En 1595 se presentó la obra que redifiniría el amor en el teatro occidental: Romeo y Julieta. Contadas veces antes y en pocas ocasiones después un dramaturgo ha mostrado sobre el escenario toda la belleza y el dolor de dos jóvenes enamorados.
Esta pieza, junto con Hamlet, demuestran cuán delirante, audaz, desafiante y cautivante puede ser William Shakespeare después de tantos siglos. Es que este genio de las tablas fue capaz de analizar y comprender la naturaleza humana hasta niveles insospechados. Combinó en su labor el humor y la tragedia, la violencia y la ternura, la fantasía y la realidad. Todo para disfrutar de una historia que no tiene fecha de caducidad y que ocurre con una frecuencia extraordinaria.
Fuera de la polémica sobre su lugar de nacimiento o sobre si todas las obras publicadas bajo su nombre son de su puño y letra, las obras de Shakespeare ofrecen un estudio detallado de los conflictos y emociones del corazón humano.
Romeo y Julieta narra el amor a primera vista entre dos chicos que pertenecen a familias que se odian: los Montesco y los Capuletos. Ellos se conocen en una fiesta de máscaras, el peso de un sentimiento puro es más fuerte que ambos y terminan bajo los influjos de los besos y las caricias. Se casan en secreto porque sus padres se opondrían a esta relación y un plan para unirlos termina por separarlos de la vida.
Esta tragedia sobre las mieles y penas del corazón ha sido llevada no solo a las salas de teatro infinida de veces sino también al cine, la televisión y el ballet. Es quizás la obra más conocida y representada de Shakespeare. Es tan popular que unos cuantos la habrán leído, pero la gran mayoría tendría algo que decir sobre su trama.
En estos días en que Cupido tiene un precio en las tiendas de regalos y el amor forma parte del sistema de mercado, sería ideal obsequiar Romeo y Julieta como una prueba de cariño verdadero o por lo menos para entenderlo mejor. En tiempos cuando casi todo tiene un precio y las relaciones a veces parecen más acuerdos de negocios que encuentros de emociones, es tan necesario acercanos a una obra tan dulce y piadosa como esta.
Este texto dramático te enfrenta a preguntas que no siempre tienen respuestas fáciles: ¿Vale la pena odiar? ¿De qué nos ha servido el rencor o la altanería? ¿Tienen sentido las diferencias cuando separan? ¿Acaso no es un prodigio el amor? ¿Qué seríamos sin esa pasión, sin ese gozo del enamoramiento? ¿No importa más repartir abrazos que alimentar un fusil? ¿Importa mucho los demás cuando ese arrebato amoroso alegra el cuerpo y el espíritu? Declare su amor a la vida, a su familia, a la mujer que ama, a quien quiere, pero que sea todos los días del año. Esas sí que son maneras de celebrar la felicidad.
William
Shakespeare
Nació en abril de 1564 y murió en 1616. Tenía 52 años el hombre del que todavía se saben pocas cosas. Es considerado el máximo autor de la lengua inglesa y uno de los más importantes de la literatura universal. Por encima de modas, géneros y convencionalismos, su obra se mantiene con absoluta vigencia cuatro siglos después de haber sido escrita, gracias a que Shakespeare supo explorar como pocos el alma humana.
Vida y literatura
Obras completas
Shakespeare se inspiró en los autores clásicos, la mitología y la historia para escribir dramas heroicos, sonetos apasionados y farsas divertidísimas. Todas exploran los abismos de la razón humana y a partir de esto creó seres valientes, traidores y cobardes. Fue el responsable de obras inmensas como Otelo y Ricardo III y de otras menos conocidas como Los vanos tormentos del amor y Dos hidalgos en Verona.
Fuerza y vigor
Julio César
La ambición al poder es una antigua enfermedad sin cura. Es casi eterna la sordera de los que solo quieren estar arriba. Los conspiradores y los seguidores fieles son cada vez más difíciles de descubrir en una sociedad con dos caras. En tiempos de cruzadas por la verdad absoluta es útil leer Julio César, que muestra los defectos y los riesgos de los que desean llegar al último peldaño. La política lleva hasta sus últimas consecuencias.
Verdades a medias
El Mercader de Venecia
Una pieza que está a medio camino de la comedia y la tragedia, entre el perdón y la ternura. Es sobre la capacidad de sacrificio de una persona por otra en nombre de la felicidad o la convenencia. Para los que creen demasiado en el dinero en detrimento del amor y para los hijos que tienen dificultades para comunicarse con sus padres o viceversa. Una pieza cruel y realista, que te hace reír y pensar al mismo tiempo.
Tragedia existencial
Hamlet
Mire el teatro universal. Hay personajes dentro de este arte, que todo actor que se respete anhela interpretar algún día. Uno de ellos es Hamlet, ese enloquecido y lúcido hombre creado por Shakespeare. Es que este dramaturgo supo edificar villanos clásicos como Yago y Macbeth, pero también creó a un príncipe dominado por la tristeza, la duda, la venganza y la fe como Hamlet, quien tuvo que salir adelante en una sociedad corrupta.