¡Mírenme, soy el boxeo!
Gustavo Ampudia P.
gampudia@prensa.com
OPINIÓN. Las victorias de Celestino Caballero, Roberto Vásquez y Vicente Mosquera, quienes ganaron en el 2005 títulos mundiales, son el llamado más grande para el Gobierno Nacional, de que en el boxeo hay material de sobra para llenar de alegría a un país luchador como lo es Panamá.Me encanta este deporte desde muy chico. Mi padre, José, es fanático y vivió en carne propia la época dorada de este deporte, en la que nombres como Roberto Durán, Ismael Laguna, Eusebio Pedroza, Hilario Zapata, solo para mencionar algunos, le dieron el nombre a Panamá como la ‘Tierra de Campeones’.Pero desde ese entonces, pese a aportes esporádicos, el boxeo ha luchado contra todo.
Nunca se le ha brindado, pese a los grandes logros, el lugar que se merece. Nadie sabe cómo y dónde entrenan todos esos púgiles que día a día sueñan con ser campeones mundiales.Al igual que Caballero, Mosquera y Vásquez, hay cientos de boxedores que entrenan en condiciones deplorables.
Pienso que en el 2006, que está a la vuelta de la esquina, los gobernantes y la empresa privada deben hacer un alto y buscar una fórmula para ayudar al deporte de las narices chatas.Ojalá que los boxeadores y entrenadores tengan gimnasios, implementos para practicar y otras cosas que no tienen.Les cuento algo, queridos lectores. Los tres campeones mundiales que tenemos entrenan en gimnasios improvisados.
Sus apoderados se metieron la mano en el bolsillo y pusieron su gimnasio.Ah, les digo, se quiere emparapetar el Pedro Alcázar; el gimnasio de Barraza, Jesús Máster Gómez, ya no aguanta un púgil más, y el de Créditos Latinos (improvisado), brilla con la presencia de Caballero y el Loco.Sé que el fútbol y el béisbol son deportes mercadeables y eso se observa por los patrocinadores y el interés de grandes medios en promocionarlos, pero acuerdense del boxeo, que sin apoyo sacó la cara con tres campeones mundiales.
El autor es periodista
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