Esta es una guía práctica para introducirnos en el mundo de los objetos y muebles diseñados por arquitectos, diseñadores industriales y diseñadores gráficos, originarios de países europeos. Mucho más avanzados que nosotros, donde se generan creaciones que desde hace poco más de seis años se encuentran en Panamá, en algunas tiendas de muebles especializados. A lo criollo: mueblerías con sillas, camas, comedores y muchos accesorios más, para apartamentos modernos (esto me recuerda el libro Los cornudos del viejo arte moderno, de Salvador Dalí, editado por Tusquets.)
Cuando vaya a estas tiendas, observe cuidadosamente, si ve una cama no lo es. Es un sofá. Lo que pasa es que ahora los hacen anchos y cuando uno se sienta las piernas nos quedan colgando. Eso es para hacernos percibir que nos movieron el piso, algo así como la tal aldea global virtual y de libre comercio aplicada al sofá. Tampoco se quiera guiar si es sofá o no, por el respaldar, porque puede ser muy pequeño o ser un cilindro largo y abullonado que parece un cojín para poner la cabeza y no la espalda, y que al rato te produce ciática o giba en el mejor de los caos. No tiene apoyo porque debemos acostumbrarnos a los apoyos virtuales.
Si ves un librero con bastantes divisiones para ordenar tus libros, no es para eso. O sea en realidad es un librero, pero solo debes ponerle en un extremo un florero donde no debes poner flores y en el otro extremo un cenicero blanco o algo que parece serlo, pero tan grande que se asemeja al orinal de Marcel Duchamp.
Si ves una banca larga como las que se usaban en las escuelas donde cabían varios alumnos, ni se te ocurra sentarte. Es para poner libros. Los libros deben ser de arquitectura vanguardista, de lofts o de muebles. Y deben tener fotos de los mismos muebles que estás viendo en ese momento, pero tomadas en una sala que tiene un ventanal inmenso por donde se ve un jardín japonés y al fondo una pared blanca. Suena a espejismo pero así es, por lo menos en esos libros.
Si ves un archivador de poca altura y con gavetas de asas metálicas, es el sitio para poner el televisor plasma. La lámparas plateadas inmensas como de bodega no son lámparas de bodega. O sea, si lo son pero se llaman lámparas industriales y nunca alumbraron ninguna producción en línea, son modelos para recordar que si la hubo en varios países. Como ahora todo se hace en China (bien por ellos).
Si ve un mueble con puertas de vidrio opaco con una vajilla blanca por dentro no es para poner en la cocina. Es para el comedor. Comúnmente para hacer juego con una mesa que se va desdoblando y se agranda como una cama portátil de dar masajes. El tamaño en que la mantengas extendida es directamente proporcional a cuantos amigos virtuales tengas.
La mayoría de las poltronas tienen una sola pata central metálica y con forma de copa invertida, su apariencia es imponente y uno queda metido como en una cuna.
Uno de los colores predominantes en estos muebles es el blanco, también las paredes son blancas, las lámparas de mesa son blancas y si nos vestimos de blanco, quedamos como dentro de un laboratorio donde se manipula material genético, o en las fauces de Hall, la computadora que manejaba la nave de 2001 Odisea en el espacio.
Las mesitas que parecen de té o café, no lo son. Son mesas de noche, lo que pasa es que ahora no tienen gavetas. Y encima solo se debe poner un reloj despertador que no tenga números.
Los espejos para vernos de cuerpo entero no se cuelgan. Se recuestan contra la pared. Hay riesgo de que se partan pero eso no se tuvo en cuenta porque en los países que los diseñan no saben qué es eso de la mala suerte. Recostados contra el piso parece que acabará de llegar la mudanza, pero no es así. El ambiente de la decoración debe dar la sensación de que el apartamento esta medio vacío, o medio lleno para los más optimistas.