| MÚSICA.
Dosis de violencia juvenil
Jorge Aguirre L.
Es lamentable que por negligencia nuestros hijos obtengan sus dosis de violencia a través de seudo artistas que invaden sus colegios, sus buses escolares y sus ratos de ocio, con letras y músicas ofensivas a los buenos modales, a la conducta ética y moral que distorsionan las actitudes de buenos ciudadanos necesarias para un futuro generacional óptimo.
¿Por qué los padres de familia y el Ministerio de Educación lo permiten?
¿No somos los guardianes de nuestros hijos?
Es necesario proteger la libertad de expresión escrita, oral o artística, pero si estos personajes musicales se convierten en una amenaza al buen idioma, las costumbres y los modales, incitan al uso de las drogas y al no estudio, al irrespeto, a denigrar los valores de las mujeres, a irrespetar a las autoridades y burlarse de estas con sus letras degradantes, esos son suficientes motivos para regular a su audiencia cautiva y tener los mismos controles que Estados Unidos le ha impuesto.
Es mentira que ellos tienen derecho a desahogar sus denuncias y protestas con canciones que promueven la violencia y a la vulgaridad.
Es el momento de detener esta dosis diaria de provocación y violencia con la firme colaboración del Gobierno nacional y todos los padres de familia de colegios públicos y privados que no permitan la celebración de actividades musicales con la participación de estos seudo artistas que creen en los antivalores y que si la van a escuchar lo hagan en discotecas o centros de diversión que admitan personas mayores de edad y autorregular las emisoras de radio porque estas tienen la obligación de fomentar los buenos valores.
Los verdaderos cantantes y músicos se mantendrán en el oficio, sólo los mediocres e insensatos desaparecerán, ¡ya no seremos los rehenes de estos personajes que glorifican la violencia física y mental y que contribuyen al adormecimiento en sus ideales de progreso personal a la juventud y magnifican la delincuencia juvenil en las escuelas, en las calles urbanas y rurales!
El autor es ciudadano paameño
Además en opinión
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