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Reportaje especial
Panamá, domingo 19 de febrero de 2006
 

EXAMEN DE CERTIFICACIÓN.

La pataleta de Sandalio

Daniel R. Pichel
dpichel@cardiologos.com

Como era de esperarse, "Sandalio" (de quien les hablé hace dos semanas), ha salido a defenderse. Pero, como "no existe" ha encontrado voceros que, por su vehemencia, me hacen pensar que o se sienten muy identificados con él o tienen un pariente que le aterra presentar el dichoso examen.

He recibido algunas notas tanto por correo electrónico como públicamente, en la misma página donde se los presenté. Por eso, hay algunos puntos que quisiera dejar claros:

1. La defensa del concepto de un examen de certificación no tiene nada que ver con "bloquear" la competencia que representan nuevos profesionales. Los muchachos que van a iniciar su internado y que presentarían este examen, tienen todavía un camino muy largo por delante (unos 9 ó 10 años). Más vale que, en ese momento, estos profesionales hagan evidente su calidad frente a quienes llevaremos ya un cuarto de siglo practicando. Aunque tratemos de mantenernos actualizados no perdemos la perspectiva de que es natural que las nuevas generaciones nos reemplacen algún día.

2. Nosotros no hicimos examen de certificación ni reválida al terminar la carrera. Sin embargo, en su lugar, estoy seguro que hicimos muchos más de los que los "colegas de Sandalio" imaginan. Para entrar a la especialidad, para recibir aval universitario, al terminar la residencia, y muchos otros de los que ya perdí la cuenta. Eso sin contar, en mi caso, una tesis y varios trabajos de investigación como requisito para ser cardiólogo. Si bien esto no me entusiasmó en su momento, y me generó mucha ansiedad, nunca se me ocurrió tratar de evitarlas porque entendía que eran un requisito para confirmar que había aprendido lo que se supone debía saber. Si alguien duda si pasaríamos el examen, pues hagámoslo todos juntos y veamos resultados.

3. Lo más importante de hacer pruebas estandarizadas (como las del National Board de Estados Unidos) es que permite compararnos con otros países. Por más "capaces" que pretendamos decir que somos, en el mundo actual (que no depende de nosotros), sacar la totalidad de los puntos de un examen "soberano" no significa absolutamente nada. Aunque no les guste, no pretendamos que el "Examen de Conocimientos de Panamá" sea equiparado con un board de Estados Unidos o Europa.

4. Es responsable evaluar constantemente la calidad de preparación que se imparte en nuestras escuelas de medicina para poder mejorar. Llenarnos la boca de orgullo alegando que no debemos permitir "insultos" es tan arrogante como ridículo. Desgraciadamente, un signo inequívoco de mediocridad es considerarse a sí mismo "una maravilla" y no aceptar que los resultados se demuestran con hechos y no con palabras.

5. Como miembro del "grupejo" que defiende esta "estupidez" para mejorar la calidad de atención que se ofrece, me parece deprimente que haya colegas que consideren admirable que una llamada "felina" desde la hamaca de un general entierre la opinión de un ministro para poder seguir defendiendo la mediocridad (como era la costumbre entonces).

6. No soy profesor de ninguna de las Facultades de Medicina de Panamá. Sin embargo, participo en muchos programas de educación continuada para estudiantes, periodistas, internos, residentes, pacientes y médicos generales buscando elevar la calidad de atención médica. He sacrificado tiempo de mi trabajo para dictar conferencias, seminarios y cursos que espero hayan ayudado a formar mejores médicos. A mí no me corresponde decidir si esto ha sido bueno o malo, pero he hecho el intento, cosa que no todos pueden decir.

7. En esta época, es una payasada alzar la bandera de la soberanía como excusa, para escaparse de una evaluación académica objetiva de conocimientos.

Y ¿qué se busca con las pruebas de certificación?. Evitar ginecólogos que tienen que hacer cesáreas acompañados porque no saben operar. Cardiólogos sin idea de cómo leer un electrocardiograma pero que, gracias a un padrino en los cuarteles, logran su nombramiento. Médicos que solo dependen de que su "partido" los nombre en algo. Charlatanes que "viven del cuento" haciéndose pasar por científicos. Catedráticos obsoletos pero "intocables" porque el sistema los perpetúa hasta que la naturaleza sola termine su ciclo vital. "Sandalios" que llegan graduados de "quien sabe dónde" y que solo por ser panameños, atienden a los ciudadanos a la par de profesionales capaces, sin que haya una forma de determinar si están o no preparados "como es debido". Y muchos otros ejemplos.

Pero entendamos que no todo es correcto con el examen. Pienso que el hecho de cobrarlo, dificulta la aplicación de la ley que exige el internado como requisito porque quien no cuenta con los recursos para pagar por la prueba no podría cumplir con esta reglamentación. Propondría posponer la presentación hasta después del internado y tenerlo como requisito para obtener la idoneidad y poder trabajar supervisión (aunque les aseguro que los resultados serían mucho peores).

En fin… es responsabilidad del Estado garantizar atención médica de calidad a la población. Desgraciadamente, nuestras instituciones no cuentan con medicamentos básicos, insumos y personal capacitado, mientras se invierten recursos nacionales en "paseos de descanso". Ojalá algún día contemos con un método que garantice la calidad de profesionales médicos que merecen los panameños. Mientras tanto, el examen de certificación de conocimientos ha sido suspendido, uno de los mejores profesores de la Facultad de Medicina ha renunciado y "Sandalio y sus amigos", ya hicieron lo único que saben hacer bien… ¡mover influencias!

El autor es médico cardiólogo


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