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¿Instrumento de providencia o exhibicionista?
Carola Frentzen
Era el 13 de mayo de 1917, cuando a tres niños pastores de la localidad portuguesa de Fátima se les apareció la Virgen María. Exactamente 64 años más tarde, en la Plaza de San Pedro, fueron lanzados los disparos que casi le costaron la vida a Juan Pablo II.
La razón por la cual el turco Mehmet Ali Agca quiso matar el 13 de mayo de 1981 al Papa sigue siendo hasta hoy el centro de misterios y estrambóticas teorías.
Sin embargo, para la supervivencia de Karol Wojtyla parece existir por el contrario una explicación "sobrenatural". Al menos así lo indicó posteriormente el mismo Papa. "Una mano maternal guió la trayectoria de la bala", dijo en referencia a la Virgen de Fátima, e hizo insertar una de las balas del atentado en la corona de la estatua de María.
Lo que para los no católicos suena absurdo y abstruso, es considerado por fieles de todo el mundo como la teoría más segura en relacion con el atentado. Al fin y al cabo, el propio Ali Agca afirmó posteriormente que fue un "instrumento de la providencia".
Sin embargo, durante sus largos años en prisión dio varias versiones y aportó una y otra vez nuevos motivos para el crimen. Finalmente, jamás reveló toda la verdad. Entretanto, 25 años más tarde, el encanecido atacante del Papa vuelve a estar libre. ¿Revelará el secreto?
"Es tan exhibicionista, que temo que diga tonterías. Mezclará aún más que antes la baraja para garantizarse su supervivencia", dice el juez italiano Ilario Bartella, que en su día investigó el caso. "Su vida está en peligro", advirtió recientemente el también juez Ferdinando Imposimato. "Agca sabe demasiado acerca de la conspiración".
Desde el primer momento se consideró que los posibles cerebros habían sido los servicios secretos del Este. Siempre se habló de una "pista búlgara", de agentes de Sofía que actuaban por orden de Moscú para quitar de en medio al incómodo papa anticomunista Karol Wojtyla. El propio Juan Pablo II lo veía de otra manera y declaró en 2002 durante un viaje a Bulgaria: "Nunca creí en la llamada pista búlga, porque valoro y respeto mucho al pueblo búlgaro".
Además, hasta hoy está en el aire la pregunta de si Ali Agca actuó realmente solo o contó con un cómplice. Las fotos de aquel fatal día muestran una segunda pistola que sobresalía de entre la multitud congregada en la Plaza de San Pedro mientras el Papa se desplomaba con graves heridas en el estómago.
Asimismo fueron halladas tres balas, de las cuales sólo dos correspondían al arma del turco. "Hay tantos detalles desconocidos aún por esclarecer", escribe el periódico La Repubblica.
Juan Pablo II -a diferencia de la Justicia- ya perdonó a Agca cuando aún convalecía en la cama y le visitó dos años más tarde en la cárcel. Desde entonces visitó Fátima en tres ocasiones, la última vez el 13 de mayo de 2000, cuando beatificó a dos pastorcillos.
Hoy más que nunca es incierto si quedarán esclarecidas las contradicciones en torno a las causas del atentado. Sólo es segura una cosa, al menos para los italianos. "Ali Agca fue uno de los protagonistas negativos del siglo XX", dio en el clavo la cadena estatal RAI el día de su puesta en libertad.
DPA
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