La grave situación de salud de Ariel Sharon, el primer ministro de Israel, es una mala noticia para Oriente Medio. Sharon, el antes feroz militar, ha demostrado capacidad para acometer un proceso de paz con los palestinos tan necesitado por éstos como por Israel y el resto del mundo. Su pragmatismo político y su vocación de abrirse un espacio como gran estadista en la Historia han hecho de él la apuesta más clara para la pacificación.
El propio presidente egipcio, Hosni Mubarak, dijo en 2001 que si los palestinos no llegaban a un acuerdo durante la era de Sharon, sería muy difícil encontrar un escenario favorable en el futuro. Hoy, el mundo mira con inquietud al hospital de Jerusalén donde permanece ingresado este experimentado político de 77 años.
La mayoría de especialistas médicos duda de que Sharon vuelva a dirigir los destinos de Israel y ahora hay que comenzar a observar con mucha atención los movimientos de sus dos hombres de confianza: Simón Pérez y Ehud Olmert. |