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Reportaje especial
Panamá, domingo 8 de enero de 2006
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Los defensores del fútbol

Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com

OPINIÓN.Lo que jamás se imaginaron Ariel Alvarado, Ramón Cardoze y muchos otros, era que la Corte Suprema de Justicia anularía todas las modificaciones que durante su gestión al frente de la comisión provisoria, se le hizo a la ley que rige el deporte en Panamá y que dejaba despejado el camino para que los clubes de la Anaprof tuvieran derecho a voto y más tarde, con la ayuda extra del emisario de Fifa, Rafael Salguero, se hiciera un cambio de última hora en los reglamentos de la mencionada comisión provisoria, que cambiaba las reglas del juego y, que en un abrir y cerrar de ojos, facultaba a ambos dirigentes a postularse como candidatos de una nómina única en el proceso electoral que se ganó, para la escogencia de la junta directiva de la federación panameña de fútbol. Ayer, el entonces secretario de la federación de fútbol de Alvarado y hoy director general del Instituto Nacional de Deportes (Inde), Ramón Cardoze, reafirmó la posición de su institución, que la semana pasada había adelantado el subdirector, profesor Luis Celis. Me imagino que fue la firma más difícil de una resolución que haya tenido que estampar en sus primeros 16 meses el ingeniero Ramón Cardoze.

Irónicamente, es la primera resolución del año (resolución No. 1-2006 D.G) que dejaba sin efecto las resoluciones Nº 14-2003 D.G. del 14 de febrero de 2003 y la Nº 80-03 E-D.G. del 19 de febrero de 2003, que renocían y aprobaban el estatuto de 57 artículos presentado por la Comisión Provisoria de la Federación Panameña de Fútbol, los cuales habían sido aprobados y ratificados mediante asamblea general de la Fepafut, el 25 de enero de 2003, y la otra resolución que reconocía oficialmente la nueva junta directiva de la federación panameña de fútbol, para el periodo de 2002-2006.

El fallo de la Corte Suprema de Justicia, como inapelable que es, podría originar un maremoto interno en el fútbol nacional, que bien puede detenerse con la creación de una comisión normalizadora, que es lo que se ventila o un llamado a elecciones, para darle las nuevas directrices al fútbol criollo. Mientras todo esto sucede, al señor Alvarado, al parecer, se lo tragó la tierra durante el fin de año pasado y a comienzo de este, porque el que era el hombre fuerte de la Federación Panameña de Fútbol no ha dado signos de supervivencia, una muestra de que el golpe fue certero. Pero, como buen abogado que es, de esa estirpe que por estos días abunda por el fútbol panameño, debe estar asesorándose y escudriñando hasta la última letra con sus colegas más allegados, para ver con qué defensa sale a la palestra, porque es un hecho que desde que los señores estos del derecho están peleando por el fútbol, no de ahora, sino de hace tiempo, tienen enredado y de vuelta y media a este deporte.

Son contados con los dedos de una mano los que han obrado bien por este deporte. El resto hace, inventa, deshace y enreda con una serie de sustentaciones, que al final originan este tipo de percances como el que no se comió la Corte Suprema de Justicia. Por eso me da risa cada vez que leo, escucho o veo las declaraciones de todos estos abogados que han pasado por las diferentes federaciones de fútbol o los que de una u otra forma están ligado a este deporte, diciéndose unos a otros sinvergüenzas, corruptos, etc., cuando me parece que todos están cortados con la misma tijera y que en ese caso nadie es digno de tirar la primera piedra. Unos más que otros, incluyendo al mismo Alvarado, han querido a hacer del fútbol su bufete particular, hasta el extremo de creerse omnipotentes y dueños de la verdad, que sustentan con un léxico adornado de toda una serie de artículos, normas, parágrafos, resoluciones, capítulos, estatutos y otras hierbas aromáticas, que envuelven hasta al más incrédulo.

Ese es el panorama que se ve en torno al fútbol nacional por estos años: los mismos abogados que todos conocemos, apropiándose del fútbol como pirañas, en una época donde saben que este deporte está dejando muchos dividendos. Todavía es prematuro pensar qué le va a deparar al fútbol nacional en materia de su dirigencia. Veremos si se consolida una comisión provisoria, o la posición de la Fifa, la del Inde o lo que traigan los llamados defensores de la ley y el orden, que son los que tienen armado todo este desorden.

El autor es periodista




 
 
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