| RELIGIONES.
Fe, Mahoma y Jesús
Xavier Sáez
Llorens
xsaezll@cwpanama.net
Pido disculpas si mis ideas hieren la sensibilidad de la pía sociedad panameña. El lector inteligente puede fácilmente deducir que mis reflexiones carecen de injuriosas intenciones. La humanidad creyente no se entera de la esencia y profundidad del mensaje laico y se enrumba, cual zombi, a la confrontación religiosa. A las cúpulas de las distintas creencias no parece importarles el flagelo de intolerancia que se cierne sobre el mundo, con tal de preservar supremacía, poder y subalternos. Tan bueno debe ser el negocio de la fe, que desde las prelaturas elitistas o las cofradías evangélicas se contratan sicarios de las letras para lanzar dardos dialécticos, disfrazados con destellos culturales, a cualquier libre pensador que ose desafiar los cimientos en los que se fundamenta y perpetúa la dictadura eclesial. Se estimula, también, a feligreses aficionados para refutar comentarios antagónicos pero, por desdicha, estos utilizan ataques personales que revelan inseguridad y escasez de argumentos. Lo repetiré una vez más. No ridiculizo ni cuestiono la fe personal, sea ésta en una deidad, en la humanidad, en la naturaleza, en la filosofía o en la ciencia. Este tipo de fe es vital para cualquier persona, ya sea para aliviar penas, superar amarguras, vencer temores o pretender la inmortalidad. Lo que combato es la institucionalización de la fe, como medio para dominar gobiernos y pueblos o lavar cerebros, en provecho de sectas, cultos u organizaciones monoteístas. El presunto cabildeo eclesial para la dirección de la Defensoría del Pueblo es tan solo un diminuto ejemplo de lo que se gesta a espaldas de la ciudadanía.
Pocos intelectuales y políticos han salido en defensa de los doce ingeniosos caricaturistas del diario danés Jyllands-Posten. Me han defraudado muchos ideólogos de izquierda que en lugar de defender la libertad de expresión, han lanzado acusaciones a la derecha europea por supuestas maniobras deliberadas de provocación. Desde esta tribuna, rindo admiración a la creatividad de esos periodistas gráficos, internacionales y nacionales. No obstante, en aras de la equidad democrática y para evitar un doble rasero de medición, también se debe garantizar libertad a quien niegue la ocurrencia del holocausto judío, por más evidencia histórica irrefutable que exista. Los que lo vivieron en carne propia y sus familiares serán testigos eternos del cruel, ojalá irrepetible, antisemitismo nazi.
El buen creyente no debería perturbarse si alguien se mofa de sus deidades o símbolos, ya que cada creencia proclama que Dios dio libre albedrío al ser humano y que los infieles o adversarios recibirán, por su osadía, castigo celestial en vida o en el más allá. Nuevamente, el problema no radica en los feligreses sino en sus dirigencias. Las caricaturas de Mahoma fueron publicadas varios meses antes de que fueran manipuladas por políticos y clérigos islámicos para despertar el nacionalismo árabe o el fanatismo musulmán y así afianzar su liderazgo dictatorial. Esta es la típica estrategia, usada tradicionalmente por comunistas, fascistas y militares, para evitar la sublevación de pueblos inundados de corrupción, pobreza, ignorancia y abandono social. El resultado final se traduce en quemas de embajadas, venganzas e inmolaciones y todo producto de una fe institucional manejada a conveniencia.
Aunque los cristianos ya no son tan violentos como antes, la creciente evangelización del occidente parece pretender el incremento de seguidores para ostentar preponderancia o para un eventual enfrentamiento de civilizaciones. No me extrañaría que este silente mandato proceda del norte y/o del lujoso Vaticano. Habitualmente se realza la altruista labor de misioneros en pro de los pobres y más necesitados pero cuando una actividad se realiza con un fin evangelizador específico, la actividad no es ya tan magnánima como se pregona. Admiración y felicitación aparte merecen esos misioneros, de cualquier congregación e ideología, que rescatan a jóvenes de nefastas pandillas o ayudan al bienestar social de gente pobre, sin esperar nada a cambio.
Otra sentencia que denota intolerancia es la famosa frase "Jesús es la única salvación". Es decir, dos terceras partes de la humanidad están condenadas al castigo celestial, ya que no creen en la existencia o condición divina de Cristo. Mucha gente ignora o no interioriza que toda creencia particular obedece a una serendipia histórica. Si América Latina hubiese sido colonizada por árabes, hoy la mayoría de panameños veneraría a Mahoma y Jesucristo sería sólo una leyenda; si los vikingos hubieran tenido más respaldo económico o codicia por la riqueza indígena, seríamos en su mayoría luteranos; si hubiesen sido los franceses, el agnosticismo tendría relevancia notoria en nuestro patio; y si los asiáticos hubieran evangelizado la región en lugar de fundar abarroterías, hoy adoraríamos a Buda.
A mi juicio, los adultos no toleran la discusión de temas religiosos y recurren a diatribas personales porque sus mentes fueron repetitivamente impregnadas con conceptos religiosos durante la infancia, época en que el adoctrinamiento se consolida y se torna difícil de erradicar aunque nuevos conocimientos derriben la muralla conceptual forjada durante siglos. Idéntica fórmula ha sido utilizada por los regímenes políticos radicales, sean de izquierda o derecha. Da tristeza ver cómo se emplea a miles de niños islámicos para fines violentos, sacándolos a las calles a protestar por las caricaturas a Mahoma y a proferir insultos contra los infieles occidentales, propiciando la militancia religiosa y creando generaciones de adultos intolerantes y violentos.
Reflexionen antes que sea demasiado tarde y se desate una conflagración religiosa de consecuencias lamentables. Dirijan sus municiones a garantizar la convivencia pacífica en nuestras pluralistas sociedades y prevenir el surgimiento de conflictos ideológicos irreversibles. Suelten mi apellido, lo van a gastar.
El autor es médico
Además en opinión
• Fe, Mahoma y Jesús: Xavier Sáez Llorens • Estadistas y ladrones: Roberto Arosemena Jaén • Lo que Karen Hugues recuerda...: Betty Brannan Jaén • Percepciones de la realidad panameña: Edsel A. Wong S. • Dosis de violencia juvenil: Jorge Aguirre L.
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