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Reportaje especial
Panamá, viernes 3 de febrero de 2006
 

NEGOCIACIONES.

La controversia TLC-permisos sanitarios

I.Roberto Eisenmann, Jr.

En mi variada y muy agitada vida empresarial me he visto involucrado, en mayor o menor medida, en la banca (tanto nacional como internacional), en la industria aseguradora, en el comercio al por menor, en la industria, en los medios (escritos y radiales), en los bienes raíces citadinos y de recreo, en la ganadería, en la agricultura, en la hotelería, en automóviles, en computación (nacional e internacional)… y en unos cuantos sectores más. La lista de mis experiencias no lleva como objetivo un auto-bombo, sino el deseo de anotar con cierta autoridad que de todos los esfuerzos empresariales hay un sector que me merece mucho más respeto y admiración que todos los demás: el de la agricultura. La vida empresarial es una carrera de obstáculos que requiere de una persistencia extraordinaria, pero el agricultor, además de afrontar todos los obstáculos de la vida empresarial normal tiene también una lucha desigual contra los elementos de la naturaleza, sobre los que no tiene absolutamente ningún control. Alguno por allí ha dicho que el agricultor tiene que pelear con todo el mundo… y además con Dios. En un momento tuvimos una siembra de maní en las tierras de Coronado, con el consejo de técnicos nacionales e internacionales. Nos decían que era una plantación perfecta, hasta la hora de la cosecha: un bichito casi imperceptible se había comido lo que estaba bajo tierra… todo hecho a la perfección y fue ¡pérdida total!

Otro aspecto admirable del agricultor es que tiene la necesidad de tener un motor propio de muchos más caballos de fuerza que los que tiene el común de los empresarios, porque normalmente está solo, sin relojes, sin obligaciones ni citas típicas de la vida urbana. Sus obligaciones son solo con él mismo, y su acompañante es tan solo la saloma de otro agricultor igual a él, a quien escucha, pero no ve.

Por esto y muchas razones más, siempre me he "quitado el sombrero" ante los agricultores de mi tierra… que son muchos, y muchos muy pequeños.

Como es natural, todos los gobiernos —no importa cuál sea su color partidario— han procurado asignar el ministerio agropecuario a un "conocedor del sector", ya sea éste agricultor o ganadero (que es otra cosa). Como este ministerio —contrario a la mayoría de los demás ministerios— tiene una plataforma de actividad importante en toda la geografía nacional, es común que todos —absolutamente todos— los ministros de Agricultura adquieran de inmediato ese virus llamado "presidentitis".

Dicho todo lo anterior, ahora veamos el problema TLC y los permisos fito y zoosanitarios. Panamá, como nación, se sumó a la OMC, y como signatario se obligó a ciertas normas como país. A través de los años el país iba por la ruta de apertura de la OMC, pero el Ministerio agropecuario iba por otra contraria, proteccionista, a través del abuso de los permisos fito y zoosanitarios. Todos estamos de acuerdo con que hay que cuidar la viabilidad de nuestros agricultores, pero hay que hacerlo dentro de las obligaciones nacionales firmadas con la OMC (que tiene excepciones y reglas claras, aunque complejas, para ejercerlas). Lo que no podemos tener es una política de país y otra subjetiva y unilateral del ministro de Agricultura del momento, que responda más a "su gente" o sus gremios que al gobierno al que pertenece. Tengo mucho respeto por Nito Cortizo como lo tengo por Alejandro Posse, Ezequiel Rodríguez y —ni se diga— por mi hermano del exilio Rubén Darío Carles y otros ex -ministros… pero hay que afrontar el problema sanitario izando una sola bandera: la tricolor nacional, atendiendo el interés de la Nación.

Yo concluyo lo siguiente:

1. La carta paralela que propone Estados Unidos para el TLC es inaceptable en su forma actual. En esto concuerdo con Cortizo y, además, no creo que Ferrer la hubiera aceptado… pero,

2. … todos debemos aceptar que la carta se produce por el constante abuso de nosotros los panameños respecto a los permisos fito y zoosanitarios. Ningún país quiere firmar un tratado con Panamá sabiendo que hay una puerta trasera por la que (la experiencia así lo indica) se violenta todo lo firmado.

3. Hay que cambiar el sistema para que se garantice el profesionalismo, independencia y se elimine la unilateralidad de la emisión de los permisos fito y zoosanitarios para que —a la vez que protegemos nuestro patrimonio sanitario— recobremos la confianza internacional sobre nuestro sistema.

4. Panamá necesita el TLC con EU… y a EU le conviene el TLC con Panamá. No podemos, como país globalizado de nacimiento, aislarnos del mercado más importante del globo; es un contrasentido inaceptable para nuestro pueblo que necesita de las inversiones y empleos que generará el TLC. Debemos profundizarnos como país "capta-capitales" (exitoso) y no caer en el fracasado síndrome de país "espanta-capitales". Por lo que he visto de las actuaciones de el ministro Ferrer, es un negociador duro, firme y transparente. A pesar de la difícil situación en la que se encuentra el TLC, confío en que es el mejor capitán para lograr un TLC con EU… uno beneficioso y digno para la Nación.

El autor es presidente de la Fundación para la Libertad Ciudadana


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