Ayer,
Michelle Bachelet hizo historia al convertirse en la primera mujer en ocupar
la Presidencia de Chile. Las mujeres a lo largo del continente, incluyendo Panamá,
están de fiesta por lo que representa la llegada de esta médico
pediatra a El Palacio de la Moneda. Este triunfo político cobra especial
relevancia por ser la sociedad chilena históricamente machista y conservadora.
Y, más aún, si se considera la realidad de países como Estados
Unidos que no ha alcanzado, en sus casi 230 años de independencia, la
madurez suficiente para poner a una mujer al frente del Gobierno. En Panamá ya
tuvimos la experiencia de una Presidenta e independientemente de lo que cada
panameño opine sobre su desempeño, esto nos pone a la cabeza de
las naciones que han incorporado a las mujeres en los círculos de poder.
Esperemos que las Chamorro y las Bachelet no se conviertan en el fenómeno
político de cada 10 años, sino que sea el preludio a un futuro
que, sin privilegios y con iguales reglas, retrate el ruedo político balanceado
en género.
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