| ESTADO.
De viajes, vestidos y dineros
Julio Linares Franco
Definitivamente que la ex presidenta inmediata de la República, no tiene ninguna autoridad para criticar los gastos excesivos que pueda estar despilfarrando el actual mandatario. Ella misma aseguró que compró prendas de vestir con dineros del Estado, dizque para no "andar andrajosa", entre otras cosas. Declaró públicamente que el Parlacen era una "cueva de ladrones", y que no se incorporaría al mismo. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho, y de todos es conocido lo que sucedió cuando dejó de ser presidenta.
Ahora bien, esta situación no exime de culpa a quien actualmente está haciendo exactamente lo mismo pero en mucha mayor dimensión y continuidad, que lo que criticó a su antecesora. Apenas ganó las elecciones, salió a luz pública un viaje que había realizado con su familia al "Mundo Mágico de Disney" en 1998, pagado por las partidas discrecionales de Pérez Balladares. Pero dijo que no hay problema, porque desconocía la proveniencia de los fondos.
Sin entrar en detalle de los viajes realizados a la fecha, que sobrepasan con creces los de sus tres predecesores, la gota que ha derramado el vaso fue el viaje secreto a Punta del Este, Uruguay. Ahora bien, la justificación de estos viajes es siempre la misma: generación de empleos, fortalecimiento de las inversiones, desarrollo turístico, etc.; como si en este país no tuviéramos un canciller, un viceministro de Comercio Exterior o un director de Turismo. Sobre todo cuando nuestra promoción internacional es buscada en "centros financieros internacionales" de gran prestigio como Punta del Este en Uruguay o la Romana en República Dominicana (aquí viajó con hijos y todo).
De acuerdo con noticias locales, dijo que el viaje a Punta del Este no tuvo ribetes turísticos, sino la atracción de buenas inversiones y sobre operaciones del Mercosur, entre otras cosas. No dudo que el Presidente se vista con recursos propios. Pero la ropa que vestía cuando llegó al balneario uruguayo, según fotografías publicadas, suponía entender un viaje de placer y no una aventura para sacarnos de la pobreza y la indigencia que hace agonizar a la mitad de los panameños.
El autor es abogado
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