Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, sábado 11 de febrero de 2006
 

Plano urbano
Edificios altos implican altos costos

Rodrigo Mejía-Andrión
aseviviendas@cableonda.net

OPINIÓN.Un lector me preguntó por qué no recomendaba a nadie que viva más alto de un piso 30, si es frecuente ver edificios de cuarenta pisos y más. Contesté que mientras más alto el piso, mayor el riesgo y también su costo; pero además de la seguridad misma, los gastos en la construcción de un edificio muy alto, son bastante mayores. Hay que elevar los materiales a niveles más altos y a los obreros, por lo menos, dos veces al día. También se encarece la obra por disminuir la productividad del obrero, que tiende a "descansar" más a menudo, cuando no los ven, "característica" de nuestros industriosos artesanos, a los que el Suntracs los desalienta de todo intento individual de aumentar su productividad. No es lo mismo construir un edificio de cuarenta pisos que dos de veinte, y sólo hablo de edificios de cuarenta pisos, pues no me meto con los de cien pisos.Los costos de operación de un edificio muy alto son significativamente mayores.

En el caso de los ascensores, un edificio alto requiere aparatos más veloces y sofisticados que, por tanto, consumen más energía. En una edificación de veinte pisos, cada ocupante asciende un promedio de diez pisos y gasta el equivalente en energía. En un edificio de cuarenta pisos, cada persona sube un promedio de veinte pisos, el doble del caso anterior y, por ello, consume el doble de energía. Igual sucede con el esfuerzo de las bombas de agua que deben elevarla más arriba del piso cuarenta, para bajar por gravedad. Pensemos también en los automóviles. Mientras más alto el edificio, más gente lo ocupa. A mayor número de personas, mayor número de vehículos. Por lo general todos salen al mismo tiempo.

En un edificio de cuarenta pisos, con dos apartamentos por piso, hay ochenta apartamentos, con un promedio de tres vehículos o sea doscientos cuarenta carros pretendiendo ganar la calle, en un espacio relativamente corto. Imagínese un edificio de cien pisos. Serían 200 apartamentos y unos 550 autos, bajando probablemente por una misma rampa, y a horas muy seguidas, logrando así tranques "propios". Tengo que reconocer que en el pasado también fui "adicto" a los edificios altos. En 1967 obtuve que la Cámara Panameña de la Construcción aprobara un estudio mío para la creación de Renovación Urbana, S.A.,– o RUSA– dedicada a la promoción y construcción de edificios altos. Actué como gerente durante año y medio, período en el cual diseñé con mis socios arquitectos un edificio de oficinas que inició su venta como edificio Capac. Como arquitecto-gerente inspeccioné las fundaciones, pilotes de 70 y 80 pies, e inicié la preparación, en compañía de Rodrigo Arosemena, del anteproyecto que reguló el régimen de Propiedad Horizontal.

Renuncié por discrepancias con el presidente de RUSA, entre otras, por haber eliminado el sótano que cubría todo el edificio y llegaba hasta la calle de atrás (¿para qué tanto estacionamiento? preguntó). Este edificio, después de haber vendido una serie de oficinas, fue adquirido por el gobierno militar y es hoy la sede de la Contraloría General de la República (sede inadecuada para un edificio público). RUSA construyó luego el conjunto residencial de apartamentos y Centro Comercial Plaza Paitilla, que por su inadecuado diseño y manejo, resultó un fracaso donde perdimos todo el capital y las cuantiosas ganancias del primer edificio.

La madurez que el calendario nos otorga, me llevó a convencer a unos socios que un edificio de 51 pisos que se proyectaba, le elimináramos 10 pisos de apartamentos y le agregáramos uno de estacionamientos. Les convencí de no levantar el edificio más alto de la ciudad. Hoy día estoy más apegado al suelo que antes.

El autor es arquitecto y asesor de compradores de vivienda e inversionistas.


Además en Economía y Negocios

Diesel exonerado para el transporte
DGI presenta Plan Estratégico 2006
Construyen nuevo proyecto inmobiliario en Chanis
Un futuro de ‘lujo sostenible’ en la península de Azuero
El paraíso de los bienes raíces
MEF impulsa competitividad
Análisis: Incentivos fiscales vigentes
Análisis: Cómo manejar el CAIR en su próxima declaración de rentas
Plano urbano: Edificios altos implican altos costos
Cambia el panorama en Chiriquí
Pfizer prevé que ganancia de 2006 subirá en 40%
Crudo empuja al alza a WS
Buscan ampliar lista de productos con arancel
Finanzas personales: Enero sugiere alza de mercado en 2006



 
 
 
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2006. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá