Una vitrina de lujo que no puede morir
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN. El ingeniero Eduardo De Bello, un dirigente que se encargó de poner el béisbol criollo en el mapa mundial, fue un gran defensor y abogó siempre por la existencia de los torneos juveniles en una estructura beisbolística, justamente porque se trata de una fértil cantera que produce todos los años una gran cantidad de peloteros. Y en esa línea siempre estuve de acuerdo con De Bello, aunque llegamos muchas veces a discrepar por cuestiones de carácter técnico a la hora que se trazaban los lineamientos sobre los formatos de competencia.
Insistí muchas veces en que había que implementar un sistema competitivo que permitiera un verdadero desarrollo del béisbol, puesto que no se jugaba lo suficiente. Que había que luchar por darle la importancia que se merece esta categoría que en este campeonato tendrá como reto importante preparar un elenco sólido de jugadores para realizar un papel decoroso en el Mundial de Cuba. Por esta vitrina de lujo del béisbol criollo, que esta noche enciende sus luces en el Omar Torrijos, han pasado jugadores del nivel de Carlos Lee, Mariano Rivera, Sherman Obando, Orlando Miller, Bruce Chen, Einar Díaz, Fernando Seguignol y Olmedo Sáenz.
El autor es periodista.
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