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Reportaje especial
Panamá, martes 28 de febrero de 2006
 

TURISMO.

‘Aristóloga’ para los hoteles

Tahis Carrasquilla

El Ipat, que tanto dinero está invirtiendo en publicidad, debe urgentemente implementar un sistema de visitas sorpresa a hoteles; que evalúen las instalaciones, la variedad de servicios, la calidad de la comida y la seguridad que ofrecen a los turistas nacionales como extranjeros. Digo esto, porque acabo de venir de pasar un fin de semana de terror en el Hotel Isla Grande.

La habitación, a un costo de 50 dólares, no se puede reservar vía telefónica ni siquiera dando un número de tarjeta de crédito; la única referencia que me dieron del lugar fueron una fotos por computadora que se alejan de la realidad que uno encuentra. Para mi sorpresa, cuando llegué a Isla Grande, me encuentro con un "hotel", y lo pongo entre comillas porque la palabra hotel le queda muy grande, que ofrece un pésimo servicio: para empezar en la recepción no había persona alguna atendiendo. Me mostraron varias habitaciones, una peor que la otra, y el hotel literalmente se está cayendo, los pisos están levantados, las escaleras se las está comiendo el comején, los cuartos tienen un olor a humedad que no provoca entrar en ellos, y los lavamanos se están cayendo.

El baño de la recepción estaba asqueroso, y a la cocina, que tiene un letrero a la entrada que dice "prohibido entrar", entra todo el mundo como Pedro por su casa; pienso que una visita por parte del Ministerio de Salud tampoco le caería mal a este lugar.

El "hotel", ubicado en un lugar privilegiado de la isla ya que si no me equivoco es una de las pocas áreas que cuenta con playa como tal, es un verdadero desperdicio; allí se pudiera construir un paraíso y lo que se ha construido es un intento de hotel que deja mucho, pero mucho que desear. Como panameña me dio mucha pena y da más pena pensar que a ese "hotel" lleguen turistas extranjeros, pienso que el Ipat debe velar porque los hoteles cumplan con unos requisitos mínimos antes de ofrecer sus servicios, y si no los cumplen, cerrarlos.

No sería mala idea implementar una línea caliente o por lo menos una dirección de email donde los turistas podamos hacer del conocimiento del Ipat este tipo de situaciones que en nada contribuyen a construir una buena imagen de Panamá como destino turístico.

La autora es ciudadana panameña

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