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Especial para La Prensa Quienes no acompañan la idea de la reelección coinciden en que ese vestido le quedó grande al país. Denuncias, reclamos, acusaciones, purgas y todo tipo de agravios circulan en el ambiente de cara a las próximas elecciones presidenciales del 28 de mayo. En lo que va del año, no ha pasado un solo día sin agresivos pronunciamientos de las partes para enrarecer el aire político que respiran los colombianos, muchos ya fatigados con tanto "tire y afloje". La más reciente crisis política se desató tras la expulsión de varios miembros de las listas uribistas por presuntos vínculos con los paramilitares. El efecto de tales terremotos políticos se reflejan en los sondeos de opinión. Según las últimas encuestas, si las elecciones presidenciales fueran mañana, el presidente Álvaro Uribe obtendría el 48% de los votos y se vería obligado a ir a segunda vuelta para mantenerse en el poder. El sondeo contratado por el diario El Tiempo y la W con la firma Datexco Company, S.A. indica que los últimos escándalos empujaron a Uribe a ese porcentaje, en comparación con el 53% de los votos con los que superó a sus contrincantes en la primera vuelta de 2002. Tales circunstancias alimentan las esperanzas de la oposición, al ver que al candidato presidente se le complicarían las cosas frente a una coalición de centro-izquierda. Panorama a la vista El estudio de Datexco indica que solo el 52.9% de los encuestados votaría el próximo 12 de marzo para elegir a los senadores y representantes a la Cámara que conformarán el Congreso de la República. El panorama político muestra a cada uno de los partidos o movimientos en la lucha por ganar el mayor número de posiciones, que les permitirán arremeter con fuerza en las posteriores elecciones presidenciales. Según Carlos Gaviria Díaz, precandidato del Polo Democrático Alternativo y tercero en la intención de voto de los colombianos, el ambiente político es muy complejo. "La reforma política no logró su objetivo orientado a la constitución de partidos fuertes con propuestas ideológicas claras. En este momento, lo que hay es una cantidad muy grande de pequeñas empresas electorales que apoyan al presidente Uribe, bajo distintos nombres y en el fondo una misma cosa. El conservatismo, de su tradición y fortaleza, se convierte en un partido muy débil. En la oposición, el liberalismo muestra alguna revitalización y el Polo Democrático Alternativo, como colectividad más nueva, se abre paso y va a ser el que capitalice la verdadera oposición", afirmó. Para Gustavo Petro, del mismo movimiento y actual representante a la Cámara, el panorama preelectoral es claramente antidemocrático. "Es indudable que en las listas del presidente Álvaro Uribe Vélez, entre sus más cercanos colaboradores políticos y financiadores, y entre sus familiares, hay personas ligadas con el narcoparamilitarismo. Ellos están usando sus dineros y sus armas para presionar a los electores a votar por él. La prueba está en el señalamiento público de sus mismos compañeros de partido y de las agencias de investigación internacionales", manifestó. No opina lo mismo Jairo Clopatovsky, del Partido de la U, para quien el ambiente es de total tranquilidad. "Hemos caído en algunos errores, ha habido ofensas y agravios, pero esa es la dinámica propia de las campañas políticas. El entorno es de paz, de un alto optimismo y muy positivo por parte de los electores. Contamos con más de 70 senadores de los 100 elegidos popularmente y 115 de los 168 representantes a la Cámara, todos ellos a favor de Uribe", dijo el senador. Por su parte, el candidato Horacio Serpa, una vez más en busca de la Presidencia ysegundo en las encuestas con el 8.5% de los votos, advirtió sobre el aumento del paramilitarismo en el país y cuestionó al Gobierno sobre las medidas tomadas para proporcionar una mejor calidad de vida a los colombianos. "Durante más de 25 años he luchado por aspectos muy importantes del ciudadano, tales como ingresos, educación, salud, alimentación y vivienda. Colombia necesita justicia social para lograr la paz", sostuvo públicamente el miembro del Partido Liberal. Por otro lado está Álvaro Leyva Durán, quien presentó esta semana su candidatura presidencial por el Movimiento Nacional de Reconciliación y quien define a Uribe como "el candidato de la guerra". "Observo que el panorama se está aclarando con el paso de los días, la vulnerabilidad del presidente Uribe comienza a sentirse. No ha sido capaz de parar la guerra y no reconoce la existencia del conflicto armado interno que le cuesta al país más de 18 mil dólares diarios. La gente comienza a abrir los ojos hacia otras opciones", señaló. ¿Igualdad de condiciones? La Ley de Garantías ha sido cuestionada por no proporcionar igualdad de condiciones a todos los aspirantes para adelantar sus respectivas campañas. Duros pronunciamientos sobre el tema no se hicieron esperar. "Las garantías emanadas de la ley son una ilusión; las acusaciones y denuncias en contra de Álvaro Uribe en el sentido de que él está haciendo política desde el palacio presidencial eran previsibles. La famosa ley constituye apenas un maquillaje para presentar una situación que no es, porque las diferencias son evidentes entre el candidato presidente y los representantes de los demás grupos", manifestó Carlos Gaviria Díaz. En el mismo sentido se han pronunciado el ex presidente César Gaviria, cabeza del Partido Liberal y Horacio Serpa de la misma colectividad. Los dos han coincidido en sus fuertes críticas y reclamos sobre las ventajas de Uribe, quien según ellos, goza sin límites de la infraestructura del Estado en su campaña. Álvaro Leyva Durán, por su parte, corroboró la ausencia de igualdad de condiciones. "En las democracias tradicionales y fuertes en las que las normas valen en todo su contenido, una reelección no tiene problema. Aquí la norma está escrita, pero la situación real es completamente diferente. El presidente Álvaro Uribe forzó una reforma constitucional y quienes estuvieron presentes recuerdan la manera como llegaba a los acuerdos con los parlamentarios. Él no ha sido capaz de otorgar las garantías", concluyó Leyva Durán. Ruptura de la democracia Los políticos entrevistados consideran que la situación actual en el país representa la ruptura de cualquier garantía democrática. "El Presidente de la República está usando dineros públicos y la Casa de Nariño para destruir a sus opositores y reelegir a sus amigos políticos. Hay un uso del Estado en función exclusiva de la reelección presidencial", denuncian. De la misma manera, los políticos coinciden en que la reelección es un vestido nuevo que no le cuadra al país. "Se mandó a hacer a destiempo y quedó mal hecho. La reelección hubiera podido ser aprobada en un marco de tranquilidad también para el período siguiente, sin todas las maniobras de seducción a congresistas para que votaran a favor, seguida de una apresurada Ley de Garantías que distrae la opinión", opinan. Entre tanto, los colombianos se preparan para votar en este enrarecido entorno, haciéndole el quite a tanto agravio, con ganas de elegir a sus mandatarios para cambiar de tema y con el ánimo dispuesto hacia la paz como la prioridad.
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