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Gasoducto evoca superstición
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Mattson
GUADALAJARA.- "En partes del México rural, la gente le teme a los duendes", esto es, traviesas criaturas similares a elfos que desencadenan males, como los cultivos que fracasan y enfermedades fatales.
"Algunos mexicanos tiemblan ante la mención del chupacabras", "criatura chupasangre" con alas, la cual mata al ganado.
En la segunda mayor área metropolitana de México, existe una fobia urbana: la noción de que el gas natural podría dar origen al Armagedón.
Una prominente empresa internacional que trata de hacer negocios aquí descubrió lo anterior de la manera difícil.
Cuando Tractebel DGJ, subsidiaria belga del Grupo Suez de Francia, lanzó el primer servicio residencial de gas natural en Guadalajara, en 2002, prometió llevar energía limpia y barata a 180 mil hogares.
La empresa no se ha acercado ni un poco a cumplir con dicho objetivo. Incapaz de sacudirse la imagen en cuanto a que el servicio de gas es una amenaza de muerte lo cual fue reforzado por varios editoriales y caricaturas de calaveras cruzadas por fémures en un periódico de Guadalajara Tractebel se ha conectado apenas a 13 mil hogares.
Fácilmente, la empresa es la concesionaria de peor desempeño en la joven, pero asediada, industria del gas natural en zonas residenciales de México.
Los intensos problemas de Tractebel han hecho eco a lo largo del sector de energía de México, donde existe inquietud en aumento en lo concerniente a los precios mundiales de combustibles fósiles que se disparan, así como los infructuosos esfuerzos del presidente mexicano, Vicente Fox, con miras a la privatización de la titubeante empresa paraestatal de energía en México, PEMEX.
Sin embargo, lo único que les interesa a los habitantes de Guadalajara es evitar una repetición de su peor desastre en fecha reciente.
El 22 de abril de 1992, un drenaje saturado de gasolina hizo explosión en un barrio de clase trabajadora, matando a 200 personas y echando por tierra un tramo de varios kilómetros de la ciudad.
"El pueblo de la ciudad de Guadalajara automáticamente relaciona un material explosivo bajo la tierra con el 22 de abril", destacó el comandante Germán Pinto Aceves, de Protección Civil del estado de Jalisco, organización gubernamental de respuesta a emergencias.
Las instalaciones de líneas de gas aquí han estado plagadas de protestas, amenazas de huelgas de hambre, el sabotaje de equipamiento, aunado a una masiva aunque anónima campaña de miedo.
Miles de volantes en los que se denuncian los presuntos riesgos del gas natural han sido entregados en colonias donde Tractebel quiere trabajar. Algunos portaban falsos sellos del Gobierno, en los que se apoyaban alegatos con respecto a que el gas natural es sumamente peligroso.
El mensaje implícito era claro: sigan con el gas licuado, combustible usado en 80% de los hogares mexicanos y cuya distribución está dominada por una sola empresa, Zeta Gas. Esta empresa negó cualquier participación en la propaganda del gas natural.
Tractebel no duda en responsabilizar de sus pesares a Zeta.
"Por supuesto, para Grupo Zeta la llegada del gas natural no es algo que ellos aprecien", dijo Wilfried Van Herterjick, el director general de DGJ. "Ellos hacen todo lo posible por impedir nuestra penetración del mercado".
La competencia gira en torno a quién puede vender la forma más segura y barata para calentar el agua y cocinar alimentos.
El gas natural es más ligero que el aire, así que si se produce una fuga dentro de un hogar, se puede dispersar a través de una ventana abierta. Por contraste, el gas LP es más pesado que el aire y si se fuga puede asentarse sobre el piso, con menos oportunidades de escapar.
Los camiones entregan gas LP a tanques montados sobre las casas, los cuales pueden contener desde 30 hasta cientos de kilogramos. Estos tanques deben ser reemplazados cada 10 años, pero a menudo son objeto del abandono de sus dueños. "Lo que tenemos son bombas de tiempo en cada hogar", afirmó Rafael Molinar, especialista del ramo de energía que dirigió el estudio de la Universidad de Guadalajara que determinó que el gas LP es mucho más peligroso que el gas natural.
Ninguna dependencia gubernamental lleva estadísticas con respecto al número de personas que muere cada año a raíz de accidentes con gas LP. Sin embargo, varias explosiones han matado a docenas desde el 2003.
Los mayores accidentes relacionados con gas natural de que se ha informado, fueron una explosión en una línea del metro de Monterrey, que dejó 14 personas heridas, y otra explosión en Ciudad de México en la que no se registró ningún herido.
Sin embargo, en Monterrey, donde se estima que 70% de la población usa gas natural, el jefe de bomberos, Andrés Molina, dijo que éste había alimentado un incendio masivo en este año, luego que un puente se viniera abajo durante una tormenta y rompiera un conducto de 12 pulgadas.
"Para mí, son lo mismo", dijo Molina, refiriéndose al peligro que representaban ambos combustibles.
Las conexiones de gas natural en México son mucho más proclives a infortunios que las empleadas en Estados Unidos, notó Sergio García, de 74 años de edad, veterano de la Guerra de Corea, quien divide su tiempo entre Guadalajara y San Antonio.
Tractebel no tiene autorizado instalar el servicio residencial en el municipio de Guadalajara, solamente sus ciudades suburbanas, y García, el vicepresidente de su asociación vecinal, desempeñó una participación crucial para mantener afuera a la empresa.
Portavoces de Zeta Gas afirman que Guadalajara es muy proclive a sismos para el gas natural y que tiene suelo inestable, y destacó como un grave problema la presencia de un ducto principal, instalado hace 30 años, que corre a lo largo de la ciudad. Tractebel es el propietario del conducto y afirma que está en buen estado.
El otro punto de venta del gas natural ha sido su costo relativamente bajo. Consumidores como José Baeza, de 68 años de edad, dijo que sus costos de energía han bajado en aproximadamente 60% desde que cambió al gas natural. Aseguró que los distribuidores de gas LP a menudo lo estafaban.
Tractebel les ha ofrecido a sus pocos clientes en Guadalajara un precio especial que equivale aproximadamente a un tercio de lo que se cobrará en Estados Unidos a lo largo del 2006, aunque también hay que considerar que el costo probablemente aumentará.
The New York Times News Service
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