Vemos irse 2005. Un año que desde la administración Torrijos deja surcos por llenar. El Presidente, silencioso en la mayoría de conflictos, aprovechó estos 364 días para enredar y desenredar el problema de la Caja de Seguro Social; para cambiar el modelo tributario y enfadar a muchos de los contribuyentes; para poner en práctica viejas costumbres en la Asamblea con madrugonazos que, para su suerte, se olvidan rápido en un país amnésico; para no solventar la crisis de la justicia, pero sí recordarnos con sus últimas decisiones que nada ha cambiado en el fondo; para neutralizar el conato revoltoso de sindicatos y movimientos sociales que tenía visos de ser algo más de lo que ha sido...
El año 2005 ha sido intenso en lo político. Personajes como la procuradora, Ana Matilde Gómez, la ministra Balbina Herrrera o el actual director de la Policía, Rolando Mirones, se han robado la atención mediática mientras algunos de los problemas estructurales del país se han profundizado un poco más. Habrá que ver si 2006, con presupuesto propio del Gobierno y algunos problemas resueltos, es el de la inversión y de la ilusión. Siempre queda la esperanza.
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