| medio ambiente.
Los retos verdes de 2006 y más allá
Rogelio Pretto
Tuve la oportunidad de leer el artículo intitulado "2005, un año más bien verde" de Jorge G. Conte en la sección de opnión en La Prensa. Recomiendo que lo lean. Es un acertado análisis de los retos de la problemática ambiental que tenemos los panameños por delante, retos que pondrán en crítica prueba la voluntad cívica de nuestra ciudadanía y la sabiduría y prudencia de nuestros gobernantes.
Conte nos hace un llamado que merece especial atención de parte de quienes valoran de verdad, las bondades de nuestro verdor y la necesidad vital de que lo conservemos prudentemente para el bien de cada uno de nosotros que sentimos el terruño nacional como nuestro. Nos advierte Conte ante todo, de que la lucha ambientalista panameña apenas ha comenzado, y por ello no debemos bajar la guardia, sintiéndonos sobre confiados con las significativas pero pocas victorias históricas obtenidas. Los irreversibles estragos ecológicos potenciales que pueden ocasionarnos la Ley 132 y un ensanche mal estudiado y desmedido del Canal, los riesgos inherentes en construir la carretera a través del Darien que con obsesión promueve y nos quiere apadrinar el Gobierno de Colombia, son apenas tres de los muchos otros proyectos peligrosos del supuesto "desarrollo" que amenazan con destruir irreparablemente nuestros frágiles y fácilmente agotables recursos naturales. Son peligros de mucha gravedad, que tienen origen común en el uso irresponsable que con imperdonable irreflexión le damos a esas riquezas.
Habiendo alternativas comprobadas de igual y hasta mayor productividad económica y con poco o ningún costo social y ecológico consecuente, ¿cómo defendernos contra las fuerzas económicas y políticas propensas a dañarnos el verdor de nuestra tierra y el derecho a beneficiarnos de sus fuentes de vida que nos pertenecen y nos nutren a todos? Miguel Antonio Bernal, uno de los ciudadanos en nuestro país de mayor integridad cívica que conozco, nos advierte constantemente que si el ciudadano común no se involucra, no se echa de frente a defender sus derechos, de nada servirán los esfuerzos que paladines de la justicia social y la decencia política como él hacen para denunciar las sinvergüenzuras de gobernantes y poderes económicos inconscientes. Poco caso le harán éstos a Bernal o a Bobby Eisenmann, Carlos Iván Zúñiga, Betty Brannan Jaén y demás distinguidos informantes de la injusticia social, si el ciudadano panameño—rico, pobre, trabajador, empresario, estudiante, padre de familia, pagadores de impuestos todos—no combate, en la manera que le sea posible, los abusos del emparejamiento del desarrollismo incauto con políticos corruptos (de la derecha e izquierda). De no hacerlo, la delicada salud de nuestro ambiente seguirá sometida al capricho de intereses sin escrúpulos.
Cuando cada uno de nosotros sea capaz de hasta tirarnos a la calle si es necesario para denunciar los despojos insensatos de nuestro patrimonio natural, es que seremos capaces, como nación, de seguir salvaguardando el más valioso de nuestros valores. En nuestro empeño colectivo para proteger—y defender—nuestros recursos naturales descansará el bienestar futuro de nuestro país y el de nosotros mismos. Nuestra historia reciente registra resultados positivos notables en ese sentido, pero la gran tarea, como nos dice Conte, está por delante.
El autor es artista
Además en opinión
• Cuentos chinos: I.Roberto Eisenmann, Jr. • Los retos verdes de 2006 y más allá: Rogelio Pretto • Vuelve la puerca y hala el cuero: Arturo Rebolledo • Opciones para el referendo: Rafael Pérez Ferrari • De fe y de fundamentalismos: Mauro J. Zúñiga A.
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