| poderes.
¿Súper Torrijos?
Leonel Antonio Jiménez G.
Me sorprendo hoy por los "súper poderes" que la actual Asamblea Nacional, siempre complaciente y sumisa, le ha otorgado al Presidente de la República, y por las declaraciones del Canciller en las que se afirma que Torrijos viajará más este año.
Todo indica que 2006 será el año en el cual "Súper Torrijos", con sus nuevos "súper poderes", dirá "Sí, se puede!" hacer "milagros". No hay duda que estos "súper poderes", son la herencia de la Constitución antidemocrática de la dictadura militar.
Es cierto que la Constitución autoriza a la Asamblea a "otorgar" facultades al Presidente para dictar "decretos - ley", pero no es menos cierto, que la misma Constitución tiene métodos distintos para promover la creación de "leyes". Incluso si la situación fuera de "emergencia", hay suficientes leyes, decretos y disposiciones constitucionales que garantizan una respuesta y continuidad de las labores del Gobierno.
Los problemas principales de los "súper poderes" que se le dan al Presidente, son: el trastoque a la separación de poderes que debe existir entre los órganos del Estado, poner en riesgo la democracia debido a la concentración del poder en una persona. Un problema más grave es que el proceso de creación de los decretos - ley puede ser reservado, guardado o prohibitivo, en el momento, del conocimiento del pueblo y por ende ¡promueve la corrupción!
El efecto en los ciudadanos es más negativo, ya que fomenta dudas en cuanto a la responsabilidad y representatividad de sus "diputados" en la Asamblea, y pone en cuestionamiento el "valor democrático" que tiene la elección de los mismos. Sin embargo, peor puede ser para nosotros en la época actual y con los matices que se dan, en este gobierno de contraalmirantes, el anhelo de un sector de volver a tener un "hombre fuerte" dirigiendo el país.
En cuanto a los viajes presidenciales, si bien es cierto, algunos son necesarios, no es menos cierto que el Presidente debe viajar siempre que se le convoque. El trabajo de velar por los intereses internacionales de Panamá es un trabajo del canciller y la cancillería. El principal problema que tienen los viajes del Presidente son sus costos y el descuido de los asuntos internos de la República, a favor de un turismo presidencial, del cual no se ven resultados. Lo correcto es que el Presidente y el canciller, después de haber viajado en más de 15 ocasiones den a conocer el resultado de los mismos; logros y fracasos.
Con todo lo mencionado anteriormente debemos preguntarnos: ¿Son necesarias esas facultades? ¿Acaso no podía la Asamblea ir a sesiones extraordinarias? ¿No confía el Presidente en su mayoría perrediana? ¿Por qué el partido de gobierno no aceptó la propuesta de la oposición de no cobrar emolumentos en dichas sesiones? ¿Podemos tener confianza en que la asamblea perrediana, revisará responsablemente esos decretos - ley? ¿Es más, estarán inmiscuidos los diputados en "modo alguno"? ¿Habrá alguna medida similar a la del Seguro Social o a las reformas fiscales, con las que nos quieran sorprender? ¿Es necesario que el Presidente viaje tanto? ¿Están realmente los cabilderos en el exterior y los funcionarios de Cancillería haciendo su trabajo? Para terminar, les tengo que decir que una verdadera democracia, necesita separación de poderes y funciones, la promoción de la responsabilidad gubernamental, valores cívicos y rendición de cuentas, pero sobre todo una población que en todo instante exija cuentas y resultados a sus gobernantes.
El autor es licenciado en asuntos internacionales
Además en opinión
• A los reyes magos...: Daniel R. Pichel • ¿Súper Torrijos?: Leonel Antonio Jiménez G. • Poca transparencia sobre cabilderos: Betty Brannan Jaén • Hace falta un Emilio Zolá: Belisario Herrera A. • Tributo a la palabra de Dios: José Arroyo
|