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Reportaje especial
Panamá, sábado 7 de enero de 2006
 

misión especial.

Trotamundos siguen informando

Kenneth Chang

Hace dos años, el trotamundos Spirit cayó con un paracaídas en la atmósfera marciana y, protegido con bolsas de aire, rebotó y rodó hasta que se detuvo.

Los gritos de alegría hicieron erupción y hubo abrazos en el laboratorio de propulsión a chorro de la NASA cuando el Spirit transmitió por radio su llegada a salvo. Tres semanas después, ya no hubo más celebraciones cuando un segundo trotamundos, el Opportunity, bajó a salvo al otro lado de Marte.

El plan era que cada trotamundos explorara durante 90 días marcianos (cada uno, llamado Sol, es casi 40 minutos más largo que uno de la Tierra). Sin embargo, una vez que rodaron fuera de sus plataformas y empezaron a trabajar, los directores de la misión supieron que los vehículos podrían sobrevivir más de 90 días.

"En realidad, pensé que tendríamos 120", dijo Steven W. Squyres, un catedrático de astronomía en Cornell y principal investigador de la misión. "Quizás unos 150, y un máximo absoluto de 180".

En otras palabras, Squyres pensó que hace un año y medio habría estado dedicando todo su tiempo a analizar el tesoro de datos recolectados. En lugar de eso, la excursión del Spirit sigue y ya rebasó su día marciano 700. Al Opportunity también le va bien. Y Squyres aún pasa gran parte del tiempo tratando de decidir a dónde enviarlos.

Cada uno de ellos se ha deteriorado un poco. Ya se desgastaron las puntas de diamante del taladro del Spirit; en cuanto al Opportunity, tiene dañada una coyuntura del hombro del brazo que sostiene la mayoría de sus instrumentos, y se descompuso uno de sus motores para girar. Sin embargo, ninguno parece estar cerca de dejar de funcionar.

Los logros surgieron del desastre que era el programa para Marte de la NASA en 1999. El error para convertir unidades métricas en inglesas provocó que el Orbitador de Marte para el Clima se quemara en la atmósfera. El Mars Polar Lander desapareció cuando se aproximaba a la superficie; se cree que una falla en el diseño provocó que el Lander cerrara los motores demasiado pronto, lo que ocasionó que se estrellara.

NASA borró todo de su pizarrón de planeación para Marte a excepción del orbitador Mars Odyssey, que ya estaba construido y casi listo para su lanzamiento, y empezó casi de cero con los dos trotamundos construyendo a partir de tecnología exitosa que la dependencia había utilizado en la misión Pathfinder de 1997.

"El itinerario de 2003 estaba limitado pero a diferencia de los fracasos de 1999 empujados demasiado lejos con la filosofía de mejor, más rápido, más barato" de Daniel S. Goldin, entonces administrador de la NASA, el proyecto trotamundos recibió recursos cuantiosos.

"Tenía que funcionar, y todo el mundo estaba detrás", dijo Barry Goldstein, quien era subdirector del sistema de vuelo en el proyecto trotamundos antes de cambiarse a otra misión para Marte. "Teníamos a la mejor gente". Agregó que todo el mundo trabajó duro para comprender qué podría salir mal y cómo protegerse contra el fracaso.

Por ejemplo, unas pruebas revelaron que los paracaídas ondeaban inútilmente en lugar de abrirse, y la tela de las bolsas de aire, que habían funcionado sin fallas en el Pathfinder, se rasgaba debido al mayor peso de los trotamundos. Las bolsas de aire se reforzaron con tela y se ajustó el diseño del paracaídas.

Los trotamundos también se beneficiaron al haber sido diseñados para los peores casos. Muchas de las condiciones reales resultaron no ser tan severas. Los cambios de temperatura entre el día y la noche en Marte hacen que los motores y equipo electrónico se contraigan y expandan, por ejemplo; y al final las partes se aflojan y se caen.

Sin saber exactamente cómo serían las condiciones, los ingenieros diseñaron sistemas que pudieran soportar un cambio cotidiano de 160 grados. Por lo general, los cambios reales que han padecido los sistemas internos de los trotamundos han sido de entre 50 y 70 grados.

También, han tenido algo de suerte. Se esperaba que la acumulación de polvo en los paneles solares redujera la generación de electricidad a niveles por debajo de lo que se requeriría para sobrevivir el invierno. El polvo sí se acumuló, pero unos micro tornados conocidos como demonios polvosos lo limpiaron cuando pasaron por los trotamundos. De repente, los paneles volvieron a generar casi la misma electricidad que al principio.

Conforme los trotamundos continuaban su labor, un grupo de ingenieros, otrora preocupados por el peor de los casos, sopesaron el mejor de los casos. Revisaron los resultados de las pruebas de los motores, el equipo electrónico y otros sistemas de los trotamundos para estimar cuándo se van a descomponer. "En ese momento, llegamos a la conclusión de que hay una posibilidad razonable de que estas cosas duren de dos a cuatro años", dijo Daniel Limonadi, ingeniero en sistemas de vuelo que estuvo en el comité. El financiamiento actual estará vigente hasta septiembre próximo.

"Por una parte, estamos cansados", dijo Squyres. Por la otra, no hay emoción comparable con la del descubrimiento diario. Y ya llevamos dos años haciendo eso.

"Dos años terrestres son iguales a poco más de un año marciano, lo que significa que los trotamundos ya han visto un ciclo completo de estaciones. Una vez que se ha vivido con estos trotamundos durante un año marciano completo, como que se tiene una impresión de cómo es el planeta", dijo Squyres. "Sólo se desarrolla una comprensión más profunda de lo que sería estar en Marte".

En el sitio del Opportunity, por ejemplo, el cielo estuvo más nublado en el invierno y conforme llegó la primavera, se puso más claro. Entre tanto, los demonios polvosos giraron por el paisaje con más frecuencia en el verano, en especial en el sitio del Spirit.

Recientemente, la exploración ha sido particularmente fructífera para el Spirit, que ha estado en una serie de colinas dentro del cráter Gusev, de 95 millas de ancho. En las planicies donde bajó el Spirit, resultó en forma monótona que cada roca era lava basáltica. Sin embargo, en las colinas, que se cree están formadas por rocas más antiguas, el Spirit encontró más de 10 tipos de rocas, y muchas muestran alteraciones provocadas por cantidades reducidas de agua.

Lo que no ha encontrado el Spirit, no obstante, son signos de un lago que se piensa llenó el cráter hace mucho (las fotografías desde la órbita muestran un canal que llega al cráter).

"Si dos años de trotamundos han mostrado algo, es que la exploración nunca será completa. "Cuando los trotamundos se acaben", dijo Squyres, mañana o dentro de dos años, siempre habrá algo maravilloso y tentador un poco más allá de nuestro alcance, a lo que nunca llegaremos".

The New York Times News Service


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