| contagio humano.
Realidad acerca de la gripe aviar
Henry I. Miller
Las cuestiones en torno a la posibilidad de una pandemia de la cepa H5N1 de la gripe aviar son extraordinariamente complejas y tienen que ver con la medicina, la epidemiología, la virología, e incluso la política y la ética. Además, hay una tremenda incertidumbre acerca de cuándo exactamente el H5N1, que actualmente afecta ante todo a las aves, podría mutar a una forma transmisible entre los humanos y qué tan contagioso y letal podría ser.
Por lo tanto, no es sorprendente que con frecuencia los comentarios sobre la gripe aviar estén equivocados. Por ejemplo, recientemente un editorial del The New York Times denunció la actitud del "yo primero" de los países ricos hacia una posible pandemia del H5N1 porque "la mayor esperanza para detener una pandemia, o al menos, ganar tiempo para hacerle frente, es mejorar la vigilancia y las prácticas sanitarias en el este de África y Asia, donde probablemente se originaría".
Ciertamente se necesita una buena vigilancia para obtener una advertencia oportuna de que se ha detectado una cepa del H5N1 de la gripe transmisible entre humanos, de tal manera que las naciones de todo el mundo puedan iniciar rápidamente una serie de medidas de salud pública, incluyendo un programa que produzca cantidades grandes de la vacuna en contra de esa cepa. Pero la labor masiva que se necesita para "mejorar las prácticas de salud en los países más pobres del mundo" funciona mejor en las páginas editoriales que en la práctica.
Los procedimientos intensivos de la cría de animales que ponen a millones de aves y cerdos en contacto cercano con los humanos, combinados con condiciones poco higiénicas, pobreza, y una infraestructura muy inadecuada de salud pública de todo tipo, hacen poco probable que se pueda prevenir o contener una pandemia desde su origen. Cabe señalar que el esfuerzo caótico de China para vacunar 14 mil millones de pollos se ha visto amenazado debido a vacunas falsas y la ausencia de sistemas de protección para los equipos de vacunación, que de hecho pueden propagar la enfermedad al llevar materia fecal en sus zapatos de una granja a otra.
En teoría, es posible contener una pandemia de gripe en sus primeras etapas mediante una "profilaxis en anillo" -la utilización agresiva de medicamentos contra la gripe y de la cuarentena para aislar los brotes relativamente aislados de una cepa de gripe H5N1 transmisible entre humanos. Según el virólogo Donald S. Burke de la Universidad Johns Hopkins, "se podría identificar un brote humano en las primeras etapas, cuando hay menos de 100 casos, y utilizar recursos internacionales —como las reservas de medicamentos antivirales de la OMS— para sofocarlo rápidamente. Esta estrategia de 'puntilla' es muy eficiente en términos de costo".
Sin embargo, una estrategia sólo puede ser "eficiente en términos de costo" si es factible. Si bien la profilaxis en anillo podría funcionar en Minneapolis, Toronto o Zurich, en las zonas del mundo donde comienzan las epidemias de gripe las probabilidades de éxito son cercanas a cero. En lugares como Vietnam, Indonesia y China —donde es probable que se origine la cepa pandémica— no hay suficientes conocimientos, coordinación, disciplina ni infraestructura.
La respuesta en Turquía —donde hasta 50 casos posibles han aparecido en la parte oriental del país— es ilustrativa. Los funcionarios de esa región advirtieron al Gobierno el 16 de diciembre sobre un aumento en las muertes de aves, pero pasaron 12 días antes de que se iniciara una investigación. Cuando un niño de catorce años se convirtió en la primera muerte por gripe aviar de Turquía (seguida por las de dos de sus hermanos) la semana pasada, un vocero del Gobierno criticó a los médicos por mencionar la enfermedad, ya que "dañaban la reputación de Turquía". Esto guarda un parecido ominoso con la respuesta inicial de China ante el SRAS en 2003.
Por el momento, parece que todos los contagios de H5N1 en humanos se han dado por el contacto con aves infectadas. Pero un brote de pandemia entre humanos en sus primeras etapas tal vez se parecería a la situación en Turquía: la rápida propagación de casos (y muertes) confirmados de un sitio inicial a los pueblos y ciudades cercanos. Habría que prever una gran cantidad de enfermos tanto entre los empleados como los pacientes de los hospitales donde se diera tratamiento a las víctimas y pronto alguien (tal vez incluso un vector que no estuviera enfermo) la llevaría a Ankara, Estambul, Tbilisi, Damasco, Bagdad y más allá.
Los medicamentos en contra de la gripe, Tamiflu y Relenza, son extremadamente caros y escasos. La historia indica que si se facilitaran esos medicamentos a los países pobres para llevar a cabo profilaxis en anillo, con frecuencia se administrarían de manera incorrecta —por ejemplo, en dosis inferiores a las óptimas— de forma que se fomentaría la resistencia del virus y se intensificaría la pandemia. O tal vez se venderían en el mercado negro para enriquecer a funcionarios públicos corruptos.
Una estrategia políticamente incorrecta pero racional consistiría en que los países ricos dedicaran recursos a los países en desarrollo principalmente para cuestiones de vigilancia. Obtendrían advertencias oportunas de la existencia de una cepa del H5N1 transmisible entre humanos, pero concentrarían la gran mayoría de su financiamiento en métodos paralelos de baja y alta tecnología —vacunas, medicamentos y otras medidas de salud pública— que principalmente los beneficiarían a ellos.
Si la pandemia empezara relativamente pronto —digamos en uno o dos años— no habría mucho que hacer para atenuar de manera significativa la primera oleada de contagios. Pero si estamos preparados para incluir rápidamente la cepa pandémica en un programa de emergencia destinado a fabricar vacunas, tal vez podríamos mitigar la segunda oleada.
Una pandemia de gripe requerirá decisiones en muchos niveles, incluyendo no sólo aquéllas sobre qué pacientes tendrán posibilidades de beneficiarse de productos escasos como los medicamentos, las vacunas y los respiradores, sino también las opciones más amplias de políticas públicas sobre cuál es la mejor forma —entre literalmente un mundo de posibilidades— de gastar los recursos.
Project Syndicate
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