| sistema judicial.
La justicia y el equilibrio social
César D. Zerna Jr.
PREGUNTO: ¿Con una administración de justicia que carece de fondo y transparencia puede haber el equilibrio social que garantice el desarrollo cultural, económico y político?; ¿Sin equilibrio social podemos asegurar el desarrollo de la sociedad en condiciones de libertad y democracia como máxima de las civilizaciones, en donde imperan las relaciones correlativas derecho-deber?
Al contestarnos estas premisas podemos ver con certeza lo fundamentalmente vital que resulta ser la justicia en todos nuestros actos en el desenvolvimiento de la coexistencia humana.
Ponderar con claridad que nuestra prioridad desde un enfoque actualizado, es tener una administración de justicia igualitaria, balanceada y sin arbitrariedades, nos sitúa de manera positiva y ventajosa frente al futuro.
Dentro de la filosofía del derecho siempre ha sido un tema controversial, el tema de la justicia, mencionaba un eminente maestro, Ch. Perelman "el acto justo es corrección, negación de la desigualdad. La regla justa es razón, negación de la arbitrariedad. El hombre justo es conciencia, negación de la inhumanidad", esto indica claramente que mientras practiquemos una mejor justicia y perfeccionemos su aplicación estaremos alcanzando los niveles más altos de humanidad.
Es bajo este marco conceptual que abordaremos el tema de la importancia de la justicia para el equilibrio social.
La labor de adecentamiento que tiene en sus manos la Procuraduría de la Nación, sobre la administración de justicia, es una labor sustantiva y titánica. Esta labor está liderada por la procuradora, la licenciada Ana Matilde Gómez, una "Dama de Hierro" que tiene una responsabilidad histórica en nuestro país. Para que la labor de la procuradora tenga el éxito esperado debemos rescatar la importancia que tienen también la labor de otras instituciones encargadas de velar por la seguridad pública y, cuyas actividades convergen hacia la administración de justicia. La adecuada administración de justicia inicia en ellas, con el cumplimiento de sus responsabilidades en forma honesta, sin apartarse del procedimiento y de la ley, es en estas instituciones donde se empieza a hacer justicia, la aplicación del deber con moral y respeto al ser humano.
Para que impere la justicia de principio a fin, estas instituciones que abordan la conducta delictiva desde sus inicios deben hacerlo transparentemente, sin permitir la contaminación o contaminar la cadena de la justicia.
La señora procuradora tiene claro este panorama, razón por la que insiste en una labor armónica, una labor conjunta, una operación que vaya dirigida a actuar al unísono y a obtener resultados comunes. Su gestión expresa una orientación y proceso tácito hacia uniformar los criterios de interpretación del valor de lo justo.
Existe de parte de las autoridades de la procuraduría un desesperado y urgente llamado al rechazo a la deshonestidad, al delito y, sobre todo, a la corrupción.
La procuradora sabe que la labor de hacer justicia es una labor integral, en donde participan muchos eslabones, es una labor de integración de conciencias, siguiendo un objetivo, una meta, un ideal, de dar a cada quien lo que le corresponde, el consagrado valor de lo justo. La labor emprendida por esta "Dama de Hierro" es monumental, porque se basa en transmitir este valor de la justicia a todos los estamentos que participan en la producción de ésta, y que consiste en no sólo transmitirlo, sino hacerlo un hábito, darle permanencia, crear una cultura de actuación y, por lo tanto, prevalezca y funcione con inercia en la conciencia de los funcionarios.
Quizás de los aciertos de Patria Nueva, el más o uno de los más relevantes ha sido la propuesta de la licenciada Ana Matilde Gómez para el cargo de procuradora.
La designación en el cargo de esta digna y ejemplar representante de la mujer panameña en las circunstancias que vivimos, le da responsabilidades singulares y una misión histórica ante la nación panameña. La gestión que realiza la licenciada Gómez no es fortuita, menos efímera, debe quedar perennemente en los procesos del Órgano Judicial.
La designación de Ana Matilde Gómez en la Procuraduría de la Nación fue una decisión justa para la justicia.
El autor es licenciado en relaciones internacionales y estudiante de derecho
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