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Reportaje especial
Panamá, sábado 7 de enero de 2006
 

DECISIONES.

¡Un reto para gente buena!

Antonio Clement

Muy pronto, Panamá tendrá que enfrentar grandes retos, que inciden directamente sobre el entorno ambiental y social de nuestro istmo y población.

Por un lado la expansión del Canal se hace impostergable ante el continuo y creciente tráfico marítimo global de un planeta que se expande y crece a un ritmo vertiginoso.

Un planeta en el cual el Canal de Panamá juega un rol de primer orden.

Por otro lado, las constantes alzas en el precio del barril de crudo a nivel internacional, obligan a los directores de nuestras políticas energéticas y ambientales a replantear la forma más adecuada de facilitar a los grupos de generadores eléctricos a invertir en plantas de energía renovable.

Hablo específicamente de hidroeléctricas sin embalses y parque eólicos.

Solo hace falta un poquito de buena voluntad (creo que el presidente Martín la tiene), también hace falta un poquito de visión (me parece que el gobierno actual, también la tiene), pero más importante aún, hacen falta profesionales idóneos conocedores de estos temas en el engranaje que toma decisiones relacionadas a estos aspectos, que además amen su profesión y su país (aquí parece haber un gran vacío, yo diría que demasiados abogados y pocos ingenieros). Esta es la parte del conjunto gubernamental que falla.

La razón es simple: Se anteponen los intereses personales de un selecto grupo, a los intereses de la nación.

Nuestro presidente no debe dilatar ciertas decisiones vitales para el mejor desempeño de esta gran patria. Lo primero: La autoridad del ambiente, Anam, debe pasar a formar parte inmediatamente de un nuevo ministerio llamado Ministerio de Energía y Ambiente.

Lo segundo: Lamentablemente, y aunque inicialmente parecía que dicha institución jugaría un papel importante en el buen desempeño en la relación usuario - compañía eléctrica, refiriéndome al Ente Regulador; los mismos no han sabido cumplir con el rol que se les confió.

Definitivamente algo no funciona en el Ente. Debemos replantearnos su existencia, y de subsistir debiera ser, bajo un nuevo espíritu.

Al igual que la Anam, debe ser integrada a ese mismo Ministerio de Energía y Ambiente. Lo tercero: Es redefinir el papel que juega la llamada Comisión de Política Energética (COPE), y hacer que verdaderamente funcione con una política en la que se programe la inauguración de por lo menos cinco nuevas hidroeléctricas (sin embalses) de 30 MW cada año, y su equivalente eólico, en un plan bien estructurado para los próximos 20 años (el país exige resultados, no más documentos teóricos en power point).

Finalmente y cuarto: Nuestro peor enemigo ambiental es la poca cultura y falta de conciencia de algunos ciudadanos.

Y es que a pesar de que estamos en el año 2006, es muy doloroso ver todos los días como salen por las ventanas de los vehículos en marcha grandes cantidades de basura, que algunos panameños arrojan a nuestras calles y avenidas (especialmente de los taxis y buses).

Llega el verano, y con él, cientos de hectáreas de bosques en llanuras y montañas que volverán a ser devastados y consumidos por el fuego provocado por manos criminales de otros mal llamados panameños (la misma dantesca y repudiable escena año tras año). Autos que circulando despiden más humo que la chimenea de una gran fábrica. Nadie los multa, nadie dice nada.

Derroche de energía en frenazos y acelerones que consumen energía, contaminan y envenenan el aire que inhalamos a diario. "A veces siento espanto (Oh patria), y se me revuelve mucho más que la mirada cuando no veo ni el camino, y mucho menos, a donde llegará... tanta inconsciencia".

...Y los peores de todos: la clase política que no tiene el coraje de decirle a los que queman bosques ,ensucian las calles y tapan los drenajes, lo cochinos que son, porque no desean perder ese voto en la próxima contienda electoral...¡Qué barbaridad! Para empezar a corregir tantos problemas, ¡Panamá necesita de su gente buena!

El autor es ingeniero

Además en opinión

El 9 de enero, gloria de la patria vieja: Carlos Iván Zúñiga Guardia
2006, ¿Qué debemos esperar?: Teófilo Rodríguez
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¡Un reto para gente buena!: Antonio Clement
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