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Reportaje especial
Panamá, lunes 27 de febrero de 2006
 

FUTURO POLÍTICO.

Se necesita un nuevo partido

Olmedo Beluche

El aplastante triunfo electoral del primer presidente indígena aimara de Bolivia, Evo Morales, y su Movimiento Al Socialismo, ha conmovido las conciencias de las clases populares de América Latina. Pero Bolivia no es un hecho aislado. Los periodistas hablan de un "giro a la izquierda" del electorado latinoamericano. Esta tendencia empezó con el presidente más democráticamente ratificado del continente, Hugo Chávez, de Venezuela; y en sus versiones más moderadas (social liberales), Ignacio Lula Da Silva en Brasil, Tabaré Vásquez en Uruguay y Kirchner en Argentina. La suma de estos resultados electorales expresa con claridad que nuestros pueblos quieren cambios políticos, económicos y sociales frente al fracaso de las democracias neoliberales.

La amplitud de estas aspiraciones al cambio se expresa también en México por dos vías, la previsible victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador y en "la otra campaña" del zapatismo. A todo lo cual habría que sumar Haití, si no fuera porque un golpe de estado combinado con una invasión extranjera, promovida por EU y apoyada por la ONU, no hubiera derrocado a Jean Bertrand Aristide.

Panamá no escapa a esta realidad. La amplia victoria electoral de Martín Torrijos, en las elecciones de 2004, fue una clara expresión de que nuestro pueblo también aspira a algo distinto al neoliberalismo, creyendo erróneamente que éste seguiría el camino populista y estatista de su padre, el extinto general Omar Torrijos. Pero Martín sólo heredó el apellido y nada más. La decepción, frente a sus medidas antipopulares y su sometimiento a los dictados de Washington, ha sido rá pida y profunda, e implica una ruptura histórica de muchos sectores populares con el PRD.

El futuro político inmediato es previsible: una creciente apatía de amplios sectores populares, expresada electoralmente en un gran abstencionismo, que propiciará el triunfo presidencial de otro empresario de derecha disfrazado de "oposición" (llámese Vallarino, Endara o Martinelli); o construimos una alternativa política (partido, frente o movimiento) de izquierda, antineoliberal, nacionalista y bolivarista que encauce positiva y constructivamente el descontento popular.

Lamentablemente, tanto la dirigencia de la Conusi como Frenadeso se han negado de manera reiterada a encabezar este esfuerzo. La dirigencia de Conato y otros sectores prefieren seguir bajo la tutela del PRD. Es un craso error. La experiencia ha demostrado que no basta luchar en las calles contra las reformas económicas antipopulares, mientras dejamos el terreno político electoral libre a los mismos partidos que seguirán aplicando estas medidas. Ya no alcanza llamar a votar blanco, nulo o por "Victoriano Lorenzo", porque nuestro pueblo aspira a que gente concreta presente una alternativa distinta y aspire a la Asamblea y al Gobierno, que es donde se toman las decisiones.

Que Frenadeso no sea un partido político, sino una coordinadora democrática de gremios y organizaciones para las luchas reivindicativas, estamos de acuerdo. Pero que lo sea en verdad, y no un instrumento en manos de un sólo sector político sindical que, con sus posturas autoproclamatorias y supuestamente radicales dificulta la unidad amplia que se requiere, como ha pasado en la lucha contra la reforma a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social.

Que Frenadeso no se convierta en un partido político no exime a sus dirigentes de la responsabilidad de construir un partido político nuevo, que luche en las calles y electoralmente por dar al país un camino distinto al que nos deparan los partidos de la oligarquía. Por ello, el Movimiento Popular Unificado exhorta a todos los dirigentes y activistas a ponernos de acuerdo asumiendo esta tarea urgente, ahora que estamos a tiempo, y que no digamos en 2009, igual que en 2004, "es que no hubo tiempo".

El camino no será fácil. El primer obstáculo está en vencer los prejuicios y ponernos de acuerdo en un programa mínimo. El segundo será enfrentar las disposiciones antidemocráticas de un Código Electoral hecho para perpetuar el bipartidismo tan repudiado. Pongamos manos a la obra para que empecemos a transitar por el camino de la independencia de clase que nos muestran.

El autor es miembro del Movimiento Popular Unificado

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