| COMERCIO.
Integración y apertura para el crecimiento
Domingo Latorraca M.
Panamá se encuentra hoy en medio de un auge económico el cual le ha permitido al país registrar durante los últimos tres años un ritmo de crecimiento de 4.2, 7.6 y aproximadamente 6.0%; en este periodo que contempla los años 2003, 2004 y 2005, el ritmo de crecimiento económico ha promediado aproximadamente un 6.0%, un aumento importante si lo comparamos con el crecimiento promedio de aproximadamente 4.0% durante los últimos cinco años. Hasta ahora, durante el año 2006, la economía nacional podría mantener un ritmo de crecimiento robusto, salvo por los efectos reales que la introducción del CAIR y los cambios a la seguridad social pudieran tener sobre la capacidad de inversión de capital por parte de las empresas y sobre el consumo interno.
El factor común que se encuentra ligado a períodos de fuerte crecimiento económico en Panamá ha sido siempre el aumento de las exportaciones, lo cual puede sugerir que el proceso de integración y apertura comercial que mantiene nuestro país es saludable y orientado al crecimiento económico, la generación de empleos y al bienestar de la población. Por esto, es crucial para Panamá la pronta conclusión, cierre de las negociaciones del tratado de libre comercio con Estados Unidos, y su implementación ordenada.
El acuerdo comercial con Estados Unidos puede ser una de las principales herramientas de política económica con que cuenta el país para mejorar las condiciones de su población en dos sentidos. En primer lugar, el tratado de libre comercio con EU promoverá las condiciones para que el país cuente con mejores oportunidades para la exportación de productos y servicios a un mercado significativamente mayor y más exigente que el nuestro. Esto, sin duda alguna, impulsará la creación de nuevas oportunidades de negocios, empleos y bienestar. El reto para el país será el de adecuar algunas de nuestras actividades, acostumbradas a la protección y al subsidio —en muchos casos poco transparentes—, a un mercado competitivo donde el ineficiente no sobrevive. La labor del Estado, representado por el Gobierno Nacional, podría ser la de asistir adecuadamente durante un periodo predeterminado, a quienes estén anuentes a reconvertirse a una nueva realidad-con grandes retos, pero también con grandes retribuciones.
Los acuerdos comerciales internacionales, como el TLC con EU, pueden ser utilizados también como instrumentos para promover la seguridad jurídica y el imperio de la ley. No hay ejemplo más evidente de esta realidad que el tema de las normas sanitarias. Panamá carece de un sistema de normas sanitarias modernas, claras y transparentes; las mismas han estado plagadas de procesos excesivamente burocráticos, discrecionales y opacos, tal como lo señaló recientemente un informe de la FAO. Las condiciones actuales son el abono para la proliferación de la corrupción. Sin perder de perspectiva que en cada país pueden existir condiciones particulares que deben mejorarse, y EU no es la excepción, el tema de fondo de la ahora famosa "carta adjunta" de EU son las condiciones actuales del sistema de normas sanitarias panameñas. En ese sentido, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, gremio que representa principalmente a más de mil 400 micros, pequeños y medianos empresarios, como parte del respaldo a la promoción del acuerdo comercial con Estados Unidos, ha propuesto la creación de una institución autónoma e independiente, la cual cuente con una base de procesos claramente definidos, modernos, transparentes y públicos para la administración del sistema de normas sanitarias y protección de la base productiva del país.
La rápida conclusión e implementación del acuerdo comercial con Estados Unidos, al igual que con otros países, puede también servir como instrumento disuasivo a la tentación de orientar la nave del Estado hacia el populismo y esos falsos líderes "revolucionarios" que hoy se propagan en Latinoamérica como un cáncer que pone a prueba la institucionalidad de la democracia en la región. El Estado promotor de la iniciativa individual, a través de una preparación adecuada y condiciones favorables para tener acceso a mercados competitivos, es el mejor instrumento para el desarrollo económico y el bienestar colectivo.
El autor es ingeniero y ex viceministro de Economía
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