Ilusiones y frustraciones
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN.El 2005 no fue un año pródigo en resultados para el fútbol panameño pero tampoco fue mezquino. Se consiguió participar por segunda vez en un Mundial Juvenil (Holanda), se obtuvo el subcampeonato en la Copa de Oro de la Concacaf, y por primera vez se alcanzó llegar a la ronda final para una eliminatoria mundialista, de Alemania 2006. Más no se podía pedir. Por primera vez el país mantuvo una ilusión en lo que fue la octava participación de una selección mayor en un proceso eliminatorio.
Una esperanza que se abrigó con los resultados hasta su clasificación a la hexagonal final desde donde se veía fácil pellizcar los tres cupos directos o la cuarta posición del repechaje. Todo se desvaneció después del subcampeonato en la Copa de Oro, cuando en partidos clave, al jugador panameño le faltó explotar todo ese juega vivo que lleva por dentro. Fue un año que inició con aires de esperanza por lo que hasta ese momento se había conseguido, pero tuvo un final frustrante cuando no se dieron los resultados.Se habló de fracaso, irónicamente, en la mejor eliminatoria de Panamá en toda su historia.
En algunos medios se llegó a considerar, incluso, que con el cambio de técnico, como lo hizo Trinidad y Tobago, se pudo haber conseguido la clasificación al Mundial, como si el fútbol fuera un cuento de hadas. Aun así me parece que el 2005 fue un año relativamente bueno para el fútbol nacional aunque no se haya clasificado para el Mundial de 2006. Un año en el que el balompié panameño se hizo sentir en el exterior.
El segundo puesto en la Copa de Oro fue el hecho más notorio de Panamá. Sin dudas, un espejismo que de pronto hizo pensar a una gran mayoría que la clasificación al Mundial estaba en el bolsillo. Pero con todo, el seleccionado nacional fue uno de los equipos sorpresas, a tal punto que se ubicó como el sexto de mayor progreso de acuerdo con el ránking de la Fifa.
La figura del controversial técnico José Cheché Hernández comenzó con el pie derecho y terminó con el izquierdo. No pudo conseguir el objetivo, tuvo unas de cal y otras se arena, pero quedó en la historia como el técnico que más lejos ha llevado a Panamá en una eliminatoria y de hoy en adelante se hablará de un antes y un después del Cheché. La Copa de Oro se convirtió en una vitrina para el jugador panameño, pero casi nadie supo sacarle provecho.
El mejor jugador del torneo, Luis Tejada, fichó por tres años en el fútbol de Emiratos Árabes Unido y allá pasó sin pena ni gloria. Lo cesaron en un par de meses. Jaime Penedo tampoco tuvo suerte.Tal vez fue Felipe Baloy el jugador que mejor regularidad mostró en el 2005, porque después de haber integrado el equipo ideal del torneo regional con Tejada y Penedo, cambió de toldas y estuvo en la final del torneo mexicano con el Monterrey. Hubo muchos jugadores que emigraron, pero fueron contados los que consiguieron sus objetivos con sus clubes, los dos únicos que salieron campeones no estuvieron en la Copa de Oro ni tuvieron muchas oportunidades en la eliminatoria mundialista.Blas Pérez, con el Cali, fue el único panameño campeón jugando como titular, mientras que Ricardo James lo hizo como suplente en Olimpia.
El Mundial Juvenil de Holanda dejó como lección, que hay que mejorar el físico del jugador panameño. A nivel local Plaza Amador se coronó campeón absoluto en un torneo doméstico que me parece amerita cambios en su sistema de campeonato. No hay que desconocer que Plaza es un justo campeón por lo que hizo en una parte del torneo y en el partido final, pero debe haber arreglos para que las finales tengan más sabor a finales. Gabriel Torres, el joven goleador del San Francisco, fue la revelación del año por haber debutado con la selección en un partido de eliminatoria.Fue un año en el que no se pudo ir a Alemania porque esas son palabras mayores.
El autor es periodista
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