| Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos |
Un lunes de Carnaval, soleado y con mucha agua, música y guapas muchachas, fue el inicio de la tercera jornada de desenfreno y jolgorio en las fiestas de Momo, en Vía España. Tres carros cisternas repartieron agua a chorros por doquier para refrescar a los participantes que coreaban: ¡agua, agua! En una tarima contigua, un disc jockey animaba a hombres, mujeres y niños que gritaban de júbilo al disfrutar del regocijo y el bullicio que propicia la fiesta de la carne. Alguien, de repente, infló un enorme balón rojo y blanco, que pasó de una cabeza a otra, para diversión de los presentes. Yiya Pérez, de 19 años, con un pantaloncito, brincaba más que una pelota al son de un reggae de Kafú Banton. Pero no solo ella disfrutaba. A Zory Castañedas, de 58 años, no le importó la edad. Había salido de una reciente operación de cadera y trataba de recuperar el tiempo perdido con su esposo Alan, bailando y tomándose una cervecita fría. Del otro lado, había de todo que comer: chorizos, hamburguesas, pollo asado, yuca frita y otras viandas calientitas. Pero lo que molestó a algunos adolescentes fue la férrea vigilancia policial. Tan solo para ingresar al área del Culecódromo (Vía Brasil) había que pasar la revisión que le impedía el ingreso a armas blancas, de fuego, químicos y drogas. La mojadera se extendió hasta las 3:00 p. m. cuando las personas se fueron a secar y vestir para ir al desfile de lunes de Carnaval, el cual salió retrasado lo que le restó lucidez. Texto: José Quintero De León. Fotos: David Mesa y Jorge Fernández Además en Panorama
• ‘Torrijos era un obstáculo para la CIA’
|
|
|
|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
© 2006.
Corporación La Prensa. Derechos reservados.
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||