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Reportaje especial
Panamá, jueves 16 de marzo de 2006
 

‘REGATA’. ALBROOK MALL Y PUNTA PACÍFICA FUERON LOS ESCENARIOS.

Carreras ilegales siguen impunes

Pilotos profesionales recomiendan que se habiliten espacios para los ‘piques de velocidad’.

Las modificaciones a los carros depende mucho de la cantidad de dinero que se pueda pagar.

FOTO/LA PRENSA
RETO. Como a las 11:35 de la noche de este martes se dio inicio a la competencia, fueron como 15 minutos de carrera constante.647619
Redacción de La Prensa
panorama@prensa.com

Desde las 9:00 de la noche del martes 14 de marzo empezaron a llegar los carros a los estacionamientos de la Calzada de Amador.

A diferencia de la semana pasada, esta vez los conductores decidieron estacionar sus autos intercalando los más "pifiosos" con los que no tenían ningún tipo de modificación. La participación de las personas no disminuyó.

A eso de las 11:15 de la noche aparecieron los autos modificados, por lo menos en la carrocería, los cuales no demoraron ni cinco minutos en el área porque de inmediato se dio la orden: "nos vamos". A diferencia de la semana pasada, no fue la presencia de la Policía Nacional (PN) lo que los obligó a retirarse del lugar.

Como en efecto dominó se empezaron a encender los motores de los carros y en la salida de los estacionamientos dos carros se detuvieron y sus pilotos informaron a los demás que el siguiente punto era la recta de Albrook Mall.

Los jóvenes parecían haber planificado todo. Un auto con una bocina en la parte superior se encargó de poner la música a todo volumen, pero fue disminuida al pasar enfrente de las instalaciones de la PN, la cual no realizó el martes ningún operativo para controlar estas competencias.

Como a las 11:35 de la noche se dio inicio a la competencia, fueron como 15 minutos de carrera constante. A pesar de los rugidos de los poderosos motores y los gritos de los participantes, la PN no llegó.

Los pilotos se trasladaron a Punta Pacífica, no sin antes detenerse en una estación de gasolina ubicada en Llanos de Curundú donde había dos patrulleros que los observaron sin mayor interés.

Una vez en Punta Pacífica, cerca del Súper 99, los conductores se bajaron de sus carros a conversar. Parecía como si negociaran algo. Antes de comenzar la competencia acordaron asignar a alguien para que diera la señal de partida. El encargado, un joven alto y flaco, se coló en la mitad de calle, acomodó los autos y dio la partida.

Después de 15 minutos se escuchó una sirena y como por arte de magia los competidores clandestinos desaparecieron del lugar. Una patrulla pasó por el lugar, pero nuevamente no hubo persecución.

Y así, sin mayores complicaciones, culminó otro martes más para quienes acuden a los "piques de aceleración".

Las soluciones

A pesar de ser una actividad ilegal que es apoyada en su mayoría por los jóvenes, hay pilotos profesionales que rechazan las "regatas".

Dany Scheers, ex piloto de autos repudió las carreras clandestinas porque considera que ponen en peligro la vida de otras personas, pero a cambio dijo estar interesado en conversar con las autoridades para buscarle una solución al problema.

Scheers propone que se otorgue un tramo de carretera que no sea tan transitado para que un día de la semana se realicen las "regatas" con todas las medidas de seguridad requeridas y que se cobre la entrada para pagarle a los miembros de la seguridad que acudan al lugar.

"Yo me ofrezco para ser un intermediario entre las autoridades y los jóvenes de forma tal que se llegue a un acuerdo", señaló.

En tanto, Rolando Noli, piloto de autos desde 1980, también manifestó su desacuerdo con las carreras clandestinas porque a su juicio, las personas que las realizan no hacen más que violentar la ley, poniendo en peligro la vida de inocentes.

Aseguró que los que participan en las "regatas" no llenan los requisitos de un piloto y agregó que "probablemente no tienen el coraje de correr en una pista de autos contra pilotos verdaderos".

Noli hizo referencia a algunos países como Puerto Rico y Costa Rica que, en conjunto con la empresa privada, crearon un espacio para que los jóvenes efectuaran los piques de aceleración de forma legal.

La iniciativa —dijo— fue todo un éxito. En Puerto Rico se logró reducir en más del 60% los accidentes de tránsito.

Modificaciones

Los talleres de modificación de autos están recelosos, los vendedores de piezas racing están aún más desconfiados. Nadie habla, todos aseguran desconocer el tema.

Finalmente, un mecánico que se dedica a modificar autos y que prefirió reserva de su nombre, manifestó que "cada toque del carro cuenta".

Por ejemplo, un body kit, es decir, un conjunto de partes como las defensas (traseras y delanteras), las extensiones laterales, el spoiler y la entrada de aire en el motor sirven para que el automóvil adquiera mayor aerodinámica al momento de que se le exige un máximo rendimiento.

"Esto quiere decir que, si bien es cierto, no es lo más determinante en la competencia, te ayuda, ya que cada modificación aerodinámica hace que el aire te mantenga más adherido a la calle en las carreras", explicó la fuente.

Un body kit sencillo de fábrica, entre instalación, partes y pintura, puede estar costando poco más de mil dólares.

De acuerdo con la fuente, como los carros en Panamá son diseñados para el uso diario, las modificaciones que se les pueden hacer en cuanto al motor de fábrica son pocas, a menos que se cambie todo el motor.

Según su experiencia, dijo que lo que más piden los jóvenes es que les modifiquen los sistemas de escape. El costo puede estar entre los 130 y 150 dólares. La Policía Técnica Judicial advierte que si el motor es modificado completamente debe ser notificado.


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