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Costa Rica presionado por el CAFTA
Ernesto Ramírez
El presidente costarricense, Abel Pacheco, aseguró que en la reciente cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata su homólogo estadounidense, George W. Bush, le dijo "tómese su tiempo" en referencia al tratado de libre comercio suscrito entre Costa Rica y Washington, conocido como CAFTA por sus siglas en inglés.
Pacheco llegó a esa cita con las manos vacías, pues delegó la tarea de debatir el tratado a la Asamblea Legislativa, enviando la documentación en noviembre. El TLC, como se le llama en Costa Rica, reposa en el Poder Legislativo. Su debate deberá recorrer un difícil camino, pues hay varios legisladores que se oponen a él tal como está planteado.
Y mientras tanto, sindicatos del sector público y organizaciones civiles ya realizaron un primer ensayo, llevando a las calles de la capital a unas veinte mil personas, para advertir al gobierno que será allí donde se dará la gran lucha contra el CAFTA, pues consideran que con ese pacto los negociadores "entregaron" la soberanía nacional.
Pero el tiempo que Bush dio a Pacheco respecto al CAFTA parece acortarse. Costa Rica es el único país de los siete involucrados en la negociación cuyo Parlamento no lo ha ratificado. La coyuntura tampoco parece propicia para ello. El país se encuentra en pleno proceso electoral, que culminará con los comicios generales de febrero.
El lunes, una delegación de congresistas de Estados Unidos advirtió a similares costarricenses que una renegociación del CAFTA, como pretende uno de los principales partidos de la oposición, no está contemplada.
Pero la advertencia fue más allá, al sugerir que los beneficios arancelarios que Costa Rica recibe de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), una concesión unilateral de Washington hacia la región vigente desde hace más de dos décadas, podrán suspenderse si el CAFTA no es aprobado.
Sectores sindicales objetan la apertura del monopolio estatal de las telecomunicaciones, generación de electricidad y seguros, contemplados en el CAFTA, cuya implantación hace más de medio siglo se convirtió en el motor del desarrollo del país.
Además, consideran que el acuerdo llevará a la ruina a algunos sectores agrícolas, que no podrán competir con el ingreso de productos protegidos por subsidios.
Costa Rica coloca actualmente más de 50% de su producción en el mercado estadounidense, y un 90% de sus exportaciones hacia esa nación está cobijada por la ICC.
EU pretendía que el CAFTA entrara en vigencia el 1 de enero, pero al parecer no está convencido de que todas sus contrapartes involucradas en el pacto hayan cumplido los requisitos incluidos en la negociación.
Las advertencias sobre una inminente pérdida de los beneficios de la ICC para Costa Rica fueron reafirmadas en forma implícita el mismo lunes por la portavoz del Departamento de Comercio estadounidense, Christin Baker. La vocera dijo que Washington dará comienzo al CAFTA el 1 de enero con las naciones que hayan hecho la adaptación de sus leyes a las reglas del pacto comercial.
El Salvador anunció este lunes que está listo para arrancar. Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana esperan el visto bueno de Washington. Y Costa Rica queda como cenicienta, con un duro camino que recorrer.
DPA
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