Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, martes 10 de enero de 2006
 

INCONGRUENCIA. En la capital hay nueve zonas en las que se concentran industrias en medio de áreas residenciales.

Ambiente tóxico en el barrio

La Ley de Urbanismo enfatiza que una zona residencial no puede tener una industria como vecina.

La contaminación afecta principalmente a las ciudades de Panamá y Colón, con el 47% de la población del país.

LA PRENSA / Maydée Romero
Contaminación. La chimenea de la empresa Metalquímica, S.A., que fabrica ácido sulfúrico, soda cáustica y alumbre, está ubicada a pocos metros de barriadas en Juan Díaz.618155
Jean Marcel Chéry
Ana Benjamín
panorama@prensa.com

Los gases, aguas residuales y demás sustancias tóxicas emanadas por los complejos industriales en la ciudad causan graves daños a la salud de los moradores de comunidades cercanas. Según las más de 100 denuncias por contaminación ambiental admitidas por la Defensoría del Pueblo, las áreas más afectadas por la contaminación en la ciudad capital son Juan Díaz, Parque Lefevre, Chilibre, Las Cumbres, Bethania y San Miguelito. Juan Díaz, por ejemplo, es el corregimiento que alojó a la recicladora de baterías Procesos y Análisis Metalúrgicos, S.A. (Pametsa) que —según el Ministerio de Salud— causó que a residentes de comunidades cercanas se les detectara plomo en la sangre.

Pero en Juan Díaz también operó Recuperación de Proteínas, S.A. (Redeprosa), donde murieron —en abril pasado— cuatro hermanos de la familia Solís Fernández, por inhalar gases tóxicos mientras limpiaban un tanque séptico con desechos de aves.

En la misma calle de Redeprosa están ubicadas dos plantas industriales avícolas filiales del Grupo Melo y el matadero de reses y cerdos Macello, de la familia Mangravita. Además, hay una serie de talleres, gasolineras y otros comercios propensos a contaminar, a pocos metros de comunidades densamente pobladas.

Y qué decir de Chilibre, en donde residentes del sector de la Unión Veragüense se quejan por las fugas del gas metil mercantano de la planta de Panagas o del sector 35 en Veranillo y sector 1 de Samaria, en San Miguelito, a donde llega la sangre y restos de pollos de la Avícola Chong, ubicada en el sector industrial de Ojo de Agua. Mientras que los residuos de la producción de Aluminios Panamá llega a la quebrada del sector de Sonsonate, en Las Cumbres. Estas comunidades y otras esperan desde años la intervención del Ministerio de Salud y de la Autoridad Nacional del Ambiente.

El problema se hace más complejo cuando se busca respuesta a la pregunta ¿quién llegó primero?, ¿las industrias o las casas?

La mala planificación

En la ciudad de Panamá hay un "problema gravísimo" y es la mala planificación urbana. Según Natalia Young, directora de Protección de Calidad Ambiental de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), el problema de la contaminación tiene que ver con ese desorden urbano. Las construcciones se levantan de acuerdo con las necesidades de los habitantes y de las empresas.

"Cuando una ciudad no está bien planificada, cuando su zonificación no está definida o se cambian las zonificaciones, es cuando ocurre este tipo de situaciones", señala Young, refiriéndose al caso de Pametsa.

Hay empresas o fábricas que se construyeron en la década del 70 en áreas de la ciudad que –en principio– se habían destinado para ubicar los llamados polos industriales. Pero con el paso de los años también se otorgaron permisos para que se construyeran viviendas en esas zonas.

Así pues, las zonas industriales de Panamá prácticamente no se pueden considerar como tales, porque están ubicadas en medio de barriadas residenciales. (Ver mapa)

Este es un tema que en opinión del empresario Alfredo Burgos, del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), ya se ha debatido sin éxito. "En Panamá, en la ciudad, se han destinado zonas industriales que fueron violadas por los ministerios que autorizaron las construcciones de urbanizaciones alrededor de las planta industriales, a pesar de que tienen normas separadas y distintas".

Tal es el caso de La Locería, que inicialmente era un área industrial, al igual que el resto de Bethania y el área de Tocumen, por citar ejemplos, acotó.

Las plantas industriales que se diseñaron en los últimos 30 años en esos lugares contemplaban la inclusión de plantas de aguas residuales, pero no se concretaron finalmente. La idea de tener polos o zonas industriales es que las empresas puedan compartir los costos de ese tipo de plantas y mantener bajo control las zonas de amortiguamiento.

Si las autoridades violan sus propias normas, entonces no se pueden achacar los problemas de zonificación y de contaminación y riesgos a la salud pública solo al sector industrial, dice Burgos.

A final de cuentas, agrega el empresario, quienes salen perjudicados y más afectados son los que establecieron sus viviendas en esas áreas y, principalmente, los industriales que tienen que mudarse después de haber hecho una inversión importante en el lugar. En estos casos, advierte Burgos, es el Estado el que tiene que asumir los costos inesperados por haber otorgado permiso de construcción a un grupo comercial que promueve el levantamiento de viviendas.

Precisó que lo que procede es establecer quién llegó primero, la empresa o las viviendas.

Y mientras esto ocurre…

Las autoridades aseguran que están trabajando en el tema. Eso sí, cada una por su parte y hasta donde por ley llegan sus competencias, a pesar de que se trata de una responsabilidad compartida.

