chávez sabe que acaparando el poder y provocando a Estados Unidos se asegura un lugar en la historia: como mártir o como dictador. Y nada le gustaría más a quien constantemente se compara con Bolívar y Jesucristo.

Salvo, claro, que se le ocurra poner su imagen en la bandera de Venezuela.

El autor es periodista

Además en Perspectiva

Examen de la ‘realpolitik’
Hugo Chávez, el provocador
Milosevic sigue agitando emociones



 
 
 
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2006. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá