FOTODENUNCIA
La desidia
y el abandono |
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LA PRENSA|Jihan Rodríguez |
| IRRESPONSABILIDAD | A La Prensa han llegado muchas cartas para denunciar el estado en que se encuentran las instalaciones del Parque Omar. Una de las quejas es que los aparatos mecánicos están deteriorados y esto es peligroso para los niños que van a jugar al mencionado parque. También se quejan de la falta de seguridad y de luminarias. |
Grupo Santillana expresa su punto de vista
Conocedores de la seriedad y relevancia del Diario La Prensa, es nuestra responsabilidad manifestarle la preocupación que sentimos acerca de la información contenida en la edición del pasado lunes 9 de enero, titulada "Se formaliza contrato con Santillana" y "Conflicto por contrato de Santillana".
La nota que se titula "Conflicto por contrato con Santillana". En este sentido aclaramos que no existe ningún tipo de conflicto en la adjudicación o ejecución de esta licitación, aspecto que hubiese sido posible de comprobar entrevistando al contratante y remitiéndose a la documentación que respalda este acto público, situación que, obviamente, no sucedió.
No es correcto que se califique de "polémico un contrato" el resultado de la licitación pública internacional exigida por el BID, y ejecutada a mediados del año 2005 por el Ministerio de Educación a través de PRODE, pues la empresa que representamos cumplió con todos los requisitos exigidos para participar, logrando en buena lid adjudicarse la misma.
Estas son algunas de las incongruencias incluidas en el artículo, en algunos casos repitiendo lo que le ha dicho alguna fuente y en otros, de su propia opinión, como es el caso del título. Ninguno de los señalamientos expuestos por las señoras Aguina y Correa corresponde a nuestros textos en el mercado, los cuales ponemos a su disposición, si así lo desea, para su respectivo análisis. Estamos en la condición de demostrar con pruebas la falsedad de todas y cada una de las afirmaciones citadas:
1.- Los libros "no se ajustan a los programas académicos nacionales y reflejan errores en la identificación de las efigies de personajes panameños".
2.- "... los textos de esa editora incurren en errores como los de ilustrar etnias panameñas con indios de Perú, así como errar en los nombres de los presidentes".
3.- "Esos libros están fuera del contexto intelectual del estudiante panameño".
4.-"En este tema hay un gran negociado -manifiesta Aguina- y de ello se ha apoderado Santillana".
5.- "... para convencer a los directores de los planteles a que impongan sus textos a los maestros, les regalan neveras y estufas, entre otras dádivas".Cabe señalar que no es la primera ocasión en que este periodista publica algún artículo que atenta contra la imagen de nuestra empresa, sino que ya lo ha hecho en ocasiones anteriores, donde casualmente las fuentes que utiliza son las mismas personas que cita en esta ocasión.
Por otra parte, consideramos que ante el respeto que todos merecemos, y procurando ser lo más objetivo posible, el medio a su cargo debió lograr la opinión de esta empresa en cuanto a la totalidad de los señalamientos expresados por las escritoras nacionales, argumentos que no han variado, y que han reiterado por años, los cuales van en detrimento de una institución seria y comprometida con la educación y la cultura como lo es el Grupo Santillana, y que lamentablemente alcanza a todos los profesionales panameños que laboran en esta empresa, entre ellos, un número plural de docentes en ejercicio, que participan en la elaboración de nuestros textos escolares, ofreciéndole productos de calidad a la comunidad educativa nacional.Igualmente, el artículo carece de la opinión de la parte contratante (Proyecto de Desarrollo Educativo, PRODE), acción que con seguridad hubiese sacado al periodista de sus imprecisiones.
De la misma manera se deja de mencionar el positivo impacto social y la mejora en la educación nacional que supone el hecho de distribuir estos textos y los de las demás empresas que fueron adjudicadas, de forma gratuita a los estudiantes más necesitados.
Consideramos que este tipo de publicaciones pone en tela de duda la seriedad, credibilidad e imagen del diario, ya que como se sobreentiende, este tipo de publicaciones carentes de profesionalismo periodístico expone a las fuentes, al periodista que la realiza, y, lo que es más preocupante, al mismo diario, a denuncias legales causadas por lo que consideramos injurias.Por el respeto que debemos a la opinión pública, y conscientes de la labor vertical demostrada por el diario La Prensa en su lucha por difundir la verdad, solicitamos que:
1.- Se aclare a la opinión pública que en la adjudicación de este contrato a nuestra empresa no existe ningún tipo de conflicto y, ha gozado de plena transparencia.
2.- Se aclare que los materiales educativos que elaboramos para ofrecer a nuestros clientes y en particular los que se han elaborado para cumplir con este contrato, cumplen a cabalidad con las exigencias técnicas y pedagógicas solicitadas por el Ministerio de Educación.
3.- Si hablar sobre este tema es de interés para el diario, que se haga sobre la base de una investigación seria, responsable y objetiva de todo lo actuado en este actopúblico.
Ing. Luis Alonso González, gerente Santillana/Panamá
R.La nota que genera la carta del Grupo Santillana incluyó las declaraciones de Elsa Morales, ejecutiva de Grupo Santillana de Costa Rica.
Director general del SMN pide derecho a réplica
Deseo expresar mi rechazo, una vez más, a la publicación en esta ocasión, de una fotografía que lejos de informar y orientar a la ciudadanía, como debe ser uno de los sagrados objetivos de un medio de comunicación, lleva la intención de distorsionar la realidad de los hechos. Me refiero a la foto que apareció en primera plana de La Prensa, en su edición del martes 10 de enero del 2006.
En ella aparece un miembro del Servicio Marítimo Nacional en las afueras del edificio donde resido. Sin embargo, el pie de foto así como la imagen misma, no explican las razones que justifican la presencia de dicha persona en ese lugar. No se si el desconocimiento, la incapacidad o la falta de voluntad por parte de quienes tomaron la foto de acudir a las fuentes que le hubiesen podido aclarar a todos los lectores, los motivos por los cuales ese marino ejercía sus funciones allí, fue lo que dio lugar a que en el diario no se hicieran mayores comentarios.
En vista de esa omisión, hago uso del derecho a réplica que me asiste, de acuerdo a la Ley 22 de 29 de junio de 2005. Deseo se publique esta respuesta que a la vez, debe ser considerada como una acción supletoria y complementaria de un trabajo investigativo que ustedes dejaron de hacer.Sin estar seguro que usted comprende a cabalidad que el Servicio Marítimo Nacional es una de las instituciones de seguridad del Estado, me permito ilustrarte acerca de las delicadas funciones del mismo, entre las que se encuentra la de perseguir y aprehender narcotraficantes, traficantes de personas y armas, y en fin, reprimir el delito en todas sus formas, especialmente el proveniente del crimen organizado.
Fiel reflejo de estas acciones es que durante el año 2005, logramos incautar más de cinco toneladas de drogas (cocaína), de un total de arrimadamente 16 que se decomisaron en la República.Lógico es pensar que quien está al mando del Servicio Marítimo Nacional, así como su familia, represente un blanco potencial para esos grupos de criminales cuyos intereses y actividades ilícitas están siendo eliminadas. Debe recordar que el crimen organizado no tiene escrúpulos y tampoco límites en su quehacer delictivo, alcanzando niveles insospechados en sus ataques y en las represalias de sus perseguidores.
Por ello, espero que ahora pueda entender las causas por las que el marino se encontraba custodiando el lugar donde resido, como se hace en cualquier parte del mundo y en Panamá, con quienes hacemos lo imposible por cortar los tentáculos del narcotráfico y de las organizaciones criminales. Igualmente deseo que haya medido las implicaciones de hacer pública la ubicación de mi residencia, ya que ha puesto en mayor peligro la seguridad e integridad física de mi familia y la propia. Considérese usted, Fernando Berguido, responsable de cualquier acción que afecte a mis seres queridos o a mí.
Ante esta magna irresponsabilidad, haremos uso de los recursos que la ley nos permite para que sean sancionados quienes cometieron este exabrupto periodístico. Lo conmino a no dirimir diferencias personales utilizando un medio como La Prensa, el cual goza de un bien ganado prestigio, pero que con su actuar, usted lo demerita.
Comandante Ricardo Traad Porras, director general del Servicio Marítimo Nacional
Estoy de acuerdo con los muros de la Calle 50
Quiero comentar dos cartas que fueron publicadas en la página del lector, el lunes 16 de enero, en relación con los separadores de concreto de la Calle 50. Seguramente no sean los mejores, pero por algo se empieza.
Esto va a permitir que nosotros los conductores empecemos a conducir adecuadamente, ya que en los lugares donde los han puesto, los conductores cruzaban los cuatro paños, sin tener conciencia de las consecuencias de esto.Que estos muros dañan los carros, no es justificación para eliminarlos.
Estoy de acuerdo en que se sigan poniendo los separadores en lugares que sean necesarios, a fin de evitar que los conductores irresponsables que no les importa ni su vida ni su carro ni con terceras personas, afecten a los que son responsables.
Soledad Escobar
Reiteran la falta de vigilancia en Parque Omar
El motivo de mi carta es reiterar y agregar a los comentarios del Dr. Amir Nilipour respecto al Parque Omar. Llevo 15 años acudiendo diariamente y está en total abandono. Parece que no tienen interés en mantener un sitio que es de uso público. Resaltaría otros aspectos:
Los días viernes y sábado no hubo presencia policial en horas de la tarde, se permite que bicicletas y motocicletas (hasta los linces) circulen por la vereda peatonal, los autos se estacionan obstruyendo la vereda, se ha permitido y promovido la celebración de ferias que ocasionan basura y daño a las instalaciones, como la circulación de un tren que rompió la vereda debido a su peso, además de la falta de mantenimiento a los juegos que usan los niños.
María C. de Díaz
Por la defensa de nuestro histórico cerro Ancón
Me refiero a la carta "Sobre mi derecho a visitar el cerro Ancón" escrito por el señor Rogelio Pinilla, el 18 de enero de 2006 en la página del lector, en el diario La Prensa, quiero aclarar lo siguiente:No son cuatro gatos, somos miles los panameños los que defendemos al cerro Ancón, declarado área verde urbana.En segundo lugar el cerro Ancón no tiene dueño. Es un parque público de libre acceso desde que se instaló la bandera panameña en 1978.
En tercer lugar la empresa "desarrollista" que se menciona, Inversiones Guararé Teleférico S.A. no ha cumplido con los requisitos como se afirma, muy por el contrario, ha violado la Ley 21 de 2 de julio de 1997, pág. 30 acápite b) que dice así: "Las áreas verdes urbanas deben estar libres al uso y disfrute del público en general".En cuarto lugar no hay que subirse a un "teleférico" para ver lo que plasma en su escrito.
Le recomiendo muy respetuosamente, visite el sitio web www.cerroancon.com y se dará cuenta, por qué los panameños debemos defender el símbolo de nuestra soberanía, que tantas lágrimas y vidas ha costado a las generaciones institutoras del Nido de Águilas y ecológicamente es un pulmón para la urbe capitalina de vital importancia para los panameños.
Mireya Jaramillo de Pérez
Reglas que hacen perder tiempo y dinero
El día 17 del mes pasado llegaron nuestra hija y nietos a pasar las fiestas de fin de año.Cumpliendo con lo que le habían indicado declaró que traía un pavo y un jamón, cocidos ambos.La marca de estos alimentos es la que se importa masivamente durante todo el año, pero lastimosamente los artículos le fueron decomisados.
En el formulario que le entregaron aparece la causa: "Por no tener permiso de importación".Sus argumentos fueron ignorados, el funcionario esgrimió: "Aquí somos más estrictos que en Estados Unidos".
Me gustaría saber cómo, cuándo, dónde y a qué costo se puede obtener un permiso de importación y también me gustaría saber ahora que se regulará el destino de los bienes decomisados si se ordenará su destrucción o irán a parar a la mesa de los celosos funcionarios.
Algo más, deberían enviar una circular al respecto a todas las líneas aéreas para evitarle a los visitantes no sólo el mal rato sino también la pérdida de esfuerzo y dinero.
Alberto Filós
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