El Ministerio de Vivienda (Mivi) se encarga de la zonificación; el Ministerio de Salud (Minsa) y el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) de los sistemas de saneamiento, y la Anam de las normas ambientales.

En la Anam las autoridades aseguran que las decisiones se toman en base a los instrumentos de gestión ambiental y a la normativa legal vigente.

"En el caso de Pametsa, iniciamos una investigación para determinar si había o no incumplimiento en el programa de adecuación y manejo ambiental", señala Young. Incluso, dice, se inició el proceso administrativo que conlleva la apertura de una investigación formal y la presentación de pruebas y alegatos por parte de la empresa.

Después de las pruebas y de las inspecciones, se hará una evaluación final en la que se determinará si la empresa está incumpliendo con las normas de calidad ambiental y hasta se le puede sancionar.

Ahora bien, Young aclara que la Anam se tiene que "ceñir a lo que son sus legislaciones". Eso significa que en materia de afectaciones a la salud es el Minsa el que debe decidir.

Urbanismo ¿culpable?

Las cosas no son exactamente como se han planteado, se defiende José Batista, director de Desarrollo Urbano del Mivi. Lo que está sucediendo –dice Batista– no es por un error de planificación.

Cuando se planifica la ciudad y se contemplan las zonas industriales, esas industrias deben contar con una serie de medidas de mitigación correspondientes. Por tal razón, señala, el hecho de que una industria produzca desechos tóxicos es tan perjudicial para los residentes inmediatos, como para los obreros de las fábricas. "No podemos decir que el problema sea que el área residencial colinde con el industrial".

Para Batista, el problema "no está en la colindancia", sino en el hecho de que las industrias no cumplen con los controles correspondientes.

Sin embargo, la Ley de Urbanismo enfatiza en que una zona determinada como residencial, no puede tener una industria por vecina, agrega el director de Desarrollo Urbano. Solo se darán concesiones industriales para la extracción de piedras y arena.

A pesar de todo, Batista lo reconoce: "Definitivamente que sí hay industrias mal puestas". Ha habido una falta de control industrial, pero eso le compete al Ministerio de Salud, dice.

Actividades críticas

Apenas el 10% de la contaminación que se produce en la ciudad capital procede de la actividad industrial; el 90% restante lo produce principalmente el parque vehicular. Si bien se trata del menor porcentaje, lo que interesa es identificar el nivel de riesgo que representa para la salud de las personas.

En 2005, la Anam realizó un programa de auditorías ambientales obligatorias en donde se identificaron actividades críticas, como los trabajos avícolas y los que se realizan en los talleres automotrices y las fábricas de extracción de minería no metálica (arena, piedra).

Además de las fábricas que se dedican a la porcicultura, mataderos, ganadería estabulada, procesamiento de alimentos (lechería, quesería, productos marinos) y de café, industria gráfica y hoteles. Las auditorías ambientales continúan aplicándose para detectar los problemas de producción que puedan contribuir a la contaminación.

En el ámbito urbano, la contaminación afecta principalmente a la ciudad de Panamá y Colón, donde se concentra el 47% de la población del país.

Paliativos

Para intentar frenar el problema de la contaminación producida por las fábricas y empresas, un grupo de industriales se sumó a la estrategia de producción más limpia, con el propósito de mejorar la competitividad en la producción.

Actualmente, el 97% de la industria no cumple con esta norma de calidad ambiental.

La Producción Limpia enfrenta el tema de la contaminación industrial de manera preventiva, concentrando la atención en los procesos productivos y la eficiencia en el uso de las materias primas e insumos, para identificar mejoras en los procesos que se orienten a conseguir niveles de eficiencia que permitan reducir o eliminar los residuos, antes que estos se generen.

A futuro se puede pensar en otras iniciativas, señaló Burgos, director general del programa Producción Más Limpia por parte del Conep, como promover nuevas áreas industriales en Howard o en el área de los puertos, que son zonas que se podrían convertir en polos industriales siempre que se respeten las normas.

Aunque dice que con las experiencias previas es difícil que el industrial vuelva a creer en este tipo de propuestas. (Con la colaboración de Elizabeth Garrido).

Además en Panorama

Más industrias contaminantes
Colegios particulares en la mira
FBI detiene a cabildero coreano
El Gabinete aprueba uso de fondos del Canal
Marinos en el Casco Viejo
Un callejón aún sin salida
Una licitación con muchos puntos oscuros
TAL CUAL
Comisión de bienes responde al Gabinete
Piden mediación en líos del Molirena
Constable también presidirá Air Panama
Recuerden el caso de Carlos Afú: Herrera
Nuevos magistrados no han declarado bienes
‘Sentí que el presidente Torrijos me confió el futuro del gobierno’
PP reclama a sus aliados por despidos
Frenadeso reactiva hoy las protestas
Buscan cifra real de discapacidad
Cuando la atención es importante
La pelea por los excedentes del Canal
Prometen estatus legal a refugiados
Mártires quedaron olvidados
Caminata contra el teleférico
Ambiente tóxico en el barrio
Pametsa, la punta del ‘iceberg’
94 menores implicados en homicidios
Cuatro choferes son investigados
Gómez pide a Corte que admita denuncia contra magistrado
Casa por cárcel para Evidelio Quiel
Roban 2 mil autos en 2005



 
 
 
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2006. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222 | prensa.com: 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